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    23 de enero de 2019

RAUL HERAS

Los futuros vencedores en diferido del 26M
En la noche del 26 de mayo se sabrán los resultados electorales de las 13 Comunidades autónomas que se juegan su futuro, y el de los mlles de Ayuntamientos que harán lo mismo. Salvo en aquellos en los que alguno de los contendientes logre mayoría absoluta, la victoria o la derrota se medirá en la formación de los gobiernos a través de los ineludibles pactos. Lo mismo que ha ocurrido en Andalucía. Serán vencedores en diferido.
Son explosivos listos para ser usados en la vida política y en la vida financiera y económica. Sus efectos se dejan sentir de inmediato y se extienden como las ondas que produce una explosión en el centro de la vida española
“Ni tutelas, ni tutias”, las palabras de Aznar recordaron este fin de semana en Madrid, a todos los dirigentes populares,que estaban regresando al futuro, a la Sevilla de marzo de 1990 y a la presencia de un Manuel Fraga que rompía un sobre y dejaba vía libre para que el hombre que dejaba la presidencia de Castilla y León y acababa de perder unas elecciones generales frente a Felipe González se convirtiera en el eje de la derecha española para volver al poder.
Errejón y la que aparece como su gran “protectora” han echado más madera a esa hoguera de las vanidades en la que están ardiendo los dirigentes de Podemos y por extensión en IU
El partido que fundara Manuel Fraga y reformara José María Aznar ha dado un nuevo giro a su propia historia. Ya no habla de centro y se declara sin complejos de derechas
José María Aznar y Mariano Rajoy no han tenido más remedio que enterrar sus notorias y públicas diferencias y aceptar su participación en la Convención Nacional ante el avance de Vox, por un lado, y de Ciudadanos, por oto. Lo dice el refrán: “el miedo guarda la viña”. Y en la España política la viña es el poder.
Desde mediados de noviembre la alcaldesa Carmena decidió que su núcleo duro en la gobernación de la capital del Reino no estaba sujeto ni a las normas, ni a la disciplina de su partido de origen. Su consul, su partisana y sus centuriones eran intocables.
La flexibilidad es el viejo descubrimiento político que ha hecho Pablo Casado. El presidente del PP cree que ha instalado a su partido en el centro por un simple razonamiento visual: tiene a su derecha a Vox y a su izquierda a Ciudadanos. Nada más cierto. Además es el único que puede hablar con los dos y firmar acuerdos con los dos mientras que sus compañeros de pacto se niegan entre ellos e incluso se atacan.
El 24 de mayo de 2015 la batalla electoral de la capital madrileña se resolvía a favor de la izquierda por 834 votos. El concejal decisivo, el que inclinaba la balanza - 29 por 28 concejales - en el recuento final se lo llevó el PSOE en lugar del PP. Con un dato por medio que se llamaba Izquierda Unida: su lista estuvo a 47 votos de conseguir el que hubiera sido su único representante en el Consistorio. Por esa razón Manuela Carmena alcanzó la alcaldía y su máxima rival, Esperanza Aguirre, entonó un premonitorio adiós.
Algún día, en algún momento, alguien tendrá que proponer desde dentro o desde fuera de los partidos políticos la sana medida de disminuir el número de miembros de la llamada clase política madrileña. Por salud democrática, por ejemplo social, por necesidad económica, por respeto ciudadano
Si la nueva presidenta del Parlamento andaluz quiere, el gobierno socialista en funciones puede durar meses. Ya ha pasado en España con el PP de Mariano Rajoy, con convocatoria final de nuevas elecciones. Todo depende del tripartito de derechas que juega al mentiroso intentado engañar cada día a sus compañeros de mesa.
Desde las primeras elecciones generales de 1977, el nacionalismo - de derechas y más o menos radical - de vascos y catalanes ha servido con sus votos a los llamados partidos nacionales para alcanzar el poder y ejercer el gobierno durante la mitad del tiempo que llevamos de democracia
Vox ya es “El quinto elemento” de la vida pública, y de la misma manera que Luc Bessón lo imaginó en 1997 para que sirviera de catalizador de los otros cuatro: aire, tierra, fuego y agua, ahora va a servir para hacer de árbitro entre el PP, Ciudadanos, PSOE y Podemos
La noche del dos de diciembre se dejó escrito el guión político de los próximos años en Andalucía. La izquierda se quedaba en 50 escaños y la derecha conseguía 59. Todo lo que se ha dicho y escrito después, hasta este 27, inicio de la Legislatura, ha sido pura y previsible representación.
Sánchez ha conseguido lo que los dos partidos catalanes le habían negado en el mes de julio: su supervivencia hasta consumir casi e su totalidad la actual Legislatura, e incluso llegar hasta junio de 2020 si en una nueva negociación se aprueban los Presupuestos
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