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    26 de abril de 2026

Tur Torres

La balanza que decidirá el resultado final de las elecciones andaluzas tiene en sus dos platillos el peso de los temas que llevarán a Juanma Moreno a seguir gobernando con una mayoría absoluta o con un gobierno de coalición con Vox; o a una inesperada y muy poco probable derrota a manos de María Jesús Montero y el resto de la izquierda. En uno estarán los problemas de la Sanidad andaluza, con uno de los peores índice de España y los efectos de los cribados contra el cáncer; y en el otro los casos de corrupción a nivel nacional que llenan las páginas de los medios de comunicación y los informativos de las televisiones.

El ajedrez es un juego de estrategia, de audacia y de predicción sobre las capacidades del adversario. Nada nuevo si se quiere entender lo que está pasando en Irán y en Palestina. Un mero ajuste de la memoria: hace 70 años la Europa colonial que controlaban Gran Bretaña y Francia intentaron derribar el régimen del presidente Gamal Abdel Nasser en Egipto para volver a controlar el Canal de Suez, tal y como lo habían hecho hasta la revolución militar que acabó con el reinado de Faruq e instaló la República. En 1952 el país árabe se encontraba sumido en una doble crisis: externa, tras la derrota de 1948 frente al recién nacido Israel; e interna, con una crisis económica y social que hizo posible que la organización de los llamados “Oficiales Libres”, con el coronel Nasser al frente, se hiciera con el poder apoyados por una izquierda socialista.

Durante todo el pasado fin de semana, mientras los bombardeos sobre Iran y sobre el sur del Libano se intensificaban por parte de Estados Unidos e Israel, Donald Trump reunía en una de sus campos de golf en Miami a los dirigentes de doce países latinomaericanos que están gobernados por la derecha más afín a sus intereses. Desde la Argentina de Javier Milei al Paraguay de Santiago Peña, todos los mandatarios han pasado por el examen de fidelidad a la doctrina del “right golf”, esa forma de ver el nuevo mundo que pretende imponer el presidente USA desde su afición favorita, el golf.

Sin la inicial acusación en el Tribunal Supremo de Burgos por una supuesta venta fraudulenta de la empresa textil Pekas, en 1986, el presidente de Castilla y León en aquel año, el socialista Demetrio Madrid, no habría dimitido, no se habrían celebrado nuevas elecciones autonómicas en 1987 y José María Aznar no habría llegado a la presidencia de esa Comunidad, la gran baza que le permitió ser elegido por Manuel Fraga para que le sucediera al frente de la entonces Alianza Popular, rechazando la elección de Isabel Tocino.

Sin el Movimiento Sumar de Yolanda Díaz, la unión de Podemos, Izquierda Unida y los Verdes han conseguido site escaños (tuvieron cuatro en 2023) y ocho mil votos más. Irene de Miguel ha sido la encargado de consumar la vengan de Ione Belarra y Pablo Iglesias contra su excompañera y actual vicepresidenta del Gobierno, Yolanda Díaz. Ha perdido y tiene aún menos fuerza de cara a sus exigencias hacia el presidente y mucha menos respecto al resto de los socios que mantienen a la coalición de izquierdas e independentistas en el poder. En Extremadura se ha celebrado el primero de los asaltos de cara al combate final que serán las elecciones generales. Habrá que ver cómo transcurren los otros tres asaltos que están previsto en Aragón, Castilla y León y Andalucía. Sumar no suma y parece que el “Unidas por…” tiene recorrido.
El escándalo de la italiana y ex responsable de los asuntos internacionales de la Unión Europa, Federica Mogherini, coloca, otra vez, sobre la mesa la estructura de mando de la propia UE frente a los 27 socios que la componen, justo en el momento en el que la paz de Ucrania está más cercana y las conversaciones entre USA y Rusia, Entre Trump y Putin, dejan de nuevo en la marginalidad a la Europa empeñada en invertir quinientos mil millones de euros en ayudas de armamento al gobierno de Volodomir Zelensky. Mal momento para reivindicaciones por más que el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, intente navegar entre dos aguas.
En los diez primeros meses de este año, la empresa Indra y los seis principales bancos españoles han aumentado un noventa por ciento su valor medio en Bolsa. Todo un récord de ganancias que tienen a Ana Botín y Angel Escribano como sus claros ganadores. El Santander ya ocupa el segundo lugar en el Ibex 35, tras el, por hasta ahora inabordable, Inditex de Amancio Ortega, con una subida del 103%, seguida en ese porcentaje, pero muy lejos del valor de la entidad cántabra, por el Unicaja que preside José Sevilla. El tercer puesto en esa escalada bursatil lo consigue el BBVA de Carlos Torres, con un 98% pese a la derrota en su OPA sobre el Sabadell de Josep Oliu, la entidad que junto al Bankinter de María Dolores Dancausa, ambos con un setenta y cinco por ciento de aumento sobre lo que aparecía a primeros de año.
Lo que parece evidente siempre merece explicación. Pedro Sánchez ha negociado la amnistía con Carles Puigdemont por la imperiosa necesidad de los siete votos que Junts tiene en el Congreso. Si no fuera así no estaría hablando nadie de la amnistía, ni siquiera ERC, el PNV, Bildu, el BNG o la Cup. El presidente del Gobierno miente por necesidad, al igual que lo hacen la inmensa mayoría de los líderes políticos a lo largo de su vida como tales. Es un hecho, no una crítica moral. Hacen de la necesidad, virtud. Es una de las servidumbres o cualidades que primero aprenden los que hacen de la política su vida. Tiene un precio, a veces muy alto. Los líderes están dispuestos a pagarlo.
El primer ministro de Israel aprovechó unos disparos contra sus soldados y un error en la devolución del cadaver de un secuestrado para volver a bombardear Gaza. No hay paz en la Franja y en Cisjordania cada vez hay más kibutz (colonias agrícolas de judios) acupando más territorio. Netanyahu va a mantener la guerra todo el tiempo que pueda y le dejen para evitar que le juzguen los tribunales de Tel Aviv. La expansión inevitable del Estado de Israel, por mucho que la Comunidad internacional se empeñe en defender la solución de los dos estados en el mismo espacio geográfico, es el deseo mayoritario de un pueblo que no olvida, pese a los siglos trancurridos que Israel era lo que hoy es Palestina, más una parte de Libano, una parte de Jordania, una parte de Siria e incluso una parte de Egipto. El Israel bíblico es la razón de ser, el gran mito de la ultraderecha judia y no va a cambiar.

Los amigos están para ayudar en los problemas, y Donald Trump es amigo de Benjamin Netanyahu. Tan amigo que no dudó ante el Parlamento israelí pedir al presidente Isaac Herzog que lo indultase en los tres juicios que tiene pendiente. Eso, después de llamar al prmera ministro judio “uno de los más grandes líderes en tiempos de guerra, por saber como ganar”. Las acusaciones llevan recorriendo los juzgados desde el año 2016 y han sido numerosas las suspensiones por motivos tan nimios como un constipado y tan importantes como la guerra desatada en Gaza contra Hamas. Sin esa guerra los juicios por soborno, fraude y abuso de confianza se abrían celebrado y Netanyahu podría estar condenado.

Quedan muy lejos los tiempos en los que Isabel Díaz Ayuso, con 25 años, comienza a trabajar en el área de la comunicación con el entonces vicepresidente segundo del Gobierno madrileño. Era el año 2003 y Alfredo Prada, que también era Consejero de Justicia, convence a Esperanza Aguirre de la conveniencia de unir en un mismo espacio físico todos los temas que afectan al día a día de los casos judiciales. Arranca el proyecto de la que será Ciudad de la Justicia, con edificios singulares que llevarán la firma de algunos de los mejores arquitectos del mundo. Hoy, 22 años más tarde, arranca por fin, en la zona de Valdebebas, lo que será el mayor completo judicial del mundo, muy cerca de la Ciudad Deportiva del Real Madrid y del Aeropuerto Adolfo Suárez.

Es imposible no ver la relación que existe entre la situación de Ucrania y la de Gaza. Vladimir Putin y Benjamin Netanyahu se hablan en la distancia. A mayor destrucción y más muertes en Palestina, más destrucción y más muertes en Kiev y otras ciudades del Donest. Al presidente ruso le condenó la Corte Penal Internacional, al Primer Ministro de Israel le condenan en la ONU, pero ninguno de los dos se da por enterado. Tienen fijados sus objetivos y no los van a abandonar. Rusia quiere mantener el territorio conquistado e incorporado a su Federación, que le permite la conexión terrestre con Crimea y la salida cómoda al Mar Negro mientras Israel quiere que su Estado crezca con la incorporación de la franja de Gaza, una gran parte de Cisjordania con nuevas colonias e incluso mirar al sur del Líbano. Expansionismo vital y agresivo en los que Putin y Netanyahu justifican las dos guerras.

El sábado 27, a las seis de la tarde, el juez Peinado informará oficialmente a Begoña Gómez, a Carolina Alvarez y a Francisco Martín de su decisión de que los tres sean juzgados por el delito de malversación por un Jurado Popular, que estará formado por nueve ciudadanos, que serán elegidos mediante sorteo desde la Delegación Provincial en la Oficina del Censo Electoral de Madrid, dentro de una “bolsa” que se crea cada dos años. A las personas seleccionadas se les envía un cuestionario que deben completar y devolver. Los jurados cobrarán 67 euros diarios mientras dure el juicio
Los dos expresidentes del Gobierno vuelven a estar de acuerdo, si primero lo estaban con sus críticas a Pedro y su deseo de que abandonara La Moncloa y el liderazgo del PSOE, ahora lo están en su apoyo sin fisuras al Estado de Israel que tiene de primer ministro de Benjamín Netanyahu. Lo explican mal y de forma cínica como corresponde a dos dirigentes políticos que han demostrado su capacidad para mentir cuando hace falta y para cambiar de amistades cuando han colocado sus intereses personales por delante del de todos los demás.
Está rodeado de la riqueza que se ve y se conoce desde su despacho, al igual que lo vieron y supieron José Bono, José María Barreda, Dolores Cospedal y ahora Emiliano García Page. Hogar que fuera de futuros Reyes para convertirse en zaguán de mulas de tiro, Fuensalida siempre se ha mostrado distante del poder central de Madrid, ya estuvieran al mando tres socialistas y una popular. El poder político sintiendo en su nuca al poder económico y siempre dispuesto a negociar, pactar, ayudar y combatir - que a veces no ha tenido más remedio - con la enorme riqueza de sus vecinos de los montes de Toledo. Tres culturas que fueron una característica de España, antes de que fuera España y que en este siglo XXI se ha convertido en una muralla frente a las otras formas de ver, entender la misma cultura.

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