Vox ha ganado casi 40,000 votos, pasando del 8.12 % al 16.9 % y seis escaños más, lo que le da pie a Santiago Abascal a subir la apuesta que le hará a Feijóo, obligando a María Guardiola a aceptar las mismas o parecidas condiciones que ya puso a Carlos Mazón en la Comunidad Valenciana tras las elecciones de mayo de 2023. El punto clave estará en darle a Vox la presidencia del Parlamento extremeño y los conocidos recortes en Memoria Histórica e inmigración.
Desde Andalucía, las ondas políticas de la victoria de Juanma Moreno y su continuidad al frente del Gobierno autonómico van a afectar a todos los partidos y a sus dirigentes. Para Núñez Feijóo supondrá una nueva vía para afrontar las elecciones generales sin tener que elevar el tono de las críticas contra el Gobierno y, en especial, contra Sánchez. El candidato del PP en Andalucía, en sus últimas intervenciones públicas, ya no ataca al PSOE, al que no ve como rival en la persona de María Jesús Montero, y sí lo hace contra lo que representa Vox. Pide a los ciudadanos que no le aten las manos para gobernar si necesita los votos de la formación dura de la derecha.
El Ayuntamiento de Madrid ha aprobado la remodelación de la calle Alonso Cano en Chamberí, aumentando el espacio peatonal y plantando 120 árboles, con una inversión de 4,4 millones de euros.
El secretario general del PSOE, con uniforme vaquero de campaña, les ha dicho a los futuros dirigentes del partido que todos aquellos que le piden, en su papel de presidente del Gobierno, que disuelva las Cortes y convoque elecciones generales antes de que se acabe el año son unos “marrulleros”.
La ETSIAE ha donado una réplica de la escafandra estratonáutica de Emilio Herrera al Instituto Cervantes, destacando su legado en la ingeniería aeroespacial y su impacto en la educación técnica en España.
Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, intensifica sus críticas a Pedro Sánchez tras la investigación a José Luis Rodríguez Zapatero en el caso Plus Ultra. Acusa al Gobierno de corrupción y promete buscar un cambio cuando sea oportuno, aunque descarta una moción de censura por falta de apoyos.
El presidente del Partido Popular obliga a la presidenta en funciones de Extremadura a que acepte las exigencias de Vox para lograr mantenerse en su puesto. Cuatro meses ha tardado María Guardiola en aceptar todo lo que había criticado en Óscar Fernández Calle, sobre todo en los temas de inmigración y feminismo. El sillón de la presidencia tenía un precio, que aún sería mayor si en Hungría el ganador de las elecciones fuese Viktor Orbán, que ha supuesto un golpe para la derecha más dura, tanto en Europa como en el resto del mundo.
Smith, uno de los fundadores de Vox y que ha presumido de ser el afiliado número 6 del partido, ha caído en desgracia por criticar a Abascal y su cúpula, y tras protagonizar episodios que Bambú percibió como provocaciones
El Secretario general del Partido Popular tiene una misión política más importante que la de atacar al presidente del Gobierno de todas las formas posibles. Núñez Feijóo quiere conseguir la victoria en las próximas elecciones generales, sin tener que negociar con Santiago Abascal la mayoría parlamentaria de la necesaria votación de investidura. Lo sucedido en Extremadura, Aragón y Castilla y León, a lo que se unirá lo que ocurra en Andalucia en un par de meses, le lleva a negociar con los ex dirigentes de Vox, que se han enfrentado con Abascal y ven que sus nombres no estarán e las próximas listas del que ha sido su partido. El hombre elegido para esos contactos es Miguel Tellado, la persona de su máxima confianza.
Estará encabezado por Alejo Vidal-Quadras, fundador de Vox en 2014 como conciencia crítica del PP
El partido de Abascal propone que los ciudadanos españoles tengan preferencia en el acceso a ayudas sociales, vivienda, prestaciones públicas y determinados servicios
Vox pierde dos puntos en un mes y Sumar retrocede hasta el 5,8%, su peor dato de la legislatura
Sostiene que "no puede ser que el Estado de Derecho se frene en la puerta de Bambú"
Ninguno de los dos grandes partidos que conforman la democracia española quiere a sus “pequeños ayudantes” para gobernar. Les gustan, desde siempre, las mayorías absolutas, pero incluso en esas condiciones prefieren a las formaciones nacionalistas para que les ayuden a conseguir la victoria en el Congreso que permita a su líder formar gobierno y mandar durante cuatro años. Desde hace ocho años le ocurre al PSOE de Pedro Sánchez a nivel nacional y le ocurre al PP de Alberto Núñez Feijóo a nivel autonómico y municipal.
"Si el PP tiene el doble de votos que tú y si el PP a veces tiene en alguna comunidad el triple de escaños que tú, es que es antidemocrático el imposibilitar que ese partido gobierne", lanza a Vox
La balanza que decidirá el resultado final de las elecciones andaluzas tiene en sus dos platillos el peso de los temas que llevarán a Juanma Moreno a seguir gobernando con una mayoría absoluta o con un gobierno de coalición con Vox; o a una inesperada y muy poco probable derrota a manos de María Jesús Montero y el resto de la izquierda. En uno estarán los problemas de la Sanidad andaluza, con uno de los peores índice de España y los efectos de los cribados contra el cáncer; y en el otro los casos de corrupción a nivel nacional que llenan las páginas de los medios de comunicación y los informativos de las televisiones.
Argumenta que Smith ha "desacatado" la orden que se le dío el pasado 12 de febrero, por lo que se ha activado un procedimiento disciplinario por infracción "muy grave". Mientras, Abascal asegura sobra la suspensión de militancia a Ortega Smith que no teme "a nada ni a nadie" y que es la dirección del partido la que "manda", algo que va a seguir "siendo así"
Smith es uno de los pocos fundadores de Vox que aún quedan en el partido y ha decidido aferrarse a la Portavocía de éste en el Ayuntamiento de Madrid
En las últimas semanas, el que fuera también secretario general de Vox lanzó un manifiesto, junto a otros exdirigentes y críticos como Javier Ortega Smith, para la celebración de un congreso abierto a todos los afiliados
Si antes era Feijóo el que no tenía claro relacionarse con Santiago Abascal, lo que le perjudicó gravemente en las elecciones de 2023 dando nueva vida a Pedro Sánchez, dos años y medio después es cuando el PP ha entendido que si Meloni gobierna en Italia no tiene ningún sentido rechazar como socio a Vox en España, pero ahora es el propio Abascal el que parece que no tiene claro que una unión con el PP, en plena campaña electoral en Aragón y enseguida en Castilla y León, para terminar en el verano con los comicios andaluces, no le vaya a perjudicar en las urnas. En dos palabras, que le ha ido bien criticar y marcar distancias con el PP en las elecciones extremeñas y quiere aprovechar el tirón.
|
Desde la felicitación de Mariano Rajoy a Pedro Sánchez como vencedor en la moción de censura de junio de 2018 y su posterior adiós del hemiciclo en busca de una comida reparadora en el restaurante de uno de sus mayores defensores, justo al lado de la plaza de la Independencia, mientras el bolso de la vicepresidenta Sáenz de Santamaría hacía visible el futuro del Partido Popular, al dirigente socialista que lleva ocho años sentado al frente del Gobierno le persigue la obsesión enfermiza que tienen sus adversarios para que se marche.
Con enorme claridad se lo ha dicho a Núñez Feijóo la portavoz de Junts en el Congreso: si quiere los votos de sus siete parlamentarios, tiene que ir a negociar un posible acuerdo con Carles Puigdemont en su “residencia” de Waterloo. Un intento de humillar al presidente del PP ante la insistencia de este en que apoye su posible moción de censura. Feijóo no debe ir, no puede ir ni le interesa ir. Volvería con el mismo no que tiene ahora y aparecería, a los ojos de sus militantes y votantes, como un dirigente débil y con prisas por echar a Pedro Sánchez del poder.
El pasado que se resiste a quedarse en los libros de historia y fuera de la memoria de las nuevas generaciones, y el futuro que desea mantenerse en el poder autonómico que detenta, a la espera de “obligar” al PSOE a elegirle como nuevo líder, se han unido otra vez en su única petición en estos tiempos de cólera política: Pedro Sánchez debe inmolarse y entregar el poder a la derecha.
Juanma Moreno, presidente de la Junta y candidato del PP-A, ha solicitado a PSOE-A y Vox que se abstengan en caso de que el PP no logre la mayoría absoluta en las elecciones andaluzas. Advierte sobre el riesgo de un bloqueo político y defiende un modelo de estabilidad para Andalucía.
Juanma Moreno cierra su campaña electoral en Málaga, donde se presenta a las elecciones autonómicas. Otros candidatos, como María Jesús Montero del PSOE y Manuel Gavira de Vox, concentran sus actos finales en Sevilla. La jornada refleja la competencia política entre el PP y otras formaciones en Andalucía.
El mejor imitador de Donald Trump en Europa es Santiago Abascal. Lo hace en los mensajes, lo repite en sus discursos y lo lleva a la mesa de las negociaciones, sean cuales sean. Trump lo acaba de demostrar una vez más en la guerra de Iran, cuando ha esperado a que el mundo temblase con su “destrucción de una civilización” para aceptar la negociación que planteaba Iran en las reuniones que se están llevando a cabo en Pakistán, y en las que no estuvieron, ni están Jared Kushner, ni Steven Witkoff y si el vicepresidente James Vance, el mismo que se ha marchado a Budapest para apoyar sin fisuras al actual primer ministro de Hungria y candidato electoral, Viktor Orbán, atacando de paso a la Unión Europea y a la estructura de mando de Bruselas.
Los candidatos a la Presidencia de la Junta de Andalucía cierran su campaña este viernes, 15 de mayo, con actos en Sevilla y Málaga. Juanma Moreno (PP-A) clausura en Málaga, mientras que PSOE, Vox, Por Andalucía y Adelante lo hacen en Sevilla. La jornada culmina antes de las elecciones del domingo 17.
El presidente de Vox cuenta con el apoyo internacional de la derecha más dura e intransigente en temas como la emigración, la ecología o el feminismo, representado en líderes políticos tan distintos como el norteamericano Trump, el argentino Milei y el húngaro Orban, por no alargar demasiado la lista con el salvadoreño Bukele, el chileno Kasta, el británico Farage y el holandés Wilders. En España le respaldan más de tres millones de votos y 33 diputados, los obtenidos en las elecciones generales de 2023, a los que hay que añadir los que se han sumado en los últimos comicios autonómicos. Tuvo más poder en 2019, con sus 52 escaños y tres millones seiscientos mil sufragios. Cuatro años de bajón popular para en los últimos doce meses volver a subir tras la legada al poder de Donald Trump.
Si después de las elecciones andaluzas del 17 de mayo, Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal consiguen firmar un pacto de gobierno en las cuatro comunidades que han ido a las urnas hasta ese momento, su periodo de paz duarará tan solo doce meses. En mayo de 2027 se celebrarán eleccione municipales en toda España y autonómicas en el resto, salvo en Cataluña, País Vasco y Galicia. Quedarán fuera de ese aluvión de listas electorales y de urnas los comicios generales, en el caso de que Pedro Sánchez mantenga su deseo de llevar la actual Legislatura hasta su término.
Ayuso ha afirmado que "nadie deja atrás a ningún español", mientras que los de Abascal insisten en su aplicación y advierten a la presidenta de que la reclamarán tras las elecciones de 2027
Podría dilatar su retirada de la portavocía del partido en Cibeles recurriendo a la Justicia ordinaria
Ve un "error" presentarse como líder de una facción y recalca la apuesta del Gobierno por una solución dialogada en Venezuela
"El presidente actual de Vox no está defendiendo las mismas razones por las que se fundó este partido", subraya
Bajo la lluvia atrasada del 23 F de 1981 y detrás de los interminables desencuentros entre el Partido Popular y Vox para intentar acuerdos que mantengan los gobiernos de la derecha en tres Comunidades autónomas, los números, las matemáticas electorales de los últimos tres años (por no hacer más abultadas las comparaciones) demuestran con claridad que los sueños de Santiago Abascal de convertirse en presidente del futuro Gobierno que salga de unas elecciones generales es un imposible.
La oferta de Alberto Núñez Feijóo a Santiago Abascal, tras una hora de conversación entre los dos y un documento programático elaborado desde el PP, ha recibido una ducha de agua fría por parte del presidente de Vox. Feijóo se ha responsabilizado personalmente de las negociaciones y ha alejado de las mismas a los dirigentes autonómicos de Extremadura, Aragón y Castilla y León. Quiere evitar nuevas elecciones, mantener al frente de los Ejecutivos regionales a María Guardiola, a Jorge Azcón y previsiblemente a Alfonso Fernández Mañueco tras las elecciones en Castilla y León.
En un mes Juanma Moreno se convertirá en el delfín más fuerte de Alberto Núñez Feijóo, por encima de Isabel Díaz Ayuso, que será su gran rival si el actual presidente del PP no consigue llegar al gran sillón de La Moncloa. Andalucía es más importante que Madrid, por los escaños que lleva al Congreso y Moreno tiene una imagen con menos aristas que Ayuso.
El actual presidente andaluz, Juanma Moreno, ya logró quitarse de en medio a Vox en los comicios de 2022 siguiendo un modelo de programa contrario al que usó la presidenta madrileña con el mismo efecto, lograr la mayoría absoluta y dejar a los de Abascal en la oposición. Si Isabel Díaz Ayuso uso su mano derecha para dejar sin argumentos a la extrema derecha, Juanma Moreno blandió su mano izquierda para arrebatar votos al PSOE y reivindicar el voto útil de la derecha. Si la maniobra le vuelve a salir bien, lo lógico es que Vox se quede en sus 14 diputados y que los socialistas ganen alguno a costa de los 7 que todavía tienen los herederos de Podemos. El bipartidismo estaría servido de nuevo en Andalucía.
Dice que su feminismo "es el mismo" que el de Vox
|