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    16 de junio de 2024

Tur Torres

Demasiadas derrotas sucesivas, demasiadas voluntades defraudadas, demasiadas venganzas personales, demasiadas restas bajo el pomposo e inútil nombre de Sumar han obligado a Yolanda Díaz a dejar su cargo de coordinadora de la coalición de pequeños partidos de la eterna y dividida izquierda que tuvo su origen en el PCE que regresó a la vida política española de la mano de Santiago Carrillo, primero, y Julio Anguita después, ya como Izquierda Unida. Nunca un nombre estuvo más en contradicción con su esencia interna. Yolanda, siempre vestida de blanco, tanto para anunciar sus intenciones de llegar a ser la primera presidenta de España como para anunciar su huída del cargo orgánico interno, pero, eso sí, sin renunciar a su puesto gubernamental de vicepresidenta.
El presidente francés no ha esperado a los resultados oficiales. Al primer sondeo de las urnas se ha rendido y ha anunciado que disuelve el parlamento y convoca elecciones para el próximo 30 de junio, en primera vuelta, y para el 7 de julio, en segunda si fuese necesaria. La debacle de su formación ha sido rotunda. La sociedad francesa le ha dado la espalda, harta de sus continuos cambios en política exterior y su repetida defensa de entregar más armas a Ucrania hasta que Zelensky venza a los rusos.
Pasa el tiempo y los errores que cometió el entonces presidente de la Generalitat, Artur Más sigue persiguiendo a los actuales dirigentes del nacionalismo catalán, tanto a Puigdemont como a Junqueras y al resto de políticos que intentaron seguir el sendero que había marcado el hombre que había sucedido a Jordi Pujol al frente del Gobierno autonómico.

Insiste el presidente del PP en exigir a Pedro Sánchez que convoque elecciones generales cuando aún no ha pasado un año de las últimas. No quiere esperar tres años pero las prisas son malas. Al PP le interesaría que los españoles acudiéramos a las urnas, sobre todo si dentro de trece días gana las europeas aunque sea por un escaño. Su problema es que al otro lado, en La Moncloa, Pedro Sánchez no quiere repetición electoral y espera que los años hagan el trabajo de desgaste y cansancio que producen cinco manifestaciones en las calles de Madrid en apenas seis meses. Las encuestas, las privadas y la pública del CIS, hacen su papel de incentivar el voto, más que en auscultar de verdad la voluntad de elección de los españoles.
Los presidentes y jefes de gobierno de los 27 países del euro, junto a los máximos responsables del BCE, Christine Lagarde y Luis de Guindos, están convencidos - guerra de Ucrania por medio - de que urge relanzar la Agenda del Crecimiento basada en la utilización de instrumentos financieros para tecnología e infraestructuras
Grababa hace noventa años el argentino Carlos Gardel una de las canciones más inolvidables de la música en español. El cantante la compuso junto al poeta Alfredo Le Pera un año antes de morir y al oírla se puede descubrir en ella que encaja a la perfección con la moderna y democrática historia de la Monarquía española. En “Volver” están nuestros cuatro Reyes actuales, los padres, el hijo y la nuera. Apenas cuarenta y tres versos en los que oír: “que es un soplo la vida/ que vente años no es nada/ que febril la mirada/ errante en la sombra, te busca y te nombra".
Desde su “exilio” en lo que llama la Cataluña Norte, el ex president justifica la derrota del independentismo en dos motivos, la abstención y la división que representan tanto la ERC como la Cup. Su crítica al españolismo, con el PSC a la cabeza, unido a las palabras de Pere Aragonés de “ pasar” a la oposición, colocan al futuro de Pedro Sánchez y su Gobierno en dificultades. Si llevan sus amenazas al Congreso la actual Legislatura estará muy debilitada.
Dentro de tres semanas ,en el estadio de Wembley, el Real Madrid intentará ganar su decimoquinta Copa de Europa, lo que niingún otro club de futbol ha hecho y es muy difícil que lo consiga. El secreto del éxito está en los jugadores, en el entrenador, en los aficionados que empujan y empujan desde las grandes del estadio Bernabeu pero por encima de todo ello lo que aparece es la estructura empresarial que ha montado un ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, que quiso dedicarse a la política desde las urnas electorales, hasta que descubrió que la gran política, la de verdad, la que define la imagen de un país se puede hacer y se hace desde un palco, convertido en uno de los grandes despachos del poder. Lo era con Santiago Bernabéu y dejó de serlo hasta que llegó Florentino Pérez, al que como presidente de un súper grupo empresarial no le tiembla la mano cuando cree que debe cambiar de equipos directivos. Los amigos son otra cosa.
El presidente francés escondía bajo su apariencia de diletante francés y heredero de la “gauche divine” de los años sesenta y setenta del siglo pasado, de liberal económico a ultranza y defensor de la convivencia y el idálogo, en un auténtico killer global, defensor de la intervención directa de la OTAN en Ucrania, de defender la presencia francesa en el Africa Subsahariana, para terminar ofreciendo a la vacilante Europa las bombas nucleares que posee su armamento. Tiene un problema creciente con los millones de creyentes musulmanes, de primera, segunda y hasta tercera generación en sus ciudades, barrios y calles, pero es incapaz de resolverlo. A la España de Pedro Sánchez le ofreció un abrazo mientras intentaba robarle su protagonismo en Marruecos.
Un día después de la proclama de Pedro Sánchez desde las puertas de La Moncloa, queriendo transmitir la necesidad de una moralización de la vida pública a través del control social ejercido desde el poder político, se echa en falta la definición de la realidad. Estamos en el siglo XXI, con nuevos conceptos de matemática social a los que podemos incorporar la figura ilustre de Euclidis y sus premisas dimensionales, tal vez más prácticas que las divisiones del poder del barón de Montesquieu.
La presidenta madrileña ha demostrado muchas veces su capacidad mutante y su rapidez para hacerlo. Es una de sus características, una de las que mejor la definen junto a la audacia y la rapidez de reflejos. Tras los comicios vascos está obligada a demostrar su instinto político y abandonar sus deseos de ilegalizar a Bildu. Era un camino imposible en el que su propio partido le había dejado en soledad. Jurídicamente era inviable, ahora lo es aún más y están las elecciones catalanas a la vuelta de la esquina, con la CUP como heredara del radicalismo más nacionalista y de izquierdas.

Tienen tantos problemas España y la Europa de los 27 estados, con sus respectivas crisis económicas, la guerra de Ucrania, la llegada masiva de emigrantes irregulares, la necesidad de rearmarse hasta las cejas que preconizan sus primeros ministros o presidentes, las cínicas proclamas en política exterior respecto al orden mundial de este comienzos del siglo XXI, que separan de las voluntades populares que les llevaron al poder - la guerra ampliada de Gaza con Israel e Irán por medio - que habrán que esperar a que pase el verano para que todas las miradas de expertos y analistas se centren en las elecciones americanas y su efecto en todo el mundo.
En diez años Felipe VI ha conseguido, con paciente eficacia, que la tambaleante Monarquía que amenazaba con derrumbarse en abril de 2012 tras la caída de su padre durante una cacería de elefantes en Botswana y que terminaría por llevar a Juan Carlos I a la abdicación dos años más tarde, comience a respirar con cierta tranquilidad. Eran demasiados los escándalos y Felipe de Borbón decidió amputar la parte gangrenada de la institución. Con pesar y riesgo anunció que renunciaba a la herencia paterna, tras salir a la luz el regalo de 65 millones de euros que su padre le había hecho a la que fue su amante y compañera en la cacería, Corinna Larsen.
Es la auténtica “historia interminable” y no la que escribiera el alemán Michael Ende en 1979. Esta era una historia fantástica para todos los públicos, con sus dos personajes, Bastian y Atreyu - que son la misma persona en dos mundos paralelos - buscando la verdad. Aquella, la que comenzó en 1704 y se firmó en el Tratado de Utrecht por el que británicos y franceses, sobre todo, se comenzaron a repartir el Imperio español, que, por otra parte, hacía aguas por los cuatro costados. Hoy como ayer y al igual que en los últimos trescientos años el Reino Unido vuelve a engañar a España, esta vez en las personas de Pedro Sánchez y de su ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. El mismo hombre que propició el Brexit con un Referendum es el que se sienta con Albares para hacerle ver que la retirada de la verja es una concesión “soberana” cuando en realidad es un volver a empezar, incumpliendo los dictámenes de la ONU y los acuerdos de Lisboa.

El presidente de Aragón, Jorge Azcón, que gobierna gracias al apoyo de Vox y con su vicepresidente, Alejandro Nolasco, como ariete autonómico de Santiago Abascal, acaba de ahogar la posible y pequeña subida del Partido Popular en Cataluña. A la petición de su compañero de partido y candidato en las elecciones catalanas del próximo doce de mayo, Alejandro Fernández, para hacer las obras hidraúlicas que permitan llevar augura del Ebro a las secas tierras de su región, le ha contestado con un no rotundo. Un error político tan descomunal que causa sorpresa, sobre todo por el tiempo que le queda a la Legislatura aragonesa.

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