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    2 de octubre de 2022

RAUL HERAS

El 28 de febrero de 2021 se cumplen ocho años de la renuncia de Benedicto XVI. Quince días más tarde el Cónclave de cardenales elegía como Papa al cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio. Los secretos de la “huída” los tenía un cardenal español y trataban de la economía vaticana. Trescientos folios secretos, claves para entender todo lo que ha hecho y quiere hacer el Papa que llegó del Sur.

Una vez más en nuestra historia, para entender lo que pasa en España hay que mirar lo que sucede en Estados Unidos, al igual que para descubrir las razones que le llevan a la derecha española a proclamar sus objetivos económicos, sociales y políticos se tiene que mirar a la parte más activa de la derecha norteamericana, en el centro de la cual está la muy, muy rica familia Koch. Sin ella no habría nacido el Tea Party, ni el Partido Republicano de Donald Trump habría ganado las elecciones que llevaron al provocador y heterodoxo millonario a La Casa Blanca.

Lo que pasó en Francia y acaba de pasar en Italia con los vencidos en las dos elecciones es un buen motivo para la reflexión y las actitudes del socialismo hispano y de la izquierda patria en general. En los dos países las ofertas de Melenchón y de Letta han fracasado. Más centrada en Francia con Macron que en Italia con Meloni pero coincidentes en el alejamiento de sus antiguos votantes.

Sin ser nueva, la dureza de las declaraciones del presidente de Castilla la Mancha sobre los comportamientos de su compañero, secretario general de su partido y presidente del Gobierno de España, alejándose de los que le permitieron gobernar durante cuatro años en su Autonomía y lanzando lisonjas al líder de la oposición, tiene una muy fácil explicación que no se basa en la lucha interna del socialismo. Se trata de supervivencia.

A los Presupuestos Generales del Estado se les llama, y con razón, el Evangelio de un país por la importancia que tienen para su administración en todos los campos. La vicepresidenta Nadia Calviño ha pensado siempre - dada su procedencia “europea” y los usos y costumbres que reinan en Bruselas - que necesitaba a cuatro apóstoles para que lo difundieran en Europa y, sobre todo, entre los miembros de la Comisión, el Parlamento y el Banco Central, sin olvidar el Fondo Monetario Internacional. En uso interno las negociaciones con sus socios de dentro y fuera del Gobierno avanzan en la dirección adecuada.

Entre Moscú y Washington existe una delgada y muy violenta línea de 7.816 kilómetros. Ese viaje político, al que vamos a asistir desde finales de septiembre a primeros de noviembre, va a tener dos paradas obligatorias, la primera en Kiev, la segunda en Roma. El futuro de Europa entre la crisis financiera y energética y las elecciones políticas estará en juego, con Vladimir Putin y Joe Biden jugando una partida de ajedrez en la que utilizarán todas las piezas de las que disponen.

En Euskadi, el Gobierno del PNV con Iñigo Urkullu al frente, quieren hacer lo mismo que está haciendo en Cataluña el Gobierno de ERC de Pere Aragonés, colocar al euskera como única lengua vehicular y marginar a ese español que volvemos a llamar castellano. El idioma se convierte en la mejor de las armas para deshacer lo que se ha ido haciendo, a trancas y barrancas, durante 500 años, ese territorio de encuentros que es España. Una ceguera histórica de la que en algún momento se arrepentirán los hoy representantes de la dividida izquierda.

Carlos III ya ha comenzado a cambiar la imagen de la Monarquía británica, y la suya propia. Desde Balmoral aterrizaron en Londres y antes de entrar en Buckingham Palace se bajaron del coche, se acercaron a los ciudadanos que esperaban frente a la Residencia real, se pusieron a saludar, a estrechar manos y hasta dejarse besar Carlos en la mejilla por una rubia, emocionada y atrevida mujer. Algo impensable de hacer por Isabel II y aún menos por el Duque de Edimburgo.


Fueron juntos pero no revueltos en busca de una quimérica independencia de Cataluña, que se conseguiría a través de las resoluciones políticas del Parlament, el control del gobierno de la Generalitat y la presión ciudadana desde las organizaciones sociales como la ANC y la CUP.

Nada ha cambiado, con cuatro elecciones generales por medio y dos cambios en el palacio de La Moncloa. Dentro de dos meses hará seis años que la Judicatura en su máximo órgano está en crisis por no ser capaz de renovar a sus integrantes. Son veinte nombres. Todos tienen grandes carreras jurídicas a sus espaldas. Los veinte fueron elegidos por el Parlamento . Por tres caminos diferentes. Deberían haberse marchado de sus puestos hace 50 meses. Unos no quieren y a otros no les dejan. Se han convertido en veinte problemas para España y su democracia.

En un año y medio la España que conocemos y que gusta cada menos a más gente va a cambiar y mucho. Eso parece. Me recuerda el nombre de un grupo de rock de los años 80, con las voces solistas de Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo, el resto de protagonistas será el coro.

Si los que siempre han sido tus enemigos te alaban, algo o mucho estás haciendo mal para tus intereses y los de tu país. Por esa razón Occidente le rinde homenajes a Mijail Gorbachov en su muerte y Rusia lo ve como el responsable de la destrucción de su segundo Imperio, la URSS. En el lejano 1991, de la mano de Boris Yeltsin, terminó la gran operación de desmembramiento con la firma de la “independencia” de Ucrania.

La vicepresidenta segunda del Gobierno lleva meses diciendo que quiere dirigir un nuevo proyecto político desde su todavía pertenencia a Unidas Podemos, pero sin Unidas Podemos; sin Podemos y sin ninguna ataduras con los que siguen siendo sus compañeros, o mejor, sus compañeras. La presidenta de Ciudadanos lleva meses diciendo que está dispuesta a refundar el partido pero sin la gran mayoría de los dirigentes de ese mismo partido.

Al presidente del Partido Popular le va a ocurrir con Cuca Gamarra lo mismo que le ha pasado a Santiago Abascal con Macarena Olono. Dos guerrilleras dispuestas a ir más lejos en el fondo y las formas de la crítica al Gobierno que sus respectivos jefes. Macarena va camino de convertirse en tertuliana de “Sálvame” con Jorge Javier Vázquez, que sabrá explotar su descubierto lado de folclórica desde el sentido teatral que le adorna; y a Gamarra puede que, en una de sus ocurrencias semanales más pensadas que meditadas, el escurridizo Risto Megide le ofrezca una silla en “Todo es mentira”. Los dos programas encajan en sus personalidades como anillos en sus dedos.

Era evidente que una ley, la de secretos oficiales o de información clasificada - que el hábito no hace al monje - en vigor desde 1968, en pleno franquismo, debía ser cambiada con urgencia. Por eso hay que agradecer al ministro Bolaños que haya presentado el anteproyecto de nueva Ley en pleno mes de agosto y que haya restringido el periodo de alegaciones a siete días. Y en la misma línea perpendicular que su compañero Garzón quiera avanzar hacia ese proceso en la infancia.
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