22 de octubre de 2014
La presidenta dice que el imcremento del impuesto "hará daño a las familias y a la economía" y esperá que Hacienda de marcha atrás, en una medida destinada a propietarios de una vivienda comprada antes de 1995

De Gallardón y Zaplana

De Gallardón y Zaplana
Se asombra mi felino amigo de que nos asombremos los de a pié de las ocho vidas que tienen los políticos, una más de las que les atribuyen a los de su especie. Los que se dedican a la cosa de la vida pública van y vienen entre cargos, ambiciones y destinos, sin que el transitar por los tejados del poder les haga perder el equilibrio. Caen y se levantan y si reciben un zapatazo o un disparo de fuego amigo, maúllan de dolor, se lamen las heridas y a seguir deambulando por despachos y coches a su servicio. Me empieza a poner ejemplos de todos los colores y tengo que darle la razón, y cuando entra en el PP y menciona a Alberto Ruiz Gallardón y la perdigonada que le endosó su presidente me explica los motivos de su acelerada aceptación del puesto en el Consejo Consultivo de la Comunidad: eso o volver a la carrera fiscal de la que está en excedencia. De Eduardo Zaplana, que también recibió el perdigón correspondiente, me dice que sueña con emular al que fue duque de Cardona, Antonio Guerrero Burgos, que fundó el invento cuando no existían los partidos, y que fuese a morir en Gaastad mientras esquiaba.