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    5 de junio de 2026

RAUL HERAS

La elección de Mojtaba Jamenei como nuevo lider Supremo de Iran demuestra que los dirigentes del país bombardeado por Estados Unidos e Israel no está dispuesto a rendirse, ni mucho menos a dejar que Donald Trump y Benjamin Netanyahu marquen su futuro. La guerra, como dicho el propio inquilino de la Casa Blanca hace unos días podía alargarse durante loos próximos tres meses. Si eso se produce la economía mundial y sobre todo la europea entrará en una crisis tan larga e importante que es muy difícil de saber sus consecuencias. Por de pronto los precios de la energia ya están subiendo con incremento que, en algunos casos, doblan lo que se pagaba hasta hace quince días. Detrás viene el resto de subidas, por un lado, y de carencias de productos indispensables para las industrias, por otro.

El presidente del Gobierno ya ha encontrado la mejor forma de atacar a Núñez Feijóo y levantar la moral de la izquierda, tanto la que está dentro del PSOE como la que se mueve en el Gobierno y que aún no tiene decidido quién sustituirá a Yolanda Díaz como cabeza de lista electoral para las elecciones generales. Se trata de imitar lo que lleva haciendo Isabel Díaz Ayuso desde que llegó al poder en la Comunidad de Madrid: dejar a un lado a sus adversarios más próximos, ya fuesen de Más Madrid o del PSOE y buscar la confrontación permanente con el lider nacional, en su caso, Pedro Sánchez. Le ha funcionado. Sus rivales han dio desapareciendo, desde Pablo Iglesias a Juan Lobato, y ella se ha convertido en referencia obligada de la derecha gracias a su mayoría absoluta.

Las duras amenazas de Donald Trump a Pedro Sánchez no tendrán ninguna eficacia a nivel real. Ni habrá cierre del comercio global, ni retirará ninguno de sus destructores de Rota y Morón, ni mantendrá durante mucho tiempo que el presidente español es un hombre terrible. El inquilino de la Casa Blanca se convierte, queriendo o sin querer en el mejor aliado de dirigentes políticos en apuros. Todo es efímero en su forma de ver y actuar en política. El amigo de hoy es el enemigo de mañana y viceversa. Los ejemplos son numerosos, desde Putin y Zelensky a Starmer y el propio Sánchez; desde la venezolano Delcy al canadiense Carney. El hombre que estará hasta las elecciones norteamericanas de 2028 al frente de la mayor -potencia militar y económica del mundo quiere que su país mantenga ese primer puesto el mayor tiempo posible. El Impero de Occidente frente al Imperio de Oriente, que es China. Todo lo que ocurre en el resto de los escenarios es parte del nudo que ofrece cualquier drama de teatro.

El ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán puede alargarse más de dos meses si se cumplen las primeras declaraciones de Donald Trump y las mismas realizadas por Netanyahu. Si la guerra se extiende en el tiempo y afecta a más países la economía mundial entrará en una nueva crisis en sectores claves como son la energía y el comercio mundial. El gas y el petróleo que llegan a España están subiendo y afectarán a los precios de la gasolina y la energía, tanto industrial como doméstica. Sobre esa base subirán los costes del Transporte y de los alimentos.

Las matemáticas que hacen imposibles los sueños de Abascal

Bajo la lluvia atrasada del 23 F de 1981 y detrás de los interminables desencuentros entre el Partido Popular y Vox para intentar acuerdos que mantengan los gobiernos de la derecha en tres Comunidades autónomas, los números, las matemáticas electorales de los últimos tres años (por no hacer más abultadas las comparaciones) demuestran con claridad que los sueños de Santiago Abascal de convertirse en presidente del futuro Gobierno que salga de unas elecciones generales es un imposible.

La retirada de Yolanda Díaz de la carrera para encontrar un liderazgo de cara a las elecciones generales (pero manteniendo su cargo de vicepresidenta en el Gobierno y su escaño en el Congreso) se suma a la propuesta de Gabriel Rufián de que la izquierda de todo tipo se una en una única candidatura en cada provincia. No es casualidad, ni mucho menos generosidad. A Díaz no la hubieran elegido para liderar el futuro y se lo habían dicho todos los integrantes de la coalicción de Sumar, menos los que se han quedado en Movimiento Sumar, desde Marta Lois y Lara Hernández hasta el que aparece como su heredero, Ernest Urtasun.

La oferta de Alberto Núñez Feijóo a Santiago Abascal, tras una hora de conversación entre los dos y un documento programático elaborado desde el PP, ha recibido una ducha de agua fría por parte del presidente de Vox. Feijóo se ha responsabilizado personalmente de las negociaciones y ha alejado de las mismas a los dirigentes autonómicos de Extremadura, Aragón y Castilla y León. Quiere evitar nuevas elecciones, mantener al frente de los Ejecutivos regionales a María Guardiola, a Jorge Azcón y previsiblemente a Alfonso Fernández Mañueco tras las elecciones en Castilla y León.

El Gobierno se dispone a levantar los documentos secretos que existen sobre el intento del golpe de Estado. Habrá que leerlos y ver hasta donde llegan las memorias personales y las miles de páginas publicadas. Yo estuve allí y aquí está una pequeña parte de mis recuerdos.

Reunieron a mil personas - como mucho - para ofrecer a los que han sido sus disminuidos votantes que están dispuestos a mantener la lucha contra el nuevo fascismo que representa Vox y, por supuesto, la influencia que tiene en el futuro del Partido Popular, primero en las Comunidades Autónomas y luego en las futuras elecciones generales en las que se decidirá quien gobierna en España. Lo que ofrecieron los dirigentes de Izquierda Unida en la persona de Antonio Maillo; Movimiento Sumar con Ernest Urtasun; Más Madrid con Mónica Garcia y Los Comunes con Ada Colau, es lo mismo de siempre, sin nada nuevo. Ni siquiera han conseguido que se sume a ese repetido intento el Podemos de Ione Belarra e Irene Montero, que prefiere mantenerse lejos de esa mezcla de siglas que ya ha enterrado la marca de Sumar para presentarse a las urnas.

Debieron hacerlo antes cualquiera de los numerosos dirigentes de la izquierda - marxista o menos - que pueblan el Hemiciclo del Congreso de los Diputados. No lo han hecho durante los últimos ocho años, ni el profesor universitario Pablo Iglesias que se marchó, ni el eficaz marmolista que es Patxi López, que se quedó. Ni siquiera la inquieta y prolífica Yolanda ha ido más allá en sus cánticos proletarios del cubano Pablo Milanés. Ha sido el Secretario General del Partido Popular el que ha elevado el nivel del debate político, algo que no era fácil dada la abundancia de calificativos y giros gramaticales con los que se obsequian sus señorías cada vez que tienen oportunidad. Miguel Tellado, por un instante luminoso, se ha convertido en el literario ”monsieur Roquetin”, y con una sola palabra, “Náusea”, ha logrado que Jean Paul Sartre se convierta en el pintor de cámara del actual ministro de Interior. Existencialismo Abascal.cero, sobre un Manzanares que nunca será el Sena.


La dieta de la clase política, que viaja poco o nada por toda la geografía nacional y habla menos que escucha con los ciudadanos que se esfuerzan por mantener los ingresos necesarios para mantener a sus familias, para mantener la esperanza de una pensión, para poder afrontar el paro cuando ya se han cumplido los cincuenta años, para ver que la sanidad pública les atiende con garantías, para ver que sus hijos logran comprarse su primera casa, y que sus nietos tendrán una esperanza al enfrentarse con la avalancha tecnológica que le espera; esa dieta que consumen con regularidad los dirigentes de los partidos cada semana a base de concentrados vitamínicos de sondeos, no logra saciar su enorme apetito por el poder.

En cien días, decía un triunfante Donald Trump para asegurar que ese era el tiempo que necesitaba para terminar con la Guerra en Ucrania, ese nuevo cáncer que le surgió a Europa en 2013 y se volvió metastásico en 2022. Luego, que es nuestro ahora, que convencería a Zelensky y Putin de firmar la paz. Ni su amigo personal Witkoff, ni su yerno, Jared Kushner, convertidos en negociadores sin títulos lo han conseguido por más reuniones que se mantengan en los lujosos Palacios de las arenas dorados de los desiertos árabes. Lo mismo ocurre en Gaza y no parece que el jefe de la Casa Blanca vaya a convencer a los clérigos iranies. Cuatro años y millones de palabras no parecen suficientes.

La presidenta en funciones de Extremadura y ganadora de las elecciones autonómicas del 21 de diciembre ha buscado el apoyo de la presidenta madrileña para mantener su pulso ante öscar Fernández, el candidato de Vox, con el que le separa una diferencia de 17 escaños en la Asamblea extremeña. Desde la sede central del Partido Popular, tanto Núñez Feijóo como Miguel Tellado intentan que la posición más inflexible de Guardiola no entorpezca los pactos que necesita Azcón en Aragón y los que, con toda seguridad, necesitarán los populares en Castilla y León y puede que en Andalucía.

Vamos a ver la misma acuación política en Castilla y León que la que ya hemos visto en Extremadura y en Aragón. El 15 de marzo ganará la derecha las elecciones autonómicas y las perderá la izquierda. La diferencia que existe desde febrero de 2022 es muy grande, al igual que es muy grande la distancia que separa a Alfonso Fernández Mañueco, candidato del PP y actual presidente, de Carlos Pollán, lider de Vox y casi seguro candidato. Tras lo sucedido en Extremadura y en Aragón es muy posible que el PP baje en votos y en escaños y que Vox suba, pero la diferencia de 18 escaños que existe se recortará y Feijóo y Abascal tendrán que volver a intentar una negociación con sus barones territoriales para que salga un nuevo gobierno.

Convocó las elecciones en su tierra para desprenderse de la presión de Vox y, con permiso de Núñez Feijóo, volver a golpear al PSOE y al Gobierno de Pedro Sánchez. Consiguió a medias lo segundo y fracasó en lo primero. Jorge Azcón tiene ahora dos escaños menos de los que tenía desde 2023 y dependerá del Vox de Nolasco si quiere mantenerse en el despacho de la Alfajerería. La derrota de la exministra y candidata socialista, Pilar Alegría, era un secreto a voces. Se ha quedado en el mismo suelo de votos y escaños que consiguió su compañero Lambán. Con eso se da por satisfecha. Las elecciones eran una prueba del desgaste del PSOE pero también de la capacidad del PP de gobernar en solitario y alejarse del Vox de Abascal.

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