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    26 de abril de 2026

Tur Torres

El presidente francés, Emmanuelle Macron, tiene graves problemas en su país, pero utiliza a Zelensky para intentar mantenerse en el Eliseo hasta a sus propias elecciones, que serían entre abril y mayo de 2027. El primer ministro de Reino Unido; Starmer, tiene graves problemas en su país, pero utiliza a Zelensky para tapar las medidas más duras en inmigración y derechos sociales. El jefe del Gobierno alemán, Mertz, no encuentra otra salida a la crisisi económica que atenaza a su país que anunciar recortes en los derechos sociales y destinar quinientos ml millones de euros a la industria militar con la excusa de ayudar a Zelensky. A Noruega, con un importante alza de las fuerzas de la ultraderecha, le pasa lo mismo, pese al gasoducto que llega desde el Mar del Norte a Polonia, el gran país emergente en el centro de Europa, tan poco dispuesto a ser amigo de Alemania como de Rusia. Ucrania y Zelensky son la gran excusa de la retrasada Europa para intentar que sus ciudadanos acepten el fin del soñado estado del bienestar.

El otoño llega cargado de citas judiciales y decisiones que marcarán las vidas políticas y privadas de los dirigentes públicos, con Pedro Sánchez y su mujer en primera fila, protagonistas de su propia historia de poder y ambición. A la Ley de Amnistía le espera un último recorrido judicial, primero en España y luego en Europa. Ese “cielo” por el que suspiran Carles Puigdemont y todos los condenados o perseguidos por el Proceso soberanista que se inició en diciembre de 2012 y tuvo su epicentro en el “ Referéndum” de 2017 pueden consolarse viendo “ El cielo puede esperar” la película de 1978 codirigida por Warren Beatty, con su “error divino”· y el cambio de cuerpo para poder regresar a la Tierra. De la tragedia a la comedia apenas hay un paso. Mientras los muy diversos protagonistas recorren el camino de las “togas y las puñetas” la esposa del presidente del Gobierno, muy en contra de su voluntad, ya se ha convertido en un referente eterno, al igual que Lady Macbeth cuando del poder político en España se hable y se estudie en los siguientes cien años.
El responsable del oficial y gubernamental Centro de Investigaciones Sociológica, José Felix Tezanos
El responsable del oficial y gubernamental Centro de Investigaciones Sociológica, José Felix Tezanos

Las encuestas sobre lo que pensamos los españoles son el más voraz y dañino de los incendios

Los distintos Gobiernos y todos los partidos les han convertido en una pieza básica de sus estrategias políticas. Cada semana, en algún medio de comunicación, aparece una encuesta sobre lo bueno y lo malo que hacen los políticos. Su fiabilidad es escasa y su metodología, también. No cumplen con su función sociológica por la simple razón deq ue su cometido es otro: a servir de combustible para los incendios políticos. Ahora les toca justificar lo que les han pedido unos y otros: decir que los españoles sabemos quienes son los responsables. Los españoles lo sabemos, sobre todo aquellos que viven en los campos, quien no lo sabe son los llamados consultores.

Cataluña es una herida necrosada que tiene España desde hace tanto tiempo que se le ha olvidado como curarla. Distintos gobiernos, de distintos colores y en muy distintos momentos, han recurrido al mismo tratamiento: echar toneladas de antibiótico monetario sobre la piel abierta. Lo hizo la Monarquía de Alfonso XIII, lo hizo la II República, lo hizo la Dictadura de Franco y lo están repitiendo los dirigentes políticos desde 1977.
Las arenas de Ibiza despiden más calor que las palabras de los políticos, siempre dispuestos al insulto desde la lejanía de sus vacaciones. Es la España oficial, la que escucho y veo cada día. Hoy me quedo con esta otra de la que no hablan los medios de comunicación, de la que nos olvidamos salvo para acusar a sus protagonistas de todos los delitos posibles. A algunos les conozco desde hace años y tienen su propia historia.

En 1945 los 51 países que firmaron la creación de la ONU dejaron que cinco de ellos tuvieran capacidad de veto ante cualquier resolución que se tomara en el Consejo de Seguridad, el principal órgano de ese asambleario instrumento para el mantenimiento de la paz y la seguridad a nivel mundial en el que ahora están 193 países, y que lleva ochenta años empeñados en demostrar que sirve para que todos hablen, quince propongan y cinco decidan. La ONU no tiene una estructura democrática, ni funciona como una auténtica Democracia en la que cada voto contase. Su estructura es elitista y basta con que uno de los cinco: Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Gran Bretaña se oponga a lo que ha aprobado el resto para que esos acuerdos se queden en papel mojado. Es una de las mayores mentiras que funcionan en el mundo, tan necesaria como las ilusiones en el teatro o el cine. Si se observa con detenimiento el rostro de su Secretario General actual, el portugués António Guterres, se comprobará que es un simple actor de reparto.
La reforma fiscal aprobada por el Congreso de Estados Unidos es la mayor victoria política de Donald Trump. Semanas de batallas internas dentro del Partido Republicano, semanas de protestas desde el lado demócrata, un solitario voto de diferencia en el Senado y los 4,5 billones de dólares de recortes en el gasto público certifican que la economía norteamericana necesitaba una operación quirúrgica de urgencia en sus finanzas ante la desorbitada deuda que arrastra desde hace décadas. El ahorro hará que un billón de gasto en Sanidad dejará a los más pobres de USA con menos ayudas y que las ayudas a la cooperación internacional prácticamente desaparezcan.
Aprobada la amnistia entre las defensas y ataques de los que la ven como un paso más en la pacificacion de Cataluña, y los que la demonizan como si la hubieran sacado de uno de los circulos infernales de Dante, queda por dar el ultimo paso: el regreso de Carles Puigdemont para que intente volver a la Generalitat como presidente. No es Lope de Aguirre y su aventura no es equinocial, ni tendrá un escribidor como Ramón J. Sender. De la aragonesa Chalamera a la catalana Amer hay un siglo de distancia. Illa le quitó la silla en su ausencia y no está dispuesto a devolverla.
Era inevitable la entrada de Estados Unidos en la guerra que inició Israel contra Irán. No es la primera vez que el fuerte hace ver al débil que si no se rinde sin condiciones le golpeará cada vez con más fuerza. Ha pasado con enorme frecuencia en Oriente Medio, desde Irak a Siria y desde Libano a Egipto. Pasó en Europa en la guerra de los Balcanes con la OTAN bombardeando Serbia. Y pasó con el escenario asiático de la II Guerra Mundial con las dos bombas atómicas lanzados por Estados Unidos sobre Hiroshima y Nagasaki cuando ya había ganado la guerra contra Japón. Tras la victoria tenía que demostrar que poseía el arma de destrucción más potente y terrible de la historia. Comenzó una carrera nuclear que no ha parado hasta hoy.
El BBVA de Carlos Torres quiere”comerse” al Sabadell de Josep Oliu para crecer a coste cero - en una mala imitación de lo que han hecho los otros dos grandes de la banca española - gracias a las desgravaciones y a la ingienería financiera que tanto gusta en Frankfurt. Para convencer a los que tienen que vender, con permiso del Gobierno - que la CNMC ya ha dicho lo que parece más una mentira con disfraz que una verdad con fundamento -, los compradores llevan meses intentando adoctrinar a los españoles con una campaña publicitaria que intenta esconder las tres únicas verdades comprobables y lógicas si la absorción se lleva a cabo.
¿Quién ha atacado a España?. Tenemos que saber la verdad

España se quedó a oscuras de repente y un día más tarde seguimos sin saber quién nos ha atacado y solo hay dos posibilidades: o nos hemos atacado a nosotros mismos, con un clamoroso fallo en las previsiones de energía y en el fortalecimiento de la red electrica; o nos han atacado desde el exterior para que seamos conscientes de nuestra vulnerabilidad y seamos ejemplo para el resto de Europa. Sin teorias conspiranoicas por medio la realidad es que lo que ha ocurrido aquí y en Portugal no ha pasado en el resto de la Unión Europea.

El once de marzo de 2020 el Gobierno de Pedro Sánchez decretaba el confinamiento en sus domicilios de 45 millones de españoles como el único medio eficaz para contener la pandemia que se extendió por el mundo desde enero de ese mismo año. Cien días más tarde se levantó la prohibición y ciento ochenta días más tarde comenzaron las vacunaciones con la técnica de ARN mensajero que habían desarrollado los investigadores Kariko y Weissman, a los que se les daría el premio Nobel tres años más tarde. Durante esos largos tres meses en todas las casas entraron como invitados obligatorios, desde las pantallas de las televisiones, el ministro de Sanidad y hoy presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y el Director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, el epidemiólogo Fernando Simón. Dos rostros que nos iban dando la información machacona sobre la gravedad de la situación y la necesidad del aislamiento. Las vacunas y las mascarillas llegaron más tarde. Ahí siguen sin que nadie, hasta ahora, haya podido afirmar con total certeza el origen del coronavirus.
Entre marzo y mayo de 2021 Pablo Iglesias dejó la vicepresidencia segunda del Gobierno presidido por Pedro Sánchez y la dirección de Podemos. Dos de sus grandes errores como político. En esos dos puestos dejó a Yolanda Díaz como heredera. Debió pensar que la entonces ministra de Trabajo, ex dirigente de la Izquierda gallega y militante del PCE era la persona indicada para mantener a la entonces Unidas Podemos como tercera fuerza política a nivel nacional. Profesor de Ciencias Políticas en la Universidad no debió leer a los clásicos: el poder no se comparte y cada vez que ha existido un Triunvirato, uno de sus miembros ha matado a los otros dos. Yolanda Díaz no quiso que Ione Belarra e Irene Montero le fiscalizaran su futuro. Acabó con las dos y creó Sumar, primero un nombre, luego una coalición de partidos y formaciones de distinta envergadura y territorialidad, para intentar convertirlo en un único partido. Ella, la hoy vicepresidenta, también fracasó.

En apenas unas horas las grandes compañías tecnológicas de Estados Unidos sufrían un golpe financiero brutal y otro golpe mercantil. Un ingeniero chino de 40 años, Liang Wenfeng anunciaba el lunes la llegada al mercado de DeepSeek, la Inteligencia Artificial gratuita capaz de hacer frente y de superar en algunos aspectos a lo que ofrece Chat GPT y Nvidia. Está última, liderada por Jen-Hsun Huang, perdía en bolsa 600.000 millones de dólares. Menos, pero también perdían, Elon Musk, Jeff Bezos, Mark Zukenberg y Larry Ellison. Entre los cinco más de un billón de euros de fortuna. Era la respuesta de Xi Jianping a Donald Trump tras su llegada a La Casa Blanca y su catarata de decretos y amenazas con aranceles a las importaciones de Estados Unidos
El día 20 de enero Donald Trump será oficialmente el nuevo presidente de Estados Unidos y comenzará una nueva etapa para el mundo. Las declaraciones previas son muchas y algunas llegarán a convertirse en realidades y otras no. Terminar con la guerra de Ucrania a través de un proceso de paz pactado con Rusia. Trump tiene claro que su interlocutor es Putin y no Von der Leyen, ni Macron, ni ningún otro dirigente de la Unión Europea. Terminar el conflicto en Palestina a través de un acuerdo con el Israel de Netanyahu. Poner sanciones y restricciones al comercio0 internacional, sobre todo en lo referente a China. Mirar más hacia el Pacífico que hacia el Atlántico y mucho más al interior de USA. Ya ha dicho lo que quiere hacer y con quién lo quiere hacer. Habrá que ver si puede y le dejan.
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