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    7 de diciembre de 2022

Tur Torres

El jueves, uno de diciembre, fue un muy mal día para España. Estuvo a punto de ser eliminada del Mundial de Qatar tras perder con Japón. Se tenía que conformar con un segundo puesto, mientras que Marruecos ganaba a Canada y se convertía en primera de su Grupo. Salvados por los pelos en lo deportivo y condenadas a sufrir como país en lo político. Si este martes, seis de diciembre, nos gana Marruecos volveremos con la moral por los suelos; malo pero soportable, se cambia a José Enrique como entrenador y vueta a empezar.
Se insultan en el Congreso y en los Parlamentos autonómicos y hasta en los Plenos de los Ayuntamientos. Lanzan sus mensajes electorales para uso interno y desgaste de los adversarios. Piensan en las listas y en los mítines que dan cada fin de semana. Y apenas son conscientes los “soldados” que luego votan según indique el dedo del “coronel” que dirige los movimientos en las Cámaras, que las elecciones del siglo XXI se deciden en otros escenarios que no son las televisiones, ni las Radio, ni los medios de comunicación tradicionales. Hay un nuevo universo en expansión.
La baronesa Von der Leyen tiene su hogar familiar en un castillo pero pasa la mayor parte del tiempo en un mini apartamento acosado a su despacho en Bruselas, la ciudad en la que nació. Hoy apoya sin reservas al presidente de Ucrania, Volodomir Zelensky, crítica con toda dureza a Vladimir Putin y ofrece y exige a la OTAN más armas para el gobierno de Kiev. Si se mira en su biografia se descubren sus contradicciones personales y políticas, su permanente huída de su pasado.
Ochenta años después el grito de “ A mí la Legión” retumbó en el Paseo de la Castellana en boca del alcalde Martínez Almeida. Recien salidos de la Guerra Civil la película de Juan de Orduña quería resaltar una de las características y virtudes del Cuerpo del Ejército que había fundado Millán Astray, iniendorso la estructura de la Legión francesa con el código japonés del bushido. Era un grito de socorro al igual que lo ha sido el del regidor madrileño.
La actual vicealcaldesa de Madrid decidirá quien gane o pierda en la gran batalla de Cibeles del próximo 28 de mayo. Begoña Villacís puede mantener la marca de Ciudadanos y encabezar su lista electoral o pasarse con armas y votos al PP de Martínez Almeida y acompañar al alcalde en su intento de mantenerse como regidor de la ciudad más importante de España.

Hace unos días el Congreso rechazaba la propuesta de ERC de rebajar la edad para votar en unas elecciones a los 16 años. Seguirá en los dieciocho. Ese mismo Congreso, por la izquierda, quiere rebajar a los 14 años la edad para que una persona pueda decidir sobre su identidad de género. El problema político y social no está en la “Ley Trans” que defiende con terquedad constante la ministra Irene Montero, está en que la política española no tiene resuelto el feminsmo que la atenaza, para bien y para mal.

El 8 de noviembre las elecciones legislativas norteamericanas, y dos días más tarde la reunión del Grupo de Puebla, en Colombia, van cambiar la política internacional. Biden y el Partido Demócrata tienen todas las papeletas para perder el control del Congreso y el Senado. Tras la victoria de Lula da Silva en Brasil la izquierda roja y verde ya representa a 600 millones de iberoamericanos.

Era 2011 cuando el socialismo de Castilla la Mancha perdía el Gobierno a manos de Dolores Caspedal. Cuatro años más tarde lo recuperaba con Emiliano García Page. En ese tiempo el Parlamento regional se quedaba en 33 escaños por voluntad y mayoría política de la líder regional del PP. Con 17 votos se gobernaba, con 16 se perdía. Cospedal perdió por un grave error en la Consejería de Sanidad que gestionaba José Ignacio Echaniz.

El Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad y vicepresidente de la Comisión que tiene a Ursula von der Layen como cabeza visible nos acaba de hacer un gran favor a todos los europeos y, por consiguiente, a los españoles. Josep Borrell ya sabía que Vladimir Putin era un malvado, nos lo dijo y lo proclamó a todos los vientos mientras pedía y pedía más armas para que el presidente Zelensky combatiera a los rusos.

El presidente del Gobierno y Secretario General del PSOE cree que en las elecciones autonómicas y municipales de Mayo su partido no podrá vencer a Díaz Ayuso, que hoy por hoy aparece como la candidata inalcanzable para Juan Lobato, por más que el dirigente socialista mejore los resultados de Angel Gabilondo. Por esa razón volcará todos los esfuerzos en derrotar al alcalde Martínez Almeida con una alternativa que sea capaz de aglutinar votos en la izquierda.
Si todos los días los medios de comunicación hablamos de lo mismo y decimos los mismo con los mismos protagonistas en las mismas situaciones, todo ello ya no será noticia al haber dejado de ser nuevo, se habrá transformado en costumbre. Eso es exactamente lo que ya ha ocurrido con lo que antes considerábamos malas noticias, que han dejado de ser noticia, pero siguen siendo malas; y las buenas, que se convertirían en noticias, al ser nuevas, no existen.

El antiguo alcalde socialista de Sevilla, Juan Espadas, se merecía perder las elecciones a la presidencia de la Junta de Andalucía y las perdió, dejando que el PP de Juanma Moreno consiguiera su primera mayoría absoluta. Debía marcharse pero se quedó con la excusa manida de que le gustan los desafios. Su sucesor, el también socialista Antonio Muñoz, se merece perder en el próximo mayo y sería bueno que perdiera.

En este verano de incendios voraces y ciudades que se supone solitarias, vuelvo a las lecturas de antaño, aquellas en las que descubrías los mundos que aún no habías visto, guiado como otras tantas veces por la magia de las palabras. Estoy frente a las olas que murmuran la desesperación de un Mediterráneo atacado, yates de emperadores farmaceúticos que nacieron y fueron comprados para que los caminantes de las orillas vieran más cerca la riqueza que nunca tendrán.

No era el único, ni el primero, ni eran azules, rojas o tricolores las lápidas que los tapaban. Recordar aquellas confidencias de los años en los que el protagonista se sentaba en el trono de La Moncloa puede que sirva para que la tentación de imitarle desaparezca. O que se establezca una lucha para ver quién la tiene más larga .

Si el comisario Villarejo es como un pozo sin fondo en el que han vertido sus aguas negras gran parte de los poderes políticos y económicos de este país, el dúo formado por Julián Carreras y Joaquín Moya- Angeler, desde el Fondo de inversiones británico Palamon, puede que sea otro pozo en el que buscar una explicación a lo que ha sucedido, sucede y va a suceder en Indra.
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