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    1 de marzo de 2026

RAUL HERAS

A Santiago Abascal le ocurre lo mismo que le ocurrió a Pablo Iglesias con Podemos y a Albert Rivera con Ciudadanos: quieren ganar a su rival-hermano y hoy es prácticamente imposible. El presidente de Vox necesitaría un milagro para desplazar al Partido Popular dentro de la derecha. Están bien las declaraciones sobre los objetivos, relanzados en estos días por la crisis de los populares en la Comunidad Valenciana tras la dimisión de Carlos Mazón y la búsqueda de un sustituto que evite las elecciones anticipadas y mantenga los acuerdos que se alcanzaron en 2023.
Todos los días, la oposición del PP y de Vox pide que se celebren elecciones generales y todos los días desde el Gobierno les responden lo mismo: las habrá a mediados de 2027. Todas las semanas, las encuestas que publican los medios de comunicación - salvo la del CIS de Felix Tezanos - dicen lo mismo: la victoria del PP de Núñez Feijóo está asegurada y la única duda es si necesitará o no los votos de Vox en el Congreso para tener la maoría absoluta en la investidura. Al partido de Abascal le dan una clara subida en votos, mientras que a la múltiple izquierda la conviertan en la gran perdedora, precisamente por su división.
Fiel entre los fieles a su jefe, el fugado que no está dispuesto a sacrificar ni un solo día de libertad en defensa de aquello que dice defender, y que huyó para no afrontar las penas por el delito que claramente había cometido contra la actual estructura de España tal y como aparece en la Constitución, es un ejemplo perfecto de chantajista político, social y económico, de la misma forma que lo son todos y cada uno de los siete “infiltrados” que tiene y mantiene en el Congreso de los Diputados, con Mirían Nogueras al frente, la mujer que mejor sonríe y mejor amenaza.

Los análisis y deseos de Marc Murtra como presidente de Telefónica están presentes en el nuevo Plan Estratégico, con los recortes del dividendo a los accionistas por etapas, la búsqueda de socios que coincidan en la necesidad de fusionar compañías de telecos en Europa para poder competir con Estados Unidos y con China en el desarrollo de las nuevas tecnologías, la necesidad de invertir en defensa y participar en el gran reparto de los 500.000 millones de euros que se han aprobado en la Unión Europea para lograr una independencia respecto a USA que no tiene.
El presidente del Partido Popular consiguió en la tarde del domingo que Carlos Mazón dimitiera como jefe del Gobierno de la Generalitat valenciana, pero aceptando sus últimas exigencias. La principal: que su sucesor fuera Juanfran Pérez-Llorca, su mano derecha. La candidata de Núñez Feijóo, la actual alcaldesa de Valencia, María José Catalá, prefiere seguir en la alcaldía y esperar a 2027 antes de “quemarse” durante los próximos dos años al frente de un Gobierno que estará, desde el principio, sometido a las exigencias de Vox.
Los estrategas del Partido Popular se han vuelto a equivocar en su intento de golpear políticamente al presidente del Gobierno en todo momento y lugar, y con todos los ”materiales” que puedan usarse para conseguir que el ocupante de Moncloa se derrumbe.
El líder del Partido Popular y único candidato de verdad a disputarle el poder de Moncloa a Pedro Sánchez quiere ver dos funerales en 24 horas. El primero, el de su compañero Carlos Mazón, en el espacio de las Artes y las Ciencias de la capital valenciana, presidido por el Rey y con la asistencia del presidente del Gobierno de la Nación; el segundo, 24 horas más tarde, en el Senado con mayoría parlamentaria del PP, ante el que Pedro Sánchez será interrogado bajo la amenaza hecha pública por el propio Feijóo: “si miente le llevará al juzgado, y si dice la verdad, también”. La denuncia ante la Justicia ya está anunciada diga lo que diga y haga lo que haga el líder socialista.

Los 32 países que integran la OTAN firmaron el 25 de junio de este año la “Declaración de la Haya” por la que todos, incluyendo España, se comprometían a invertir el cinco por ciento de su Producto Interior Bruto en el sector de la Defensa. Acuerdo que todos van a cumplir durante los próximos diez años. ¿Por qué Donald Trump, que es quien obliga al resto de los países a que lleguen a esa cifra de gasto por encima de cualquier otro con más “necesidad” social como pueden ser desde la vivienda a la sanidad, las pensiones o la educación, ataca de forma reiterada al Gobierno de Pedro Sánchez?. El presidente norteamericano sabe que lo que dice no es verdad pero necesita a un “adversario” dentro de la OTAN al que atacar ante los demás y mantenerles en permanente estado de nervios.
La vicepresidenta del Gobierno y responsable de la Hacienda , María Jesús Montero, ha asegurado que presentará el “ techo de gasto” del Estado en las próximas semanas. Tiempo para seguir negociando con Carles Puigdemont a través de Rodríguez Zapatero. Siete votos en el Congreso que mantienen vivas las ambiciones del expresidente de la Generalitat. Una de las anomalias que tiene nuestra Constitución. Si Sánchez consigue esos siete votos se apuntará una victoria política al margen del precio autonómico que tenga que pagar. Si Pablo Iglesias le producía insomnio, Puigdemont debe causarle ardor permanente en el estómago.

La ministra de la Seguridad Social quiso ayudar a su compañera en el Consejo de Ministros con un “regalo” de seis mil millones de euros, que iban a salir del aumento de las cuotas de los autónomos a la Seguridad Social. No parece lógico que una medida de esas características no se discutiera en el Gobierno, sobre todo por el impacto social y electoral que tendría.
El mejor resumen de la guerra bancaria entre el BBVA y el Sabadell se hace en apenas nueve palabras, tras comprobar que la OPA hostil la han rechazado trescuartas partes de los accionistas del banco catalán. Año y medio de peleas ante la CNMV, el Gobierno central y el Gobierno de la Generalitat; año y medio de entrevistas y declaraciones triunfales por parte de los dos contendientes, y los dos presidentes de los dos bancos ofreciendo la mejor de sus sonrisas, con unas correcciones en la Bolsa que eran tan esperadas como lógicas y que han arrastrado al resto de valores financieros y empresariale

Al gallego Camilo José Cela le dan el Premio Nobel de Literatura el 19 de octubre de 1989 por “la refrenada compasión que encarna una visión provocadora del desamparo de todo ser humano”. Había nacido en Iría Flavia en mayo de 1916 y llevaba setenta años escribiendo y viviendo como le daba la gana. Era tan de derechas que le gustaba a la izquierda culta y tan de izquierdas que molestaba a la derecha más conservadora. A él le daban igual ambas.

El último mensaje de Donald Trump contra Pedro Sánchez no puede ser más claro y más falso. Ambas cosas son posibles. Claro, pues menciona a España dentro del contexto OTAN y la “necesidad” de que todos los países miembros inviertan el cinco por ciento de su PIB, de su riqueza mal contada, en armamento militar y todo lo que rodea su fabricación, desarrollo y compraventa. Ningún país de la Alianza cumple con ese requisito y la media actual está por debajo del 3%, con España en los puestos de cola. El año en el que ese porcentaje debe aparecer en todos los Presupuestos nacionales es 2035 y eso se cumplirá esté quien esté en la Moncloa y sea cual sea el estado de las finanzas públicas de nuestro país.

El presidente de Andalucía, con las elecciones autonómicas a la vuelta de la esquina, no ha esperado a que las víctimas del cáncer y sus familias conviertan el final de su mandato en la piedra angular de la campaña electoral. Lo harán de todas las formas con el apoyo del resto de los grupos políticos, desde la multi izquierda que va de Sumar a Podemos hasta la derecha de Vox. La primera víctima ha sido la ya ex consejera de Salud, Rocío Hernandez, pero los cambios van a seguir en las próximas semanas. Juanma Moreno quiene mantener su mayoría absoluta de 58 escaños ( se puede permitir perder tres diputados y mantenerla ) y no tener que pactar el futuro gobierno con Manuel Gavira, que será el cabeza de lista de Vox.
El presidente de la Generalitat y exministro de Sanidad se ha convertido en el “vicepresidente real” de Pedro Sánchez para negociar con las grandes empresas que están implicadas en los tema de estado, como pueden ser la Defensa, la Energía y las Comunicaciones. Salvador Illa apostó por convertir a Marc Murtra en presidente de Telefónica, dejando que fuera Manuel de la Rocha, desde Moncloa, el que encajara a Angel Escribano en la presidencia de Indra, un doble movimiento que habría sido imposible sin la presencia de Carlos Ocaña en el Consejo de la compañía de telecomunicaciones, por un lado, y en la dirección general adjunta del Real Madrid.
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