Sin duda el que puso el nombre de "Babel" a las investigaciones sobre las actividades del duque de Palma y de su socio, Diego Torres, a través del Instituto Noos y un entramado de empresas radicadas en España y en varios paraísos fiscales, pensó en la mítica torre que erigieron en las tierras que hoy conocemos como Irak. Construida y destruida varias veces y recogida por los historiadores griegos y romanos era de ladrillo y no de piedra, como las pirámides, unidos con betún y no con argamasa de ahí su fragilidad pese a su enorme tamaño, muy similar a la de los grandes túmulos funerarios levantados por los faraones.