El expresidente del Gobierno durante siete años, ganador de las elecciones de 2011 con mayorías absolutas tanto en el Congreso (186 escaños) como en el Senado (136 escaños), con victorias en la mayoría de las Autonomías y en los grandes Ayuntamientos; que siguió ganando en las urnas y gobernando hasta junio de 2018, no sabía nada de lo que ocurría en el Ministerio del Interior con la llamada “policía patriotica” y sus operaciones para controlar los archivos y las actuaciones del que era el tesorero del Partido Popular. Ni él, ni los dos máximos responsables del ese Ministerio, Jorge Fernández Díaz y Francisco Martínez. Lo ha declarado con rotundidad ante el tribunal del caso “Kitchen” como testigo de relevancia. Si hubo delito habría que atribuirlo a la parte policial, con Eugenio Pino y el resto de comisarios que se sientan en el banquillo, no a los dirigentes políticos.