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    5 de julio de 2020

RAUL HERAS

Si Nadia Calviño consigue el próximo nueve de julio convertirse en presidenta del Eurogrupo serán cinco las mujeres encargadas de salvar a España y a Europa de la dura crisis causada por la pandemia del Covid 19. Las otras cuatro ya están al frente de la Comisión y del Consejo europeo, del Banco Central y del Fondo Monetario.
Buenas noticias para la izquierda española en general y para las formaciones ecologistas en particular. La Francia de los Ayuntamientos se ha inclinado por los candidatos verdes y por las coaliciones de socialistas, comunistas y ecologistas en las mayor parte de las grandes ciudades. Y malas para la derecha de rostro liberal que encarna el presidente Macron, con su primer ministro repitiendo como alcalde en El Havre por los pelos.
Los actuales presidentes de Euskadi y Galicia van a ganar con comodidad sus respectivas elecciones del 12 de julio. Tanto Iñigo Urkullu como Alberto Núñez Feijóo van a reafirmasr sus liderazgo y van a causar serios problemas a Pedro Sánchez, el primero, y a Pablo Casado, el segundo.
Quedaban en pie, tras la muerte de Adolfo Suárez, dos grandes protagonistas de la historia de España de los últimos 45 años, Juan Carlos I y Felipe González. Sin ellos no se entiende al país que tenemos hoy, con lo bueno y malo que se cuestiona cada día. Su destrucción pública va unida a otra más importante: la Constitución de 1978.
Las exigencias del ala dura de la Unión Europea, liderada por los cuatro jinetes del Apocalipsis económico que para España e Italia son los primeros ministros de Holanda, Austria, Dinamarca y Suecia, los llamados “frugales”, chocan de forma directa con los acuerdos firmados entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para gobernar hasta 2023.
Si hacemos caso al CIS la crisis del Covid 19 le ha venido muy bien al PSOE. Sube en el sondeo mientras que el PP se estanca, Vox y Podemos descienden y Ciudadanos sube con más tranquilidad que energía. La nueva entrega del Evangelio de Tezanos está hecho a medida de Moncloa. Cielo para los buenos, Infierno para los malos y Purgatorio para la mayoría.
Tanto González como Zapatero intentan que el actual Gobierno de coalición entre PSOE y Podemos dure lo menos posible
Pedro Sánchez está obligado a jugar varias y difíciles partidas políticas en las próximas semana
El PP de Pablo Casado quiere que Europa nos vigile los dineros que pueda darnos para combatir la crisis. Lo ha pedido la ex ministra Dolors Monserrat. Al expresidente González le gusta Merkel y no le gustan nada ni Sánchez ni Iglesias; y al expresidente Zapatero no le gustan los USA de Donald Trump. La jueza Rodríguez Medel archiva la causa contra José Manuel Franco y el Tribunal Constitucional tiene a sus dos Salas enfrentadas. Toda España es el auténtico Camarote de los hermanos Marx, con el Congreso como foto fija.
Las propuestas que el PSOE de Pedro Sánchez, que en poco o nada se parece al de Felipe González o al de Alfredo Pérez Rubalcaba, plantea a los españoles desde el Gobierno de coalición alternativas que nunca habrían hecho los anteriores dirigentes del partido.
Convencida de que iba camino del cementerio político, Inés Arrimadas ha cambiado su “ataúd” por el de Albert Rivera. Mejor enterrar a su ex-jefe y mentor que desaparecer engullida por las arenas movedizas del PP y Vox, entre las que se movía el antiguo presidente de Ciudadanos.
Tres problemas sin solución se repiten en España desde hace noventa años. El cuarto, Gibraltar, es más antiguo y hay que remontarse a la llegada del primer Borbón al trono. El virus ha retrasado la nueva crisis de los tres primeros, y el Brexit devolverá actualidad al cuarto más pronto que tarde. La “nueva normalidad” tan proclamada llevará a Felipe VI a enfrentarse a la “nueva España” en busca de su futuro.
Lo saben los tres. Con 15 votos Pedro Sánchez puede arrinconar a Pablo Casado durante tres años. La tercera jugadora en esta partida política es Inés Arrimadas.
Ver a tu elegido como sucesor perder dos elecciones seguidas le costó a José María Aznar sangre sudor y lágrimas. Mayor aún fue el precio cuando Mariano Rajoy consiguió su propia mayoría absoluta, al tercer intento, y se salió de la sombra que se extendía desde FAES hasta el palacio de La Moncloa. El sucesor de los dos, Pablo Casado, Ha aprendido de ambos: escuchar y complacer a quien te protege hasta llegar al poder.
Convertido en el gran chef político del presidente del Gobierno, Ivan Redondo, su jefe de Gabinete y máximo encargado de otear el futuro, le está preparando dos grandes platos para el otoño: cambio de Gobierno, con menos ministros, o elecciones anticipadas. Si el apetito de Pedro Sánchez está al mismo nivel que la crisis puede que opte por los dos.
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