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    16 de enero de 2019

RAUL HERAS

José María Aznar y Mariano Rajoy no han tenido más remedio que enterrar sus notorias y públicas diferencias y aceptar su participación en la Convención Nacional ante el avance de Vox, por un lado, y de Ciudadanos, por oto. Lo dice el refrán: “el miedo guarda la viña”. Y en la España política la viña es el poder.
Desde mediados de noviembre la alcaldesa Carmena decidió que su núcleo duro en la gobernación de la capital del Reino no estaba sujeto ni a las normas, ni a la disciplina de su partido de origen. Su consul, su partisana y sus centuriones eran intocables.
La flexibilidad es el viejo descubrimiento político que ha hecho Pablo Casado. El presidente del PP cree que ha instalado a su partido en el centro por un simple razonamiento visual: tiene a su derecha a Vox y a su izquierda a Ciudadanos. Nada más cierto. Además es el único que puede hablar con los dos y firmar acuerdos con los dos mientras que sus compañeros de pacto se niegan entre ellos e incluso se atacan.
El 24 de mayo de 2015 la batalla electoral de la capital madrileña se resolvía a favor de la izquierda por 834 votos. El concejal decisivo, el que inclinaba la balanza - 29 por 28 concejales - en el recuento final se lo llevó el PSOE en lugar del PP. Con un dato por medio que se llamaba Izquierda Unida: su lista estuvo a 47 votos de conseguir el que hubiera sido su único representante en el Consistorio. Por esa razón Manuela Carmena alcanzó la alcaldía y su máxima rival, Esperanza Aguirre, entonó un premonitorio adiós.
Algún día, en algún momento, alguien tendrá que proponer desde dentro o desde fuera de los partidos políticos la sana medida de disminuir el número de miembros de la llamada clase política madrileña. Por salud democrática, por ejemplo social, por necesidad económica, por respeto ciudadano
Si la nueva presidenta del Parlamento andaluz quiere, el gobierno socialista en funciones puede durar meses. Ya ha pasado en España con el PP de Mariano Rajoy, con convocatoria final de nuevas elecciones. Todo depende del tripartito de derechas que juega al mentiroso intentado engañar cada día a sus compañeros de mesa.
Desde las primeras elecciones generales de 1977, el nacionalismo - de derechas y más o menos radical - de vascos y catalanes ha servido con sus votos a los llamados partidos nacionales para alcanzar el poder y ejercer el gobierno durante la mitad del tiempo que llevamos de democracia
Vox ya es “El quinto elemento” de la vida pública, y de la misma manera que Luc Bessón lo imaginó en 1997 para que sirviera de catalizador de los otros cuatro: aire, tierra, fuego y agua, ahora va a servir para hacer de árbitro entre el PP, Ciudadanos, PSOE y Podemos
La noche del dos de diciembre se dejó escrito el guión político de los próximos años en Andalucía. La izquierda se quedaba en 50 escaños y la derecha conseguía 59. Todo lo que se ha dicho y escrito después, hasta este 27, inicio de la Legislatura, ha sido pura y previsible representación.
Sánchez ha conseguido lo que los dos partidos catalanes le habían negado en el mes de julio: su supervivencia hasta consumir casi e su totalidad la actual Legislatura, e incluso llegar hasta junio de 2020 si en una nueva negociación se aprueban los Presupuestos
La fuga al partido de Santiago Abascal desede las filas del PP se produce por dos motivos: por sentirse postergados por la dirección en sus legítimas ambiciones, y por las diferencias de criterio político a la hora de afrontar los programas electorales y las distintas citas con las urnas
Ante el confesionario laico en que se transformó la Comisión del Senado, el líder de Podemos ha cumplido con los pasos que enuncia la Iglesia católica para obtener el perdón de los pecados: ha mostrado arrepentimiento, ha reconocido sus dos “pecados” al improvisado sacerdote político en el que se convirtió el senador popular Luis Aznar, ha pedido perdón y tendrá que esperar a cumplir la penitencia que le impongan las urnas cuando toque.
Acabados - o casi - los tiempos de la zanahoria parece que llegan los tiempos del palo, por lo menos en las declaraciones cruzadas de las dos partes: gobierno de España por un lado, gobierno de la Generalitat por otro. De las conversaciones y gestos para “normalizar” las relaciones entre los dos poderes políticos, ya hemos pasado a las amenazas directas.
La estructura política de España en nada se parece a la que había antes de 1978. La Constitución necesita cambios pero los ·Estatutos de las 17 Autonomías los necesitan aún más y con mayor urgencia
De la regeneración a la renovación se pasa en menos de 24 horas. Son las que han pasado de las palabras del secretario de Organización del PSOE y ministro de Fomento, José Luís Abalos, a las del mismo protagonista explicando que para él regeneración y renovación en el socialismo andaluz tras la caída en picado de los votos es lo mismo. En medio de las dos declaraciones está la contestación de Susana Díaz en forma de “zasca” duro y directo: “solo se regenera lo que está degenerado”, con un apoyo estadístico: en el PSOE son muchos los que han perdido en las elecciones y a ninguno se le ha pedido que se retire. Y es verdad, desde Pedro Sánchez a Guillermo Fernández Vara pasando Miquel Iceta y compañía. Hasta que uno de los candidatos gane la votación de investidura, la esperanza de mantenerse al frente del gobierno andaluz es lo último que está dispuesta a perder.
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