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5 de junio de 2026
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Desde la felicitación de Mariano Rajoy a Pedro Sánchez como vencedor en la moción de censura de junio de 2018 y su posterior adiós del hemiciclo en busca de una comida reparadora en el restaurante de uno de sus mayores defensores, justo al lado de la plaza de la Independencia, mientras el bolso de la vicepresidenta Sáenz de Santamaría hacía visible el futuro del Partido Popular, al dirigente socialista que lleva ocho años sentado al frente del Gobierno le persigue la obsesión enfermiza que tienen sus adversarios para que se marche.
El presidente de Castilla-La Mancha y secretario general del PSOE en esa comunidad no descansa ni un día en sus ataques a Pedro Sánchez, al Gobierno que dirige y a la cúpula del Partido Socialista. Mantiene su petición de elecciones generales anticipadas, que deberían ser la consecuencia de una moción de confianza que da por perdida.
Con enorme claridad se lo ha dicho a Núñez Feijóo la portavoz de Junts en el Congreso: si quiere los votos de sus siete parlamentarios, tiene que ir a negociar un posible acuerdo con Carles Puigdemont en su “residencia” de Waterloo. Un intento de humillar al presidente del PP ante la insistencia de este en que apoye su posible moción de censura. Feijóo no debe ir, no puede ir ni le interesa ir. Volvería con el mismo no que tiene ahora y aparecería, a los ojos de sus militantes y votantes, como un dirigente débil y con prisas por echar a Pedro Sánchez del poder.
El secretario general del PSOE, con uniforme vaquero de campaña, les ha dicho a los futuros dirigentes del partido que todos aquellos que le piden, en su papel de presidente del Gobierno, que disuelva las Cortes y convoque elecciones generales antes de que se acabe el año son unos “marrulleros”.
El presidente del Gobierno se entrevista con el Papa en el Vaticano mientras el presidente del PNV pide por dos veces que se celebren elecciones generales este mismo año. No son acontecimientos alejados en el tiempo ni en el momento. La relación histórica del PNV con el Vaticano permite analizar la posición política de esa parte de la derecha nacionalista de Euskadi en cada momento de la democracia española, desde los apoyos que ha dado a los diferentes gobiernos centrales hasta el distanciamiento y la crítica a los mismos. Siempre con privilegios económicos de por medio.
Doce claves que unen y separan las crisis de Ucrania, Palestina, Irán y Taiwán. Así se pueden resumir los escenarios que mantienen en tensión a todos los países del mundo y a las organizaciones que representan sus intereses, desde la ONU al FMI, el Banco Mundial o el BCE. El dragón chino, el más grande de los tres simbólicos animales, junto al oso ruso y el águila calva norteamericana. Un acuerdo, con fecha de caducidad, será la mejor de las salidas y tal vez la única.
Si el sumario de la “Operación Kitchen”, que afecta al Partido Popular, lo dio por cerrado el juez García-Castellón en julio de 2021, y el juicio se está celebrando en estos días, cinco años más tarde, podemos calcular que el sumario sobre los hoy presuntos delitos del expresidente del Gobierno Rodríguez Zapatero no se cerrará en instrucción antes de un año y que el juicio en la Audiencia Nacional no se celebrará hasta los años 2031 o 2032. Será entonces, con la correspondiente sentencia del tribunal, cuando conozcamos la primera verdad jurídica, ya que casi con seguridad será objeto de recursos que la elevarán hasta el Tribunal Supremo y el Constitucional. Otros dos o tres años más, como poco.
Se conoce muy poco de las pasiones literarias de Pedro Sánchez, es verdad. Sí se conocen, y mucho, sus pasiones políticas. Y, si mezclamos las dos, puede que, para sorpresa de muchos y confirmación para unos pocos, nos encontremos con un médico nacido en San Sebastián a finales del siglo XIX y que fuese a morir en Madrid a mediados del XX. Se llamó Pío Baroja y en 1910 escribió la primera de las tres novelas que componen su trilogía sobre las ciudades. La tituló “César o nada” y su protagonista encaja como un guante en nuestro presidente del Gobierno. Tras otras cuatro elecciones perdidas puede afirmar, sin error, que no se pierde lo que no se tiene, y en las cuatro autonomías ya gobernaba el PP desde hacía cuatro años.
En apenas 24 horas, el expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha pasado de los mítines del PSOE en Andalucía para apoyar la candidatura de María Jesús Montero a verse como imputado por el Juzgado 4 de la Audiencia Nacional, ante cuyo titular, el magistrado José Luis Calama, tendrá que declarar el próximo 2 de junio. En el fondo aparecen los 53 millones concedidos a la aerolínea Plus Ultra como rescate durante la pandemia y la duda de si una parte de estos fue destinada a otros usos dentro de una presunta red de blanqueo de capitales. Es el primer jefe de Gobierno desde que se inició la democracia que aparece como investigado por corrupción. Otro clavo que la derecha española, en su conjunto, quiere colocar en el ataúd de Pedro Sánchez.
En apenas 24 horas, el expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha pasado de los mítines del PSOE en Andalucía para apoyar la candidatura de María Jesús Montero a verse como imputado por el Juzgado 4 de la Audiencia Nacional, ante cuyo titular, el magistrado José Luis Calama, tendrá que declarar el próximo 2 de junio. En el fondo aparecen los 53 millones concedidos a la aerolínea Plus Ultra como rescate durante la pandemia y la duda de si una parte de estos fue destinada a otros usos dentro de una presunta red de blanqueo de capitales. Es el primer jefe de Gobierno desde que se inició la democracia que aparece como investigado por corrupción. Otro clavo que la derecha española, en su conjunto, quiere colocar en el ataúd de Pedro Sánchez.
Nadie dudaba de la cómoda victoria de Juan Manuel Moreno en las elecciones andaluzas y así ha sido. El actual presidente de la Junta lleva ocho años en el cargo y tendrá otros cuatro por delante. Incluso si se mantiene en su territorio y vuelve a presentarse en 2031, es muy probable que consiga superar los mandatos del socialista Manuel Chaves entre los años 1990 y 2009. El claro vencedor de las urnas gobernó por primera vez gracias a los apoyos de Ciudadanos y Vox y vuelve a encontrarse en la misma situación. No ha sido el primero en ganar al socialismo andaluz: ese mérito lo tiene Javier Arenas desde 2012, cuando venció a José Antonio Griñán, que no tuvo más remedio que pactar por su izquierda para mantenerse en el despacho del Palacio de San Telmo.
Desde Andalucía, las ondas políticas de la victoria de Juanma Moreno y su continuidad al frente del Gobierno autonómico van a afectar a todos los partidos y a sus dirigentes. Para Núñez Feijóo supondrá una nueva vía para afrontar las elecciones generales sin tener que elevar el tono de las críticas contra el Gobierno y, en especial, contra Sánchez. El candidato del PP en Andalucía, en sus últimas intervenciones públicas, ya no ataca al PSOE, al que no ve como rival en la persona de María Jesús Montero, y sí lo hace contra lo que representa Vox. Pide a los ciudadanos que no le aten las manos para gobernar si necesita los votos de la formación dura de la derecha.
Está tan descontado el fracaso electoral de María Jesús Montero en Andalucía que la única pregunta que se le puede hacer sobre ese tema al secretario general del PSOE es dónde piensa colocarla como responsable política en los próximos meses. Puede convencerla para que asuma el ingrato papel de líder de la oposición y se mantenga en él durante cuatro años para volver a intentar ganar en 2030. Puede mantenerse al frente del socialismo andaluz y esperar a las elecciones generales para encabezar la lista por Sevilla y regresar al Congreso. Puede volver de forma inmediata a Madrid, pero es difícil encajarla en un puesto tras haber sido vicepresidenta primera del Gobierno. Y puede volver a ejercer la medicina, la posibilidad menos probable.
El político que creó el nuevo socialismo tras la muerte de Franco y lo gobernó durante veinte años, de los cuales catorce los pasó en la presidencia del Gobierno, ya ha decidido que en las próximas elecciones generales votará en blanco. Es una forma suave de señalar que no está de acuerdo con lo que dice el partido que dirige Pedro Sánchez, pero que no se atreve a defender al Partido Popular de Núñez Feijóo. Ese apoyo a la derecha española lo ha plasmado en Andalucía: mientras todos los que le acompañaron en aquella aventura política, desde Rafael Escuredo a Manuel Chaves, apoyan a María Jesús Montero, pese a saber que será la derrotada este próximo domingo, él se sentó con Juanma Moreno para homenajear a Cayetana de Alba.
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