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    20 de noviembre de 2018

RAUL HERAS

Vivimos presos de los días y la memoria. Atrapados entre los que sueñan con el pasado y los que no aciertan a mirar al futuro. Sea una “fake” histórica o verdadera, la frase que dijo Alfonso Guerra sin citar al canciller Bismarck, merece que se escuhe, se lea y se piense: “España es la nación más fuerte del mundo, los españoles llevan siglos queriendo destruirla y no han podido”.
Susana Díaz está convencia de ganar estos comicios y seguir mandando en la Junta. Sus dudas y las del resto de diirigentes políticos está en quienes serán sus campañeros de Legislatura. Si finalmente es Teresa Rodríguez con su Adelante Andalucía, la suma de ambas puede que sea un suelo muy confortable para gobernar y un ejemplo a nivel nacional pora futuros comicios y pactos
De aquellos tiempos a los de apenas unos años habia un nacionalismo de derechas , el de Xavier Arzalluz, Carlos Garaicoecha y José Antonio Ardanza en Euskadi; y el de Jordi Pujol y Josep Antoni Durán y Lleida en Cataluña, que estaba dispuesto a apoyar tanto al PSOE - más fácil con Felipe González - como al PP - más complicado con José María Aznar - siempre que uno y otro fueran asumiendo política y sobre todo económicamente sus pretensiones, y les acompañaran en sus silencios.
Dos expresidentes que nunca se llevaron bien y tienen el Estado en la cabeza vieron que la mejor y tal vez la única puerta de salida que tenía y tiene este convulso país era la de la Justicia. Felipe González y José María Aznar llamaron a quien tenían que llamar y convencieron a Pedro Sánchez y Pablo Casado de lo necesario de la renovación del CGPJ
El las convirtió en su mano derecha y en su mano izquierda. A una la dejó en el partido y a otra la llevó al Gobierno. Dos mujeres condenadas a enfrentarse hasta que sólo quedara una sin darse cuenta que en ese combate, en esa lucha por la herencia del sillón de mando y el liderazgo de la derecha española iban a destruirse. Así ha sido.
Lunes 5 de noviembre. Es la fecha puesta por el presidente del Tribunal Supremo para que conozcamos la solución final a la batalla de las hipotecas que se desencadenó tras la resolución de la Sala III de “parar” la sentencia de su sección Segunda por cinco votos a uno. El magistrado Luís Díez Picazo abría otra “caja de los truenos” y colocaba a la Justicia con mayúsculas ante uno de sus grandes retos: evitar la fragmentación de la más alta de las instancias jurídicas de nuestro país y, de paso, evitar también que el sistema financiero tenga que cambiar su forma de actuar cuando de compras y ventas inmobiliarias se trate.
La línea que separa las dos palabras que aparecen citadas dentro del titulo XXII de la Constitución es tan delgada que deja a la interpretación de los jueces el colocar a un lado u otro lo sucedido el 1 de octubre de 2017.
Durante meses, muchos meses, Albert Rivera y su núcleo duro decidieron que para vencer al partido Popular debían disputarle su electorado más conservador. Desde el centro que reivindicaba a la UCD y al CDS de Adolfo Suárez pasaron a ser cortejados por José María Aznar y se sintieron felices. Eran los tiempos en los que el expresidente del gobierno se había alejado tanto del partido en el que mandaba Mariano Rajoy que desde Ciudadanos pensaron que la parte de la derecha española que aún no les votaba podía hacerlo si escuchaban los consejos del antiguo líder.
Al presidente del Tribunal Supremo le han soltado una de las peores “patatas calientes” que le podían soltar. Carlos Lesmes se ha encontrado con un problema de estado, de esos que no parecen tales al principio, cuando llegan desde los tribunales “inferiores”, pero que estallan cuando menos te lo esperas con la fuerza de un tsunami.
Ahora que desde las filas de un renacido PP comparan a Pablo Casado con Cánovas del Castillo habría que recordarles que si alguien tuviese que ostentar esa dudosa comparación, ese sería Aznar. Siempre que estemos dispuestos a colocar al otro lado a un Práxedes Sagasta, inexistente en las filas socialistas
Si, a las urnas les tienen miedo todos los líderes políticos, desde Pedro Sánchez a Oriol Junqueras pasando por Iñigo Urkullu y Santiago Abascal. Unos lo ocultan diciendo que no es el momento; y otro lo hacen pidiéndolas con urgencia. Dos extremos que se unen en la falta de confianza que cada uno tiene en sus propias fuerzas
La batalla del dos de diciembre en Andalucía se va a resolver a favor de los socialistas, con las formaciones a su izquierda bajando en los pronósticos. De ahí que el interés se centre en qué formación de la derecha ocupará el segundo puesto.
Olvidado Mariano Rajoy en el Partido Popular a gran velocidad y semienterrado en el PSOE José Luís Rodríguez Zapatero, sus dos “compañeros”, a los que deben buena parte de sus carreras políticas, han decidido protagonizar una nueva entrega de la trilogía que en los años ochenta convirtió en estrella a Michael J.Fox, descubrió el histrionismo de Christopher Lloyd, e hizo rico al director y productor Robert Zemekis.
Ya sabemos lo que quiere hacer la izquierda de este país para los próximos años. El acuerdo firmado por Pedro Sánchez y Pablo Iglesias es el mayor acuerdo de gobernanza que hayan consensuado las izquierdas españolas desde el inicio de la democracia hace 40 años. El PSOE y el resto de formaciones a su izquierda no lo habían logrado nunca.
Todo cambia en el ámbito de la derecha. Es difícil que Ciudadanos le gane al Partido Popular, es mucha la diferencia que existe entre ambos ( 33 a 9 ), pero si la formación de Albert Rivera le vuelve a “meter otro bocado” a los escaños con que cuentan los populares, no sólo estará en cuestión el líder andaluz al que apoyaron Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría, también lo estará la nueva dirección nacional de Pablo Casado.
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