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    21 de julio de 2026

RAUL HERAS

El domingo, 21 de diciembre, la lotería política se adelantará en 24 horas a la que cantan todos los años los Niños de San Ildefonso. Los 65 escaños de la Asamblea Extremeña representan el primer asalto electoral - con votos y no con proyecciones de sondeos electorales - entre Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo: combate en las urnas que tendrá consecuencias en las dos siguientes citas electorales y, también, en las guerras que se libran en los juzgados, desde Badajoz a Tarragona, y que afectan de forma muy directa a los dos grandes partidos.

Con veinte años, el Carles Puigdemont que consiguió convertirse en presidente de la Generalitat el 11 de enero de 2016 militaba en el partido que tenía como jefe a Jordi Pujol, y trabajaba como periodista en el diario “El Punt”. Quería lo mismo que desea ahora y defendía la independencia de Cataluña de la misma forma que lo hizo años más tarde su antecesor al frente del gobierno catalán, Artur Más, con los cuatro puntos que le darían a Cataluña la condición de Estado y fuera de la estructura territorial de España. El no ha cambiado, lo han hecho los otros, los socialistas que encabezan Pedro Sánchez y Salvador Illa, y los populares que tienen a Alberto Núñez Feijóo y a Alejandro Fernández como referencia de la “españolidad” que defendieron de forma tan equivocada Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría, la vicepresidente que puso despacho en Barcelona para intentar la misión imposible de convencer al independentismo de renunciar a sus exigencias.

Con seguridad, la gran mayoría de los manifestantes, que pedían hasta la cárcel para el presidente del Gobierno y la convocatoria de elecciones generales, a un tiro de piedra de la sede del PSOE y en la meseta del Paseo del Pintor Rosales desde la que se domina ese viejo aprendiz de rio que es el Manzanares, no sabían dónde está la pequeña ciudad de Debod, en Egipto y mucho menos quienes eran los dioses a los que estaba dedicado: Isis, que representaba la magia, y Amón, que logró convertirse en el rey de los dioses. Cualquier comparación que se pretenda hacer con Isabel Díaz Ayuso y Alberto Núñez Feijóo, sería una mera coincidencia, pese a reconocer que la presidenta de la Comunidad de Madrid posee una considerable dosis de magia política y que el presidente del PP aspira a sentarse en el trono de La Moncloa.

El homenaje al ex presidente de Aragón, Javier Lambán, celebrado en el Senado, unió al “otro PSOE”, el que encabezan Felipe González y Emiliano García Page, con el actual PP de Alberto Nuñez Feijóo. Mientras José Luís Abalos y Koldo García entraban en la cárcel de Soto del Real, la disidencia socialista se unía al presidente del PP, al presidente del Senado y al actual presidente de Aragón para honrar la memoría del dirigente que se opuso a la política de pactos de Pedro Sánchez con el independentismo catalán y las negociaciones con Carles Puigdemont.

El presidente norteamericano no quiere desatar una guerra en la que participen soldados de su país, en la que tendrían un número indefinido de bajas con los correspondientes féretros llegando a suelo americano, homenajes y familias llorando con la bandera de las barras y las estrellas en sus brazos. Trump quiere, necesita mantener el discurso de la paz, pese a que sea una paz falsa y se mantengan los bombardeos. Es lo que está ocurriendo en Gaza, Cisjordanía y en el Líbano, mientras no consigue que esa paz se firma en Ucrania, y que el presidente venezolano salga de Caracas, deje a la oposición de Corina Machado tomar el poder y evitar una intervención directa de la enorme flota que está anclada frente a la costa del país Sudamericano.

La obligada dimisión del Fiscal General, García Ortíz, tras su condena por la Sala Segunda del Supremo, le está sirviendo al PSOE para recuperar una parte del pulso político que lleva perdiendo desde los casos judiciales por corrupción del “equipo” que formaron José Luís Abalos, Koldo Garcia y sobre todo Santos Cerdán. Los militantes y votantes del Partido Socialista encuentran en la decisión del tribunal que ha juzgado a García Ortiz una base de crítica y resistencia frente a lo que consideran operación de la derecha política o para obligar a Pedro Sánchez a dimitir o convocar elecciones generales. Dicen desde el Gobierno y desde la dirección de Ferraz que la “victoria” de Isabel Díaz Ayuso terminará volviendose en contra de los intereses de Núñez Feijóo cuando se vaya a las urnas.

Los tres mosqueteros que creó Alejandro Dumas para que defendieron al Rey y a la veleidosa Reina de Francia contra el malvado Richelieu se han quedado encerrados en el universo de las obras literarias, en el cine y hasta en las versiones perrunas de las series de dibujos animados de la televisión. Los tres eran espadachines consumados y dispuestos a batirse en duelo con las guardia pretoriana del cardenal, el intrigante y poderoso primer ministro. Athos, Porthos y Aramis ya existían antes de que llegara D´Artagnan, pero es gracias al joven gascón cuando alcanzan la gloria. Todo ese universo de ficción novelesca se escribió por capítulos en el diario “Le Siecle” entre marzo y julio de 1844. Salvaron a la Corona y taparon las infidelidades de Ana de Austria. Héroes para el poder y para el pueblo.

A las ocho y media de la tarde del 23 de febrero de 1981 dos hombres hablan por teléfono. Uno, el Rey, está en el palacio de La Zarzuela; otro, el presidente de la Generalitat, está en Barcelona. Una frase queda grabada para la Historia de este país: “tranquilo Jordi, tranquilo”. Juan Carlos I intenta que el político que apenas lleva un año al frente del Gobierno catalán deje a un lado el miedo ante el intento de golpe de estado que está protagonizado el teniente coronel Tejero con su asalto al Congreso de los Diputados. Tardaría cinco horas más en tranqulizarse España.
El próximo día 22 de noviembre se cumplirán los 50 años del regreso de la Monarquía a España, pero no de la Democracia. Para que eso sucediera tuvimos que esperar otros 19 meses, hasta que el 15 de junio de 1977 se celebraran las prmeras elecciones con presencia de todos los partidos, incluído el Partido Comunista que encabezaban Dolores Ibarruri, como presidenta, y Santiago Carrillo como Secretario General. Ese tiempo es el que empleó Juan Carlos I para comenzar a construir el futuro de una Monarquía parlamentaria y constitucional y de una Democracia liberal basada en un texto que votaron la mayoría de los españoles.
A Santiago Abascal le ocurre lo mismo que le ocurrió a Pablo Iglesias con Podemos y a Albert Rivera con Ciudadanos: quieren ganar a su rival-hermano y hoy es prácticamente imposible. El presidente de Vox necesitaría un milagro para desplazar al Partido Popular dentro de la derecha. Están bien las declaraciones sobre los objetivos, relanzados en estos días por la crisis de los populares en la Comunidad Valenciana tras la dimisión de Carlos Mazón y la búsqueda de un sustituto que evite las elecciones anticipadas y mantenga los acuerdos que se alcanzaron en 2023.
Todos los días, la oposición del PP y de Vox pide que se celebren elecciones generales y todos los días desde el Gobierno les responden lo mismo: las habrá a mediados de 2027. Todas las semanas, las encuestas que publican los medios de comunicación - salvo la del CIS de Felix Tezanos - dicen lo mismo: la victoria del PP de Núñez Feijóo está asegurada y la única duda es si necesitará o no los votos de Vox en el Congreso para tener la maoría absoluta en la investidura. Al partido de Abascal le dan una clara subida en votos, mientras que a la múltiple izquierda la conviertan en la gran perdedora, precisamente por su división.
Fiel entre los fieles a su jefe, el fugado que no está dispuesto a sacrificar ni un solo día de libertad en defensa de aquello que dice defender, y que huyó para no afrontar las penas por el delito que claramente había cometido contra la actual estructura de España tal y como aparece en la Constitución, es un ejemplo perfecto de chantajista político, social y económico, de la misma forma que lo son todos y cada uno de los siete “infiltrados” que tiene y mantiene en el Congreso de los Diputados, con Mirían Nogueras al frente, la mujer que mejor sonríe y mejor amenaza.

Los análisis y deseos de Marc Murtra como presidente de Telefónica están presentes en el nuevo Plan Estratégico, con los recortes del dividendo a los accionistas por etapas, la búsqueda de socios que coincidan en la necesidad de fusionar compañías de telecos en Europa para poder competir con Estados Unidos y con China en el desarrollo de las nuevas tecnologías, la necesidad de invertir en defensa y participar en el gran reparto de los 500.000 millones de euros que se han aprobado en la Unión Europea para lograr una independencia respecto a USA que no tiene.
El presidente del Partido Popular consiguió en la tarde del domingo que Carlos Mazón dimitiera como jefe del Gobierno de la Generalitat valenciana, pero aceptando sus últimas exigencias. La principal: que su sucesor fuera Juanfran Pérez-Llorca, su mano derecha. La candidata de Núñez Feijóo, la actual alcaldesa de Valencia, María José Catalá, prefiere seguir en la alcaldía y esperar a 2027 antes de “quemarse” durante los próximos dos años al frente de un Gobierno que estará, desde el principio, sometido a las exigencias de Vox.
Los estrategas del Partido Popular se han vuelto a equivocar en su intento de golpear políticamente al presidente del Gobierno en todo momento y lugar, y con todos los ”materiales” que puedan usarse para conseguir que el ocupante de Moncloa se derrumbe.
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