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    21 de junio de 2021

RAUL HERAS

El 28 de febrero de 2021 se cumplen ocho años de la renuncia de Benedicto XVI. Quince días más tarde el Cónclave de cardenales elegía como Papa al cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio. Los secretos de la “huída” los tenía un cardenal español y trataban de la economía vaticana. Trescientos folios secretos, claves para entender todo lo que ha hecho y quiere hacer el Papa que llegó del Sur.
Producir buenas noticias es una de las máximas de la política que emana del poder, en este caso de Pedro Sánchez a nivel del estado; de Pablo Casado a nivel de partido; y de Yolanda Díaz e Ione Belarra como resurgir de la izquierda de la izquierda.Desde el centro de Ines Arrimadas es imposible, y desde la derecha de la derecha, Santiago Abascal lo tiene un poco bastante más difícil.
No existe mañana sin susto político y sin ausencia de medidas que eleven la moral de los españoles. Más bien lo contrario. Se mantienen y agudizan los problemas con Marruecos, los dineros europeos tardarán en llegar, la energía sube sin parar, los contratos exteriores se anulan o desaparecen y los impuestos se convierten en lanzadas para la mayoría de los españoles.
Isabel Díaz Ayuso rompe las barreras de lo políticamente correcto. Dice lo que piensa sin pensar muchas veces lo que dice

Con los indultos por medio y desde la cárcel Oriol Junqueras, el actual patrón del independentismo catalán de corte izquierdista, católico y hasta sentimental ha reconocido que se equivocaron con el referendum unilateral. Una forma de pedir perdón con la boca pequeña y un arrepentimiento de igual manera. Sus compañeros de viaje le critican y la derecha tripartita, también. El Gobierno está feliz.

Si Pedro Sánchez quiere cambiar de verdad el rostro del Gobierno tiene que hacerlo de dos maneras: reducir Ministerios y “fichar” nuevas caras. Para lo primero basta con que mire lo que hicieron sus antecesores. Dos requisitos para poder terminar la Legislatura e intentar ganar las próximas elecciones. El número 16 puede ser el de su suerte, y para controlar el PSOE enviar a Abalos a la sede de Ferraz.
Los dirigentes independentistas catalanes, desde Jordi Pujol a Pere Aragonés pasando por Artur Más, Carles Puigdemont, Quim Torra y Oriol Junqueras siempre se han sentido “liebres”. Por el contrario, sus homólogos vascos, desde Carlos Garaikoechea a Iñigo Urkullu, con José Antonio Ardanza y Juan José Ibarretxe por medio, eligieron el papel de “tortugas”. La meta para todos era la misma: separarse de España.
Por primera vez, tanto la derecha como la izquierda están representadas por mujeres
Todo lo que dice y mantiene Casado ya ha sido dicho y mantenido con anterioridad desde la oposición, tanto si ésta era del PSOE como si lo era del Partido Popular.
La elección interna del socialismo andaluz en busca del rival que se enfrente al actual presidente de la Junta, Moreno Bonilla, se ha convertido de hecho en un Referendum para Pedro Sánchez, una consulta que no puede perder tras las cuatro derrotas que lleva acumuladas desde que se sentó en La Moncloa: Cataluña, Murcia, Castilla y León y Madrid.
En Moncloa, en la sede socialista y en Unidas Podemos y el resto de la izquierda con presencia en todo el estado saben que están en horas bajas y que romper el Gobierno y obligar a Pedro Sánchez a conovocar elecciones anticipadas sería un error mayúsculo, con casi segura pérdida del poder a favor del Partido Popular y de Pablo Casado. Los sondeos les dan la razón. En la derecha, con un PP condenado a pactar con Vox, la alegría va por barrios.
Con los resultados de las elecciones del 4 de mayo en la mano y las dudas sobre la duración de la actual Legislatura y la necesidad imperiosa de terminar de una vez por todas con las dos grandes reformas legales que están en marcha desde hace meses, a uno de los financieros más importantes de este país ya le dió hace unos años por buscar metáforas en la historia o en las leyendas. Hoy permenecen vigentes. Sólo hay que poner nuevos nombres a los protagonistas del mito.
España no puede pagar su deuda con Europa, ni ahora ni dentro de treinta años, que es el marco en el que el presidente del Gobierno ha colocado a nuestro país para asegurar que en 2050 seremos más ricos y felices. No hay un sólo dato en el que basar ese slogan. Lo cierto es que las sucesivas crisis han desmantelado la democracia del bienestar en la que creíamos en 1977.
Tiene 65 escaños y resuelto el debate de investidura. Pidió los votos para poder gobernar sin ataduras. Se los dieron de forma abrumadora los madrileños. Lo fácil es incorporar a ex dirigentes de Ciudadanos al futuro Gobierno; lo arriesgado y atrevido sería hacer lo mismo con miembros de Vox. Una forma de unir a toda la derecha.
Si gana Pedro Sánchez este último combate Susana Díaz se quedará sin nada; si gana Susana los días de Pedro al frente del PSOE estarán contados
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