www.cronicamadrid.com
    28 de marzo de 2020

RAUL HERAS

Es muy posible que ni Pedro Sánchez, ni Ivan Redondo, ni Felix Bolaños, ni Francisco Salazar, ni Miguel Angel Oliver tengan en su memoria a los “40 de Ayete”. Si hubieran contado con esa cifra política habrían añadido o quitado un cargo a la superestructura que ha creado el presidente en el complejo de La Moncloa para evitar recuerdos incómodos y comparaciones odiosas.
Convertidos en presidentes siameses, uno dentro y otro fuera y ambos apoyados por los 36 escaños que consiguió JxCat en las últimas elecciones autonómicas, Puigdemnt y Torra han convertido sus problemas personales en un problema nacional, más allá de sus deseos independentistas. Cita presidencial con las urnas a la vuelta de la esquina.
Abandonar la acción política y las decisiones, siempre polémicas y controvertidas que implica, para trasladarlas a,os jueces, es muy mala decisión. Basta con leer, oír o ver los medios de comunicación cada día para comprobar que España lleva está sometida, todavía de manera indirecta, al gobierno de los jueces. Toda la estructura del estado, todas las instituciones del estado están en los tribunales, desde miembros de la Casa Real a los Sindicatos, pasando por los partidos políticos, los empresarios, las entidades financieras y hasta la mismísima judicatura.
¿Se llevan bien Felipe VI y Pedro Sánchez?. La pregunta admite todas las contestaciones. Para unos las relaciones son buenas y hasta muy buenas. Para otros son malas y hasta muy malas. En medio todo el abanico de grises. Es un tema tan viejo como la actual democracia. Afectó a Juan Carlos I y a todos los presidentes.
El ex-ministro de Hacienda de los gobiernos de Mariano Rajoy sigue vivo. El presidente quería “matarlo” antes de la Primavera. Le va a resultar imposible. No cuenta con los votos necesarios para aprobar unos nuevos Presupuestos y Cristobal Montoro, desaparecido de la vida pública, vive en la vida económica y administrativa. Sus Presupuestos se siguen utilizando y puede que duren hasta finales de este año, a menos que los independentistas de ERC se decidan por un sí.
Incorporado el 15-M al “sistema” con sus cinco representantes en el Consejo de Ministros, Pedro Sánchez puede presumir, y lo hace, de controlar el centro político, desde el que se ganan las elecciones y se gestiona el poder. Un centro del que se desplazaron el PP y Ciudadanos, arrastrados por Vox, y al que quieren volver tanto Casado como Arrimadas.
Si con 167 escaños Pedro Sánchez tuvo suficiente para lograr la investidura y seguir de presidente del Gobierno, venciendo a la dura oposición de la derecha; para la nueva y crucial batalla que le espera tiene que conseguir 43 votos más. Y esa cifra no se alcanza sin la firma de un acuerdo de paz con Pablo Casado.
Don dinero hace extraños compañeros de cama. Ciudadanos y el PP se han hartado de criticar con la máxima dureza posible y hasta imposible al partido de Carles Puigdemont y al mismo ex presidente. Uno y otro representan todo lo malo que puede haber en Cataluña y no se puede ir con ellos ni a tomar café. Pero...aparece don dinero y el aumento de los sueldos para los parlamentarios y todo cambia.
La política va por delante de la economía en cuanto al poder que ostentan las mujeres

Terminada la primera de las batallas, la guerra continúa. Se van a ampliar los frentes y serán especialmente duros los combates de los primeros cien días de la coalición en el gobierno. Tras los intentos de conseguir desertores entre las filas de los que apoyaban la investidura, los tres ejércitos que integran el gran bloque de la derecha nacional van a cuestionar todas y cada una de las medidas que se tomen desde el Consejo de Ministros.
Cuarenta años después, el marxismo que el PSOE abandonó por imposición del entonces secretario general, Felipe González, entrará en el Gobierno de España por imposición del hoy secretario general, Pedro Sánchez. Aquel partido socialista, que fue segundo con 121 escaños en las elecciones generales de marzo de 1979, no se parece en nada al que acaba de ganar las suyas con 120 parlamentarios. González tuvo que abandonar a Marx para llegar al poder tres años más tarde. Sánchez lo ha recuperado para mantenerlo.
Inalcanzable Felipe González y sus 202 apoyos en 1982, los sueños parlamentarios de Pedro Sánchez se dirigían, desde el 10 de Noviembre, a conseguir el sí de 189 escaños en el Congreso. Adelantaría a José María Aznar ( 183 en el año 2000 ) y a Mariano Rajoy ( 186 en 2011 ) pero la realidad le puede llevar a tener que conformarse con menos de 170 en la primera votación y tener que esperar a la segunda.
Tiempo de regalos para todos. Tiempo de sueños cumplidos y esperanzas anheladas. Se pide a Papá Noel y a los Reyes Magos. Siempre hay intermediarios que llevan las cartas de un sitio para otro. Son los elfos o los pajes, que tanto sirven unos como los otros. Pedro Sánchez hizo públicos sus deseos y parece que se los concederán.
El expresidente del Gobierno ejerce de gran consejero en la sombra, tanto de Pablo Casado como de isabel Díaz Ayuso y José Luís Martínez Almeida. Es el tutor invisible que protege los intereses del partido y los suyos propios, con los de Ana Botella en primer lugar. Defender a la presidenta y al alcalde capitalino puede, que al final, sea una cuestión financiera más que política.
En nada se parece el discurso de Felipe VI de este 24 de diciembre de 2019 del que dirigió a los españoles el 3 de octubre de 2017. Son dos imágenes muy distintas de España las que aparecen en ambos. La última está basada en la moderación; la otra en la dureza. Les une la llamada a la unidad, a la solidaridad y a la libertad. Podía haber mencionado otras tres palabras que sí estuvieron presentes hace dos años.
2,58984375