El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha dado la información que mejor resume la necesidad que tiene la Administración norteamericana de “llevarse bien” con la Europa comunitaria, y explica las razones auténticas de las amenazas y exigencias de Donald Trump sobre la Alianza Atlántica y las inversiones del 5% del PIB que exige a cada país.
La derrota del hasta ahora primer ministro de Hungría, al que en apariencia apoyaban tanto la Rusia de Putin como los Estados Unidos de Trump, va a cambiar las relaciones políticas, financieras y militares dentro de la Unión Europea. Viktor Orbán ha impedido que llegaran a Kiev casi cien ml millones de ayuda militar, algo que Péter Magyar, el gran vencedor en las elecciones, con más del doble de votos y escaños que su adversario, cambiará o, al menos, eso se espera desde Bruselas.
La pancarta desplegada mide 15,5 metros de ancho por 40 metros de alt y en ella se puede leer el mensaje en inglés 'No oil, no war' ('No petróleo, no guerra')
La licencia para pemirtir la compra se produce pese a las sanciones impuestas a Moscú a causa de la guerra de Ucrania
El ajedrez es un juego de estrategia, de audacia y de predicción sobre las capacidades del adversario. Nada nuevo si se quiere entender lo que está pasando en Irán y en Palestina. Un mero ajuste de la memoria: hace 70 años la Europa colonial que controlaban Gran Bretaña y Francia intentaron derribar el régimen del presidente Gamal Abdel Nasser en Egipto para volver a controlar el Canal de Suez, tal y como lo habían hecho hasta la revolución militar que acabó con el reinado de Faruq e instaló la República. En 1952 el país árabe se encontraba sumido en una doble crisis: externa, tras la derrota de 1948 frente al recién nacido Israel; e interna, con una crisis económica y social que hizo posible que la organización de los llamados “Oficiales Libres”, con el coronel Nasser al frente, se hiciera con el poder apoyados por una izquierda socialista.
El presidente norteamericano ganará la guerra contra Irán, no tiene más remedio y pondrá todos los medios militares y políticos para lograrlo. La diferencia entre las fuerzas combinadas de USA e Israel frente a las iranies es tan grande que pensar lo contrario es dejarse llevar por la iusión. Una vez comenzada, Donald Trump tiene que terminarla con victoria. En ese camino puede aprender de su amigo/enemigo Vladimir Putin que pensó en terminar el conflicto de Ucrania en unas semanas y ya lleva más de cuatro años y sin fecha fija para su termino. Los dos no contemplan otro futuro, sin importarles que el resto pierda con la paz.
En cien días, decía un triunfante Donald Trump para asegurar que ese era el tiempo que necesitaba para terminar con la Guerra en Ucrania, ese nuevo cáncer que le surgió a Europa en 2013 y se volvió metastásico en 2022. Luego, que es nuestro ahora, que convencería a Zelensky y Putin de firmar la paz. Ni su amigo personal Witkoff, ni su yerno, Jared Kushner, convertidos en negociadores sin títulos lo han conseguido por más reuniones que se mantengan en los lujosos Palacios de las arenas dorados de los desiertos árabes. Lo mismo ocurre en Gaza y no parece que el jefe de la Casa Blanca vaya a convencer a los clérigos iranies. Cuatro años y millones de palabras no parecen suficientes.
El escándalo de la italiana y ex responsable de los asuntos internacionales de la Unión Europa, Federica Mogherini, coloca, otra vez, sobre la mesa la estructura de mando de la propia UE frente a los 27 socios que la componen, justo en el momento en el que la paz de Ucrania está más cercana y las conversaciones entre USA y Rusia, Entre Trump y Putin, dejan de nuevo en la marginalidad a la Europa empeñada en invertir quinientos mil millones de euros en ayudas de armamento al gobierno de Volodomir Zelensky. Mal momento para reivindicaciones por más que el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, intente navegar entre dos aguas.
Un leve respiro en los ataques personales y políticos entre los partidos y sus dirigentes. Apenas 48 horas, hasta el funeral y la visita de los Reyes, que han regresado de Atenas tras asistir al entierro de Irene de Grecia. Quedan cinco dias para las elecciones autonómicas en Aragón y las descalificaciones se volverán más agresivas, con el ministro Óscar Puente como principal objetivo por parte tanto del PP como de Vox. El resultado de las urnas está asegurado, salvo enorme sorpresa. Ganará el PP y el presidente Azcón seguirá en el cargo, con el apoyo indispensable de Alejandro Nolasco, el candidato de Vox.
En enero de 1989 el Gobierno de Felipe González, con Narcís Serra como ministro de Defensa, envía a Luanda, la capital de Angola, al teniente coronel José Rodríguez, al comandante José Segura y al capitan Fernando Gutiérrez para que supervisen, dentro de la misión de Naciones Unidas, la retirada de las tropas cubanas que había en ese país. España llevaba siete años dentro de la OTAN pero aquella fue la primera vez que mandos militares españoles actuaban fuera de nuestras fronteras. Treinta y siete años después, otro Gobierno socialista, el de Pedro Sánchez, comienza a negociar los apoyos parlamentarios para que un número indeterminado de militares se puedan desplegar en Ucrania, dentro del marco de la OTAN, de la ONU o de la Coalición de Voluntarios, una vez que se haya firmado la paz entre ese país y la Rusia de Vladimir Putín. Siempre, claro, con la aquiescencia de los Estados Unidos.
El cansancio físico, el derrumbe mental se percibe con claridad en el rostro y en los movimientos de Volodomir Zelensky en su última reunión con los dirigentes de Francia, Gran Bretaña y Alemania, que se han adueñado del discurso belicista de Europa cuando en sus respectivos países están más cuestionados que nunca.
Los recientes reveses del ejército ucraniano y el mega escándalo de corrupción en Kiev que sacude el entorno de Zelenski han llevado a Ucrania a “un punto de inflexión”
En el último ataque ruso con drones y misiles contra varias ciudades de Ucrania, una decena de drones habrían cruzado la frontera con Polonia siendo interceptados por el sistema de defensa de este país. El jefe del Gobierno polaco, Donald Tusk ha reclamado que la OTAN ponga en marcha el protocolo que ampara los países miembros ante cualquier agresión exterior, mientras que la actual responsable de la Unión Europea para las relaciones exteriores, Kaja Kallas, no ha dudado en acusar a Rusia de efectuar ese ataque sabiendo de las consecuencias que tendría en virtud del artículo IV de la Organización, descartando la posibilidad de un error al cruzar los drones la frontera polaca.
Para entender las razones que tiene Vladimir Putin para no destruir Kiev y acabar con la guerra es necesario leer la gran novela del conde Nicolaievich Tolstoi escrita a partir de 1865 por entregas en la revista “El Mensajero ruso” y editada como libro cuatro años más tarde. En “Guerra y Paz” están todas las claves que explican el deseo del presidente ruso de ganar la guerra de Ucrania sin tener que destruir su capital. En Kiev nació el “alma” de un Imperio que abarcaba gran parte de la actual Polonia, toda Bieolorusia, parte de Turquía y proporcionaba a los Zares una posición de privilegio en el Mar Negro y su salida al Mediterráneo.
Asegura que no caerá "en esa trampa, a pesar de la provocación", pero no admitirá "el desprecio al euskera" y alzará la voz si no se respeta
El presidente francés, Emmanuelle Macron, tiene graves problemas en su país, pero utiliza a Zelensky para intentar mantenerse en el Eliseo hasta a sus propias elecciones, que serían entre abril y mayo de 2027. El primer ministro de Reino Unido; Starmer, tiene graves problemas en su país, pero utiliza a Zelensky para tapar las medidas más duras en inmigración y derechos sociales. El jefe del Gobierno alemán, Mertz, no encuentra otra salida a la crisisi económica que atenaza a su país que anunciar recortes en los derechos sociales y destinar quinientos ml millones de euros a la industria militar con la excusa de ayudar a Zelensky. A Noruega, con un importante alza de las fuerzas de la ultraderecha, le pasa lo mismo, pese al gasoducto que llega desde el Mar del Norte a Polonia, el gran país emergente en el centro de Europa, tan poco dispuesto a ser amigo de Alemania como de Rusia. Ucrania y Zelensky son la gran excusa de la retrasada Europa para intentar que sus ciudadanos acepten el fin del soñado estado del bienestar.
Los distintos Gobiernos y todos los partidos les han convertido en una pieza básica de sus estrategias políticas. Cada semana, en algún medio de comunicación, aparece una encuesta sobre lo bueno y lo malo que hacen los políticos. Su fiabilidad es escasa y su metodología, también. No cumplen con su función sociológica por la simple razón deq ue su cometido es otro: a servir de combustible para los incendios políticos. Ahora les toca justificar lo que les han pedido unos y otros: decir que los españoles sabemos quienes son los responsables. Los españoles lo sabemos, sobre todo aquellos que viven en los campos, quien no lo sabe son los llamados consultores.
El presidente de Estados Unidos no ha necesitado abrir ningún balcón para que los nobles de la Corte que acompaña al hombre que se sienta en el gran sillón de la Casa Blanca vieran sus cañones. A Donald Trump le ha bastado con extender su brazo sobre el enorme campo de golf de 36 hoyos de Aberdee, en Escocia, mientras le decía a Ursula Von de Leyen, la flamante presidenta de la Comisión Europea: “estos son mis poderes”. Los aranceles del 15% sobre los productos que Europa venda a Estados Unidos son, en palabras de la débil representante de los intereses europeos: “el mejor acuerdo posible”.
En 1945 los 51 países que firmaron la creación de la ONU dejaron que cinco de ellos tuvieran capacidad de veto ante cualquier resolución que se tomara en el Consejo de Seguridad, el principal órgano de ese asambleario instrumento para el mantenimiento de la paz y la seguridad a nivel mundial en el que ahora están 193 países, y que lleva ochenta años empeñados en demostrar que sirve para que todos hablen, quince propongan y cinco decidan. La ONU no tiene una estructura democrática, ni funciona como una auténtica Democracia en la que cada voto contase. Su estructura es elitista y basta con que uno de los cinco: Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Gran Bretaña se oponga a lo que ha aprobado el resto para que esos acuerdos se queden en papel mojado. Es una de las mayores mentiras que funcionan en el mundo, tan necesaria como las ilusiones en el teatro o el cine. Si se observa con detenimiento el rostro de su Secretario General actual, el portugués António Guterres, se comprobará que es un simple actor de reparto.
Si los documentos filtrados a los medios de comunicación sobre las bases que se negocian para una paz en Ucrania son auténticos, la paz es imposible. Lo que desean Donald Trump y Vladimir Putin no tiene nada que ver con lo que que defiende Volodomir Zelensky y la Comisión Europea de Ursula Vin der Leyen. Si se mantienen las posturas el resultado será malo para todos y peor aún para los ucranianos.
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Doce claves que unen y separan las crisis de Ucrania, Palestina, Irán y Taiwán. Así se pueden resumir los escenarios que mantienen en tensión a todos los países del mundo y a las organizaciones que representan sus intereses, desde la ONU al FMI, el Banco Mundial o el BCE. El dragón chino, el más grande de los tres simbólicos animales, junto al oso ruso y el águila calva norteamericana. Un acuerdo, con fecha de caducidad, será la mejor de las salidas y tal vez la única.
La brutalidad del poder se ha convertido en una de las señas de identidad de este siglo. Y ningún organismo internacional y ningún gobierno se estrena más allá de las palabras de condena. Ormuz es imperio de la fuerza; Gaza, Cisjordania son hechos consumados, han dejado de existir las imágenes de muertos y pueblos destrozados. Cada día ocurre lo mismo en Líbano, que es un ejemplo de lo que puede suceder si se dejan a un lado las normas internacionales y se admite y asume que la legalidad obedece a los misiles.
A la cuarta fue la vencida y por primera vez en la historia de nuestra reciente democracia una moción de censura triunfaba en el Congreso de los Diputados y obligaba hasta el entonces presidente del Gobierno a abandonar el poder. Era el uno de junio de 2018 y con apenas 84 escaños el Partido Socialista conseguía que el candidato Pedro Sánchez lograra 180 votos a favor, por los 169 que se opusieron y una única abstención. Aquel día cambidó la historia política de España y supuso el primer y gran error del entonces Secretario General de los socialistas.
Con efectos retroactivos desde el 1 de enero, las pensiones contributivas y de clases pasivas suben este año un 2,7% y las pensiones mínimas, más de un 7%
La actual presidenta de La Comisión Europea, ex Ministra de Defensa, de Trabajo y de Asuntos Sociales, desde 2005 a 2019 en varios Gobiernos de Angela Merkel en Alemania, rompió ayer todas las reglas de la diplomacia y apoyó de forma rotunda la estratagia de Donald Trump sobre el fin del Derecho Internacional y la aceptación de la ley del más fuerte como norma en las relaciones internacionales. Ursula von der Leyen, sin consultar con el resto de La Comisión, se ha convertido en el nuevo “halcón” de Europa. La crisis más aguda dentro del organismo europeo debería llevar a si dimisión, salvo que los 27 países que integran la UE acepten, con su silencio y falta de medidas contra esa declaración que, de mantenerse, acabaría con la propia democracia y la legalidad jurídica internacional.
Las duras amenazas de Donald Trump a Pedro Sánchez no tendrán ninguna eficacia a nivel real. Ni habrá cierre del comercio global, ni retirará ninguno de sus destructores de Rota y Morón, ni mantendrá durante mucho tiempo que el presidente español es un hombre terrible. El inquilino de la Casa Blanca se convierte, queriendo o sin querer en el mejor aliado de dirigentes políticos en apuros. Todo es efímero en su forma de ver y actuar en política. El amigo de hoy es el enemigo de mañana y viceversa. Los ejemplos son numerosos, desde Putin y Zelensky a Starmer y el propio Sánchez; desde la venezolano Delcy al canadiense Carney. El hombre que estará hasta las elecciones norteamericanas de 2028 al frente de la mayor -potencia militar y económica del mundo quiere que su país mantenga ese primer puesto el mayor tiempo posible. El Impero de Occidente frente al Imperio de Oriente, que es China. Todo lo que ocurre en el resto de los escenarios es parte del nudo que ofrece cualquier drama de teatro.
Después de cuatro años de guerra con Rusia, cientos de miles de muertos, doscientos mil millones de euros gastados en armamento por la Unión Europea, y millones de emigrantes, en Ucrania la situación es la misma que aparecía en los mapas del país y los deseos de Vladimir Putin tras la invasión de Crimea y la guerra civil desatada en el Este en 2014. La pregunta para este fin de semana en las reuniones tripartitas que van a mantener en los Emiratos Árabes los representantes de Ucrania, Rusia y Estados Unidos es, también, la misma: ¿aceptará Volodomir Zelensky perder el 20% del territorio que tenía su país antes de 2022 y que de los 40 millones de habitantes que tenía toda Ucrania a finales de 2021 , se quede en apenas treinta y que, sobre esa base, Donald Trumpo le garantice la capacidad defensiva, siempre que no entre en la OTAN?. El resto de temas es sólo negocio, desde la explotación de las “tierras raras” a los cereales y el petroleo.
Si antes era Feijóo el que no tenía claro relacionarse con Santiago Abascal, lo que le perjudicó gravemente en las elecciones de 2023 dando nueva vida a Pedro Sánchez, dos años y medio después es cuando el PP ha entendido que si Meloni gobierna en Italia no tiene ningún sentido rechazar como socio a Vox en España, pero ahora es el propio Abascal el que parece que no tiene claro que una unión con el PP, en plena campaña electoral en Aragón y enseguida en Castilla y León, para terminar en el verano con los comicios andaluces, no le vaya a perjudicar en las urnas. En dos palabras, que le ha ido bien criticar y marcar distancias con el PP en las elecciones extremeñas y quiere aprovechar el tirón.
Un leve respiro en los ataques personales y políticos entre los partidos y sus dirigentes. Apenas 48 horas, hasta el funeral y la visita de los Reyes, que han regresado de Atenas tras asistir al entierro de Irene de Grecia. Quedan cinco dias para las elecciones autonómicas en Aragón y las descalificaciones se vooverán más agresivas, con el ministro Óscar Puente como principal objetivo por parte tanto del PP como de Vox. El resultado de las urnas está asegurado, salvo enorme sorpresa. Ganará el PP y el presidente Azcón seguirá en el cargo, con el apoyo indispensable de Alejandro Nolasco, el candidato de Vox.
En todos los “restaurantes periodísticos” de esta semana se ofrecen los mismos menús, a elegir en razón del interés político, partidista o simple curiosidad con carga de escándalo, chapuza, bodrio, excremento y suciedad moral que tenga a bien consumir cada comensal; puede, si tiene apetito probar un poco de los tres platos que se le ofrecen desde los medios online, desde las televisiones, desde las radios y, por supuesto, desde la legión de influencer, opinadores e investigadores varios. Llegarán a los postres con la misma sensación de hartazgo y sin visos de ver en la carta, como platos principales, ni una mención a posibles negociaciones y acuerdos sobre pensiones, paro, sanidad, educación, investigación, vivienda, inmigración o programas de investigación.
Es imposible no ver la relación que existe entre la situación de Ucrania y la de Gaza. Vladimir Putin y Benjamin Netanyahu se hablan en la distancia. A mayor destrucción y más muertes en Palestina, más destrucción y más muertes en Kiev y otras ciudades del Donest. Al presidente ruso le condenó la Corte Penal Internacional, al Primer Ministro de Israel le condenan en la ONU, pero ninguno de los dos se da por enterado. Tienen fijados sus objetivos y no los van a abandonar. Rusia quiere mantener el territorio conquistado e incorporado a su Federación, que le permite la conexión terrestre con Crimea y la salida cómoda al Mar Negro mientras Israel quiere que su Estado crezca con la incorporación de la franja de Gaza, una gran parte de Cisjordania con nuevas colonias e incluso mirar al sur del Líbano. Expansionismo vital y agresivo en los que Putin y Netanyahu justifican las dos guerras.
El primer ministro de Israel aprovechó unos disparos contra sus soldados y un error en la devolución del cadaver de un secuestrado para volver a bombardear Gaza. No hay paz en la Franja y en Cisjordania cada vez hay más kibutz (colonias agrícolas de judios) acupando más territorio. Netanyahu va a mantener la guerra todo el tiempo que pueda y le dejen para evitar que le juzguen los tribunales de Tel Aviv. La expansión inevitable del Estado de Israel, por mucho que la Comunidad internacional se empeñe en defender la solución de los dos estados en el mismo espacio geográfico, es el deseo mayoritario de un pueblo que no olvida, pese a los siglos trancurridos que Israel era lo que hoy es Palestina, más una parte de Libano, una parte de Jordania, una parte de Siria e incluso una parte de Egipto. El Israel bíblico es la razón de ser, el gran mito de la ultraderecha judia y no va a cambiar.
Los amigos están para ayudar en los problemas, y Donald Trump es amigo de Benjamin Netanyahu. Tan amigo que no dudó ante el Parlamento israelí pedir al presidente Isaac Herzog que lo indultase en los tres juicios que tiene pendiente. Eso, después de llamar al prmera ministro judio “uno de los más grandes líderes en tiempos de guerra, por saber como ganar”. Las acusaciones llevan recorriendo los juzgados desde el año 2016 y han sido numerosas las suspensiones por motivos tan nimios como un constipado y tan importantes como la guerra desatada en Gaza contra Hamas. Sin esa guerra los juicios por soborno, fraude y abuso de confianza se abrían celebrado y Netanyahu podría estar condenado.
Todos esperando que llegara, viera y venciera. Es lo que hizo con su estilo eterno y antes de subirse al estrado, cuando en las escaleras mecánicas casi se cae su mujer Melania y cuando el teleprinter con su intervención no funcionaba. La Asamblea de la ONU vivió una jornada histórica: el presidente de Estados Unidos le dijo al organismo internacional creado para evitar las guerras, que no servía para nada y que él, en apenas ocho meses había logrado parar siete guerras a lo largo y ancho del mundo.
Se niegan a reconocer en público la evidencia. Todos los líderes políticos, todos con independencia de su credo político, desde Washington a China, pasando por la inquieta América del Sur, el Africa de las guerras tribales y la Europa que intenta mantener una posición en el mundo que ya no tiene, ni parece que lo vaya a tener, saben que ni el presidente ruso, ni el primer ministro Netanyahu van a parar en sus dos caminos en Ucrania y en Gaza y Cisjordania e incluso en el sur del Líbano.
El regidor acusa a la izquierda de promover el antisemitismo con sus declaraciones y de querer acabar de fondo con el Estado de Israel
Fueron 202 los escaños que consiguió el PSOE de Felipe González el 28 de octubre de 1982. Han pasado 43 años y los socialistas de Pedro Sánchez siguen en el centro de los escándalos, con una estrategia por parte de la derecha política, que dice y hace todo lo que puede siguiendo el llamamiento de José María Aznar; y una derecha judicial que existe y no dice pero hace a través de los distintos sumarios que siguen abiertos. Los que imlican a dirigentes y ex dirigentes del PSOE son de largo recorrido y pasarán años antes de que puedan llegar a juicio y tener una sentencia; los que afectan al PP aparecerán para ser contados de nuevo en las vistas orales en un par de meses. Si los dos grandes partidos se empeñan en mantener las guerra de destrucción los ciudadanos presenciarán el peor de todos los espectáculos políticos de nuestra democracia: el lanzamiento desde los dos lados de la trinchera ideológica de misiles con una palabra en su costado: corrupción.
Cambian los titulares y sus protagonistas pero no los formatos que utilizan los partidos españoles y sus dirigentes, la inmensa mayoría convertidos en ágrafos tecnológicos, incapaces de entender y aún menos utilizar las auténticas armas de destrucción masiva. Aparecen los curriculum falsos y se mantienen las corrupciones; aparecen Noelia y Cristobal y se mantienen Begoña y Santos. Los jueces siguen en el centro de las batallas. Y todo es diferente desde hace más de diez años. La mejor referencia está en Estados Unidos y las dos victorias de Donald Trump, bien acompañado en la última de ellas por las mayores fortunas tecnológicas del planeta Tierra. Aquí asistimos a las peleas a garrotazos mientras que tanto en USA como en China se construyen gigantescos almacenes de datos con detallados perfiles de miles de personas, las mismas a las que se lanzarán los drones invisibles del pensamiento inductivo.
Este jueves, 15 de mayo de 2025, dos dirigentes políticos intentarán vender a sus ciudadanos y al mundo que los dos han ganado y que ninguno ha perdido. Lo cual es una de esas grandes mentiras que aparecen en la historia cuando se tiene que explicar el acuerdo de paz que pone fin a una guerra. Vladimir y Volodomir quieren un imposible, que Putin y Zelensky ganen en el mismo combate. Ya hay un ganador y un perdedor, lo había desde hace once años, pero los dirigentes políticos han preferido que murieran cientos de miles de personas y que un país quede en ruínas.
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