El presidente argentino Javier Milei inauguró los Cursos de Verano CEU-María Cristina, destacando la importancia de principios éticos en la economía y recibiendo la Medalla de Honor de la universidad.
El político que creó el nuevo socialismo tras la muerte de Franco y lo gobernó durante veinte años, de los cuales catorce los pasó en la presidencia del Gobierno, ya ha decidido que en las próximas elecciones generales votará en blanco. Es una forma suave de señalar que no está de acuerdo con lo que dice el partido que dirige Pedro Sánchez, pero que no se atreve a defender al Partido Popular de Núñez Feijóo. Ese apoyo a la derecha española lo ha plasmado en Andalucía: mientras todos los que le acompañaron en aquella aventura política, desde Rafael Escuredo a Manuel Chaves, apoyan a María Jesús Montero, pese a saber que será la derrotada este próximo domingo, él se sentó con Juanma Moreno para homenajear a Cayetana de Alba.
El exdelegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, tenía la esperanza de ir en las listas electorales del PSOE como premio por su fidelidad al presidente del Gobierno en los momentos difíciles de su regreso a la Secretaría General. Era la cara visible de la asociación “Bancal de Rosas”, la fórmula que permitió a Pedro Sánchez recaudar 128.908 euros y viajar por toda España acompañado de José Luis Ábalos, Koldo García y Santos Cerdán. El bancal es una forma de explotación agraria en terrazas que se utiliza en los terrenos más abruptos y no se suele emplear para criar rosas, ni siquiera las que sirven de imagen del socialismo hispano. En este caso, además, a Martín le han dejado lleno de arañazos políticos y sin recompensa.
El regreso de Carles Puigdemont a Cataluña vuelve a cambiar los equilibrios políticos que se han formado durante los nueve últimos años. El que fuera presidente de la Generalitat durante año y medio, que convocó un referéndum ilegal sobre la independencia, que huyó para evitar su detención y que consiguió mantenerse como diputado en el Parlamento Europeo de Estrasburgo bajo la fórmula de no inscrito, ha influido en la política nacional y autonómica de forma radical.
El amor político casi siempre se basa en una necesidad. Los novios, amantes y amigos con derecho a roce dentro de los partidos se convierten en cómplices pasajeros durante el tiempo que necesitan para alcanzar el poder. Eso es lo que sienten Alberto Núñez Feijóo e Isabel Díaz Ayuso en estos momentos. Desde la distancia y con casamenteros financieros por medio.
Con prisa y sin pausa, la Cataluña política y la Cataluña económica avanzan hacia la ansiada independencia que desea una minoría de su población. El actual Gobierno del socialista Salvador Illa aumenta el número de embajadas y representaciones diplomáticas catalanas en el exterior, mientras el presidente de la Generalitat viajó a principios de este septiembre a Kiev, acompañado del alcalde de Barcelona, para mostrar su apoyo a Zelenski. En julio de 2025 realizó un viaje similar a China.
Más que los gatos, Isabel Preysler tiene ocho vidas. Hoy en Marbella. Siempre a todo color, con los amigos fieles que nunca la han abandonado. Tantas caídas como regresos, tantas sonrisas como operaciones estéticas, tantos secretos como nombres escritos en agendas que nunca verán la luz. Icono de una España que la hizo mujer y nebulosa que se extingue poco a poco tras sentir que un viejo asteroide de hablar pausado y sueños presidenciales se ha estrellado en su rostro de porcelana.
Con el fuego físico devorando parte de su territorio, el presidente de Castilla-La Mancha es consciente de que su posición de francotirador interno del socialismo contra Pedro Sánchez, acentuada tras las sucesivas derrotas electorales en las cuatro elecciones autonómicas, tendrá que cambiar tras este dantesco verano. Ha tenido que pedir ayuda y sumarse al mantra político del “cambio climático” para ocultar, al igual que el resto de dirigentes autonómicos, sus responsabilidades directas en la gestión de la catástrofe. Cada día, el Partido Popular y su presidente, Alberto Núñez Feijóo, saben que el mejor de sus “amigos exteriores” se llama Emiliano García-Page, el político que aprendió a dar sus primeros pasos en el difícil y a veces sanguinario ring de la vida pública con un auténtico experto en el arte de esa esgrima dialéctica que consiste en buscar al más asequible de los adversarios y ponerse a golpearlo con los guantes regionales, siempre bajo dos banderas: la de España y la del Vaticano.
Miguel Tellado, secretario general del PP, critica el Comité Federal del PSOE, comparándolo con un encuentro "norcoreano" y acusando a Pedro Sánchez de corrupción y falta de liderazgo.
Convertido el último Comité Federal del PSOE en el primer gran acto electoral del largo año que nos espera hasta los comicios municipales y autonómicos de 2027, los dirigentes socialistas, los que aplaudieron al líder con el miedo en el cuerpo ante las noticias que se sucedan en los tribunales sobre las corruptelas de quienes fueron sus compañeros desde la sede central de la madrileña calle Ferraz, van a vivir durante los próximos meses con la duda de si su secretario general y presidente del Gobierno hará que las elecciones generales coincidan el 23 de mayo con las que ya están fijadas por ley.
Los escándalos de corrupción que afectan al Gobierno y al PSOE se irán tramitando en los distintos juzgados y tardarán años en terminar con las condenas o absoluciones que dictaminen los jueces. Ese es el camino de la Justicia, que se encontrará con la autopista de la política y las elecciones, con cambios en los gobiernos que salgan de las urnas.
Cada día, la petición de las varias derechas de este país es la misma: queremos que se celebren elecciones generales. Se lo dicen al único que puede convocarlas, que es quien no quiere. Y reciben la misma respuesta: se celebrarán en 2027, cuando haya terminado la actual legislatura.
El secretario general del PSOE, con uniforme vaquero de campaña, les ha dicho a los futuros dirigentes del partido que todos aquellos que le piden, en su papel de presidente del Gobierno, que disuelva las Cortes y convoque elecciones generales antes de que se acabe el año son unos “marrulleros”.
Está tan descontado el fracaso electoral de María Jesús Montero en Andalucía que la única pregunta que se le puede hacer sobre ese tema al secretario general del PSOE es dónde piensa colocarla como responsable política en los próximos meses. Puede convencerla para que asuma el ingrato papel de líder de la oposición y se mantenga en él durante cuatro años para volver a intentar ganar en 2030. Puede mantenerse al frente del socialismo andaluz y esperar a las elecciones generales para encabezar la lista por Sevilla y regresar al Congreso. Puede volver de forma inmediata a Madrid, pero es difícil encajarla en un puesto tras haber sido vicepresidenta primera del Gobierno. Y puede volver a ejercer la medicina, la posibilidad menos probable.
Nadie dudaba de la cómoda victoria de Juan Manuel Moreno en las elecciones andaluzas y así ha sido. El actual presidente de la Junta lleva ocho años en el cargo y tendrá otros cuatro por delante. Incluso si se mantiene en su territorio y vuelve a presentarse en 2031, es muy probable que consiga superar los mandatos del socialista Manuel Chaves entre los años 1990 y 2009. El claro vencedor de las urnas gobernó por primera vez gracias a los apoyos de Ciudadanos y Vox y vuelve a encontrarse en la misma situación. No ha sido el primero en ganar al socialismo andaluz: ese mérito lo tiene Javier Arenas desde 2012, cuando venció a José Antonio Griñán, que no tuvo más remedio que pactar por su izquierda para mantenerse en el despacho del Palacio de San Telmo.
Pedro Sánchez cerró la campaña del PSOE-A en Sevilla, apoyando a María Jesús Montero como candidata a la presidencia de la Junta de Andalucía. Llamó a concentrar el voto progresista para frenar al PP y Vox, destacando la importancia de las elecciones como un referéndum sobre los servicios públicos y derechos sociales.
El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE conoce a la perfección los mecanismos de “ajuste” que existen en la política. Se pasa de la gloria a la condena con enorme rapidez. Tiene doce meses para escapar de sus actuales pesadillas o para acudir como protagonista a su entierro político y personal.
Juicio político
El secretario general del PP, tras una reunión en Cuenca, advierte sobre la inminente "procesión" judicial que enfrentará el Gobierno de España, con juicios a figuras como Ábalos y Begoña Gómez. Critica la falta de acción política del Ejecutivo y su incapacidad para presentar presupuestos, mientras denuncia corrupción y mala gestión en el PSOE. Asegura que los españoles están rechazando el socialismo y apoyando la alternativa del PP, destacando la necesidad de un cambio en las políticas actuales. La noticia resalta la creciente tensión política en el país a medida que se acercan elecciones regionales.
La balanza que decidirá el resultado final de las elecciones andaluzas tiene en sus dos platillos el peso de los temas que llevarán a Juanma Moreno a seguir gobernando con una mayoría absoluta o con un gobierno de coalición con Vox; o a una inesperada y muy poco probable derrota a manos de María Jesús Montero y el resto de la izquierda. En uno estarán los problemas de la Sanidad andaluza, con uno de los peores índice de España y los efectos de los cribados contra el cáncer; y en el otro los casos de corrupción a nivel nacional que llenan las páginas de los medios de comunicación y los informativos de las televisiones.
El presidente de Vox cuenta con el apoyo internacional de la derecha más dura e intransigente en temas como la emigración, la ecología o el feminismo, representado en líderes políticos tan distintos como el norteamericano Trump, el argentino Milei y el húngaro Orban, por no alargar demasiado la lista con el salvadoreño Bukele, el chileno Kasta, el británico Farage y el holandés Wilders. En España le respaldan más de tres millones de votos y 33 diputados, los obtenidos en las elecciones generales de 2023, a los que hay que añadir los que se han sumado en los últimos comicios autonómicos. Tuvo más poder en 2019, con sus 52 escaños y tres millones seiscientos mil sufragios. Cuatro años de bajón popular para en los últimos doce meses volver a subir tras la legada al poder de Donald Trump.
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El presidente de Castilla-La Mancha y secretario general del PSOE en esa comunidad no descansa ni un día en sus ataques a Pedro Sánchez, al Gobierno que dirige y a la cúpula del Partido Socialista. Mantiene su petición de elecciones generales anticipadas, que deberían ser la consecuencia de una moción de confianza que da por perdida.
Sentarse en un palacio construido a la sombra de la Inquisición, y en el que durante más de trescientos años se tejieron y destejieron todo tipo de conspiraciones que incluían el asesinato como arma de escalar hasta el poder y luego mantenerlo, es como sentarse en una butaca de cine para ver una película de Wes Craven, Darío Argento o Guillermo del Toro. El último en descubrirlo ha sido Juan Manuel Moreno Bonilla, el hombre sin atributos, el antihéroe, el político que parece sacado de la novela inacabada de Robert Musil y que habita entre las dos destemplanzas que definen a Sevilla y Andalucía.
Política española
Óscar Puente sostiene que PP y Vox quieren llevar a España el modelo de Milei y contrapone cifras laborales; Salvador Illa reclama respeto y condena los insultos.
Los sindicatos históricos se suman al Sindicato de Inquilinas y juntos convocan una huelga general en toda España para el 11 de noviembre, apenas dos días antes del inicio de la campaña electoral. El choque entre derechas e izquierdas sube en intensidad, que es lo que buscaba Pedro Sánchez como revulsivo para cambiar el final que vienen señalando todas las encuestas. Sindicatos a un lado y empresarios a otro, por lo menos es lo que afirma Antonio Garamendi, presidente de la CEOE.
Desde el despacho del presidente de Castilla-La Mancha se ven con claridad los cigarrales que se extienden hacia los Montes de Toledo. Fuensalida, antes de convertirse en sede de la presidencia autonómica, fue palacio ocasional para la emperatriz Isabel de Portugal, muerta tras dar a luz al último de sus siete hijos, que también falleció. Antes y tras casarse con el emperador Carlos V, tuvo que ejercer de regente de las coronas de Castilla y Aragón. Amor, poder, negociación y muerte están escritos en sus paredes. Esa es una parte de la vieja historia.
El presidente de la “ideología líquida” recibe de manos del rey Felipe el Gran Collar de Isabel la Católica mientras, en la plaza de todas las plazas, que es la madrileña Puerta del Sol, contemplamos cada día el ocaso social de una de las bases de la democracia. Emmanuel Macron se dispone a dejar la presidencia de la República francesa tras cinco años de tensiones sociales y pérdida de confianza política. La derecha de Marine Le Pen puede sucederle en el Elíseo y hacer más visible el giro a la derecha que está realizando Europa para salir de su grave crisis económica.
El informe PISA 2025 revela un descenso en las competencias educativas de los estudiantes españoles, generando un debate entre el Gobierno y el PP, que se culpan mutuamente. Ambos partidos discuten sobre la gestión educativa y proponen proyectos legislativos, mientras la falta de consenso dificulta soluciones efectivas.
De gallego a gallego, el actual presidente del Partido Popular escarmentó en cabeza ajena, la de Mariano Rajoy, las consecuencias de enfrentarse y ningunear a José María Aznar, algo que siempre supo Isabel Díaz Ayuso y ante lo que actuó en consecuencia. El expresidente y líder de la derecha que terminó con catorce años de poder socialista en el lejano 1996 marca el ritmo de su partido no solo con su célebre “el que pueda hacer, que haga”, sino también con su apoyo exterior al cambio en España, sobre todo desde su plataforma norteamericana.
La ambición de Yolanda Díaz le hizo querer ir más deprisa y más en solitario de lo que la coalición que era Sumar requería. Fracasado el experimento, abandonó el liderazgo y comenzó a “promocionarse” a nivel internacional para dar un nuevo salto político que, de triunfar, le aseguraría cinco años de vida política a nivel global. Una ambición que se queda a medio camino entre una huida personal y una traición al proyecto que fundó para enterrar a Podemos y a su antecesor en el cargo de vicepresidente del Gobierno.
Sin la Ley de Memoria Histórica de 2007, que impulsó el Gobierno de Rodríguez Zapatero y que Pedro Sánchez amplió y transformó en Ley de Memoria Democrática en 2022, los miedos de Feijóo y Abascal a no conseguir el poder en las próximas elecciones generales no existirían.
Enma López renuncia a su cargo en la Ejecutiva del PSOE para centrarse en su candidatura a las primarias por la alcaldía de Madrid en 2027. Competirá con Reyes Maroto, actual portavoz socialista. Su decisión busca dedicar atención a un proyecto que considera ilusionante y refleja la dinámica interna del partido.
El expresidente del Gobierno y el presidente de Castilla-La Mancha aprovechan cualquier escenario para pedir a su compañero Pedro Sánchez que convoque elecciones generales como respuesta a los casos de corrupción y a las condenas que se acumulan en los juzgados.
La secretaria general de Podemos, exministra de Derechos Sociales y psicóloga de profesión, ya ha decidido que será la candidata de su partido en las elecciones autonómicas de la Comunidad de Madrid el 27 de mayo del año próximo. Antes que ella hizo lo mismo la actual ministra de Sanidad y líder de Más Madrid, para competir ambas contra la clara favorita, Isabel Díaz Ayuso, que quiere repetir la mayoría absoluta que tiene el Partido Popular en la Asamblea, y contra el actual ministro de Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López.
El secretario general del PP, en la Fiesta del Afiliado en Bilbao, recuerda al PNV que su apoyo fue crucial para la investidura de Sánchez y critica su falta de responsabilidad política.
El pasado que se resiste a quedarse en los libros de historia y fuera de la memoria de las nuevas generaciones, y el futuro que desea mantenerse en el poder autonómico que detenta, a la espera de “obligar” al PSOE a elegirle como nuevo líder, se han unido otra vez en su única petición en estos tiempos de cólera política: Pedro Sánchez debe inmolarse y entregar el poder a la derecha.
Estaba condenada a bajar al infierno de la derrota al quedarse sin el suelo electoral que tuvo hace cuatro años su compañero Juan Espadas. Su misión era un imposible en la victoria y su máxima aspiración era impedir que Juanma Moreno consiguiera la mayoría absoluta. Si, de los resultados de este domingo, se quedan en los datos brutales de perder en todas las provincias y verse doblada en votos por su máximo adversario, ella y el PSOE tendrán que analizar su futuro político. El Senado y las listas de las próximas generales son dos salidas que estudiar.
La candidata del PSOE en los elecciones autonómicas de Andalucía sabe que de vicepresidenta todopoderosa en Madrid, dentro del Gobierno de Pedro Sánchez, va a pasar a lider de la oposición en el Parlamento andaluz, en el antiguo hospital de las Cinco Llagas de Sevilla. vencer al actual presidente del PP, Juanma Moreno es una misión imposible. Puede perder la mayoría absoluta que consiguió en 2022, pero los 58 escaños que obtuvieron los populares fueron casi el doble de los 30 del PSOE y 21 por encima de todo el conjunto de la izquierda. Pasar del premio del Ministerio de Hacienda y la Vicepresidencia primera, al castigo de estar cuatro años debatiendo los problemas de la Autonomía con el político que consiguió arrebatar el poder al socialismo.
En un mes Juanma Moreno se convertirá en el delfín más fuerte de Alberto Núñez Feijóo, por encima de Isabel Díaz Ayuso, que será su gran rival si el actual presidente del PP no consigue llegar al gran sillón de La Moncloa. Andalucía es más importante que Madrid, por los escaños que lleva al Congreso y Moreno tiene una imagen con menos aristas que Ayuso.
La brutalidad del poder se ha convertido en una de las señas de identidad de este siglo. Y ningún organismo internacional y ningún gobierno se estrena más allá de las palabras de condena. Ormuz es imperio de la fuerza; Gaza, Cisjordania son hechos consumados, han dejado de existir las imágenes de muertos y pueblos destrozados. Cada día ocurre lo mismo en Líbano, que es un ejemplo de lo que puede suceder si se dejan a un lado las normas internacionales y se admite y asume que la legalidad obedece a los misiles.
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