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24 de octubre de 2026
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Volverá Puigdemont y se irán a Barcelona empresas que ahora están en Madrid —por ejemplo, la nueva Indra, que ya ha olvidado sus sueños europeos— para equilibrar territorialmente el Estado, y la fase final del proceso electoral de la primavera y el verano de 2027 volverá a sacar a la luz el origen de la batalla jurídica y política entre los órganos judiciales y la izquierda. La corrupción personal de dirigentes políticos es el sarpullido de la corrupción estructural que permanece en nuestro país desde la puesta en marcha de la Constitución de 1978. Por la puerta de su articulado se han ido colando los instrumentos que buscan su destrucción.
El meteorólogo Edward Lorenz quiso explicar los cambios del clima con una metáfora que entendieran todos: el simple aleteo de una mariposa en un extremo del mundo podía llegar al otro extremo convertido ese levísimo viento en un destructivo huracán. Era 1972 y, desde entonces, esa frase se ha convertido en la base de la teoría del caos, aplicable a la física y a las matemáticas y, desde esta semana, en España, a la vivienda.
Con prisa y sin pausa, la Cataluña política y la Cataluña económica avanzan hacia la ansiada independencia que desea una minoría de su población. El actual Gobierno del socialista Salvador Illa aumenta el número de embajadas y representaciones diplomáticas catalanas en el exterior, mientras el presidente de la Generalitat viajó a principios de este septiembre a Kiev, acompañado del alcalde de Barcelona, para mostrar su apoyo a Zelenski. En julio de 2025 realizó un viaje similar a China.
Hace un año, la actual presidenta interna de Venezuela era una apestada para Estados Unidos y para la mayor parte de Europa, alguien a quien se le impedía entrar en la UE y a quien se acusaba de los mismos delitos que al que entonces era su jefe, Nicolás Maduro. Desde el martes pasado, Delcy Rodríguez tiene las bendiciones de Donald Trump, asiste a la cumbre de Naciones Unidas, se viste de blanco, sonríe, hace el signo de la victoria y, mientras Trump, con igual sonrisa, levanta el dedo pulgar en señal de aprobación, la eterna opositora al régimen venezolano, María Corina Machado, comprueba por cuarta vez en este año, desde Panamá, que no puede regresar a su país. Es la geopolítica del dinero, del petróleo y de los equilibrios estratégicos en toda América.
Desde el Tribunal Constitucional pueden abrir de forma definitiva la puerta de la frontera que separa a Puigdemont de su regreso a España. Primera misión para el expresidente: parar el aumento de votos y de importancia de Sílvia Orriols, el nuevo independentismo muy de derechas.
Con la amenaza de otra marcha azul sobre Ceuta desde Marruecos, por mar y tierra, el Gobierno español ha aceptado que se ha creado una segunda ciudad de unas quince mil personas, que estará repartida en tres zonas, que tendrá que estar subvencionada y que existirá durante muchos meses. No hay solución a la crisis al aceptar que todos los que se han quedado, tras el regreso de la mayoría de los que atravesaron la frontera a finales de julio, son refugiados o menores de edad.
El presidente del Gobierno y algunos de sus ministros no solo se juegan seguir en sus cargos en las próximas elecciones generales. Si las diligencias previas que ha puesto en marcha la magistrada María Tardón, en el juzgado número 3 de la Audiencia Nacional, sobre la crisis de Ceuta terminan culpando al Gobierno y a su presidente, podrían enfrentarse a los delitos que se contemplan en el artículo 102 de la Constitución, que trata de la traición y de la seguridad del Estado.
Ella quiso centrar su batalla política en Pedro Sánchez y no en ninguno de los portavoces del PSOE, Sumar y Podemos en la Asamblea de Madrid. Isabel Díaz Ayuso decidió, desde su llegada al poder en la Comunidad, que su rival era el presidente del Gobierno. Acertó. Dejó en un segundo nivel a quienes debían ser sus rivales políticos. Así se convirtió en referencia nacional e incluso internacional como el rostro de la nueva derecha española, por encima de Pablo Casado y de Alberto Núñez Feijóo. De forma consciente, se convirtió en el blanco de los ataques de toda la izquierda. La estrategia le ha funcionado hasta ahora.
Desde el despacho del presidente de Castilla-La Mancha se ven con claridad los cigarrales que se extienden hacia los Montes de Toledo. Fuensalida, antes de convertirse en sede de la presidencia autonómica, fue palacio ocasional para la emperatriz Isabel de Portugal, muerta tras dar a luz al último de sus siete hijos, que también falleció. Antes y tras casarse con el emperador Carlos V, tuvo que ejercer de regente de las coronas de Castilla y Aragón. Amor, poder, negociación y muerte están escritos en sus paredes. Esa es una parte de la vieja historia.
La fotografía y la nota oficial de la reunión del Rey con los mandos militares “ operativos” en el palacio de La Zarzuela, acompañado por la ministra de Defensa es todo un mensaje sobre lo ocurrido en Ceuta.
A tres escaños de la mayoría absoluta, con más del doble de votos que los obtenidos por la hasta ahora gobernante Democracia Cristiana, cinco veces más que el Partido Socialdemócrata y casi el doble que todo el conjunto de la izquierda de Sajonia-Anhalt, la “Alternativa por Alemania”, liderada por Ulrich Siegmund, ha lanzado al resto del país el mismo mensaje, con una participación récord del 78 %: estamos hartos del Gobierno de Friedrich Merz, estamos hartos de este “desvío” de la democracia, no nos representa y queremos, exigimos, un cambio.
El presidente del Gobierno se ha quedado sin Gobierno. Apenas le acompañan tres incondicionales y tres que asumen su obligación ministerial con mayor o menor fortuna. El resto se encuentra refugiado en sus despachos a la espera del final de la legislatura. Óscar Puente, Félix Bolaños y Óscar López están dispuestos a defender al “jefe” hasta las últimas consecuencias, como si estuvieran viviendo los últimos días de Numancia o del Alcázar de Toledo. Serán suicidas o héroes cuando las urnas señalen al vencedor. Puente confunde a los molinos con gigantes; Bolaños escribe con tinta invisible las mentiras de cada día; y López ya ha descubierto que no logrará sentarse en el sillón presidencial de la Comunidad de Madrid.
El miércoles, 2 de septiembre, se van a celebrar los mayores actos de afirmación española de los últimos cincuenta años “gracias” al asalto de 80.000 personas sobre Ceuta. Y ese mismo día, a las mismas horas y en los mismos sitios, se va a gritar contra el presidente del Gobierno más que nunca en los últimos 50 años.
El Gobierno —si es que se puede hablar de Gobierno de forma global en estos momentos— no supo reaccionar ante la “violación y ataque a la integridad territorial de España” que sufrió nuestro país, concentrada en Ceuta durante el 30 y 31 de julio, por parte de 80.000 personas que cruzaron la frontera por el espigón del Tarajal. A partir de ese dato, todo lo que ha ocurrido después se explica por el uso desmedido e interesado que ha hecho el Partido Popular para acabar con Pedro Sánchez y llevar al presidente a marcharse o a convocar elecciones anticipadas.
La historia política de Pedro Sánchez está explicada en una canción sudamericana convertida en rumba. Si rescatamos la memoria musical de hace sesenta años, veremos que un día de 1966 el cantante catalán y gitano Pedro Pubill Calaf estaba escuchando discos cuando descubrió, en una grabación de un artista cubano conocido en la isla como el “Guapachoso”, un tema que se convirtió en éxito durante cuarenta años. Lo había compuesto un año antes el colombiano González Arenas y, con la voz y la guitarra de Peret, pasaría de son a rumba hasta llegar, en 2008, a Serrat y Joaquín Sabina.
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