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Mariano Rajoy

Cuarenta años después la alargada sombra de Adolfo Suárez se proyecta sobre el palacio de La Moncloa. El primer presidente de nuestra actual democracia consiguió todo lo que podía conseguir para buscarse un hueco en la historia de España en apenas cinco años, uno menos de los que lleva Mariano Rajoy en el poder.

Ya sabemos lo que va a hacer Mariano Rajoy si se aprueba en Cataluña la declaración de independencia, con o sin convocatoria electoral por medio: mano dura y que pase todo lo que tenga que pasar, con movilización de toda la fuerza disuasoria del Estado, desde la Guardia Civil a la Policia y los Mossos y hast las Fuerzas Armadas si fuera necesario. Las consecuencias posterior es dependerían de la actitud de la sociedad civil catalana, de lo que se haga por parte de los más radicales y de la resistencia que puedan ofrecer e imponer desde los funcionarios de la Generalitat, a los cerca de mil alcaldes que se han declarado independentistas.

Es imposible resistirse a la comparación: Mariano Rajoy y Jorge Moragas ( con barba o al menos bigote) se van a convertir en los Phileas Fogg y Jean Passepartout de la política española. Encajan en los dibujo que hicieron Alphonsa de Neuville y Leon Benett para la edición por entregas que hizo "Le Temps" de la novela de Julio Verne entre el 7 de noviembre y el 22 de diciembre de 1872.

Ayer el ex secretario general del PSOE estaba contento. El abogado y ex diputado en la Asamblea de Madrid en representación de su partido lograba que el tribunal que juzga la "Gurtel" aceptara que Mariano Rajoy declarara como testigo.Javier Ledesma Bartret, presidente de la Asociación de Abogados Demócratas Europeos, le había apoyado a finales de noviembre de 2015 en un video que bajo el lema "Nos une Pedro" lucha a por llevarle a La Moncloa. Una suerte de venganza poster era por sus dos derrotas y cuando está metido de llevó en la campaña de primarias de los socialistas para elegir a su nuevo secretario general.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha asegurado que "ya sabía" que esta legislatura, en la que el PP gobierna en minoría, "iba a ser difícil" y considera "normal" haber perdido algunas votaciones en el Congreso. Por ello, incide en que "hará lo imposible" para evitar una nueva convocatoria electoral antes de tiempo y cree que, pese a las dificultades, "se han tomado decisiones importantes" durante los primeros meses de la legislatura, de las que "está satisfecho".

Huele a elecciones en España por los cuatro costados. Generales anticipadas, catalanes anticipadas, murcianas anticipadas. A elegir. Estas son las señales: Los Presupuestos Generales no están, ni se les espera, por más afán que ponga en ello el ministro Montoro. Y desde Europa, fiel a su manera de tratarnos, nos amenazan con multas si el gobierno no legisla e impone un nuevo marco a los trabajadores portuarios.

Las manos han dicho mucho este fin de semana en la capital del Reino. En los dos Congresos y en el mitín que han ofrecido los tres pincipales partidos de España, sus dirigentes han hablado con palabas en sus discursos pero también lo han hecho con sus manos. Y mucho, como si se dirigieran a unos españoles sordos y mudos con un lenguaje de signos. Ha sido todo un espectáculo, un juego de manos que les separaba y acercaba a sus votantes antes de aplaudir con la de de los conversos. Había caras y gestos a escoger, de esos que se escapan a la voluntad y que hablan de satisfaciones y desencantos, que quedan presos de una cámara para siempre.

Con 26 años de distancia entre sus dos misivas José María Aznar se ha dirigido a dos presidentes de su partido para "ofrecerles" su cabeza. En 1990, en Sevilla, el hombre que acababa de perder unas elecciones le mandaba una carta al todavía líder de la formación para decirle que si no lo hacía bien al frente de las siglas de la derecha española, podía destituirle. Fraga no lo dudó y rompió el escrito en varios pedazos en un gesto teatral y ovacionado por el que renunciaba a cualquier tutelaje sobre su sucesor.

Está mañana de jueves, 19 de octubre, se reanuda el juego de las tres en raya en el que están compitiendo dos presidentes: el del gobierno central y el de la autonomía catalana. Mariano Rajoy y Carles Puigdemont no lo van a terminar por mucho que se haya insistido en que a las diez de la mañana se tomarían decisiones para terminar con la incertidumbre del Procés y las tentaciones independentistas. No ha sido así y lo vamos a comprobar en los próximos días.

El líder de Ciudadanos y su partido han encontrado la fórmula mágica para desalojar a Mariano Rajoy de La Moncloa sin tener que modificar la Constitución. Es tan simple que parece hasta mentira que no se les haya ocurrido antes a cualquiera de nuestros dirigentes políticos. Se trata de copiar a Vladimir Putin: ocho años dentro, ocho años fuera y otros años dentro y así hasta que los rusos se cansen. La única condición para permanecer hasta el aburrimiento en la gran silla del poder es contar con una sombra, un Dimitri Medvevev con el que alternar en el juego.

Camisa blanca, pantalón corto y paso rápido para llegar desde Ribadumia al monasterio cisterciense de Armenteira. Ocho kilómetros en los que el presidente del gobierno se ha paseado con el fantasma del marqués que creara Valle-Inclán, el iconoclasta autor de teatro y otras aventuras que se paseaba por los mentideros madrileños con su barba hirsuta y blanca y su único brazo mientras le pedía al Rey que le hiciera marqués o vizconde que lo mismo daba con tal de obtener unos sueldos. Puede que en esa búsqueda malograda se hiciera carlista, con loo que consiguió que el pretendiente Jaime de Borbón y Borbón-Parma le nombrara Caballero de la Orden de la Legitimidad Proscrita, un título que se ajustaba tanto a su vestir como su estómago al hambre que padecía.

Es raro el fin de semana en el que algún medio de comunicación no ofrezca una encuesta con porcentaje de escaños. En todos esos sondeos de apenas mil llamadas telefónicas siempre gana el Partido Popular y todos los demás pierden.y tan raro como no leer una encuesta sería no ver u oír en algún mitin a los dirigentes políticos. Cualquier excusa es válida para ello: que si un Congreso Federal, que si unas elecciones primarias, que si una inauguración, que si un aniversario, el objetivo es dar titulares y asegurar que no se quieren unas nuevas elecciones, aunque lo parezca.

Si en 1964 las peripecias de un señor de Murcia en París le sirvió a Miguel Mihura para escribir una de sus mejores comedias y hasta una segunda parte con las peripecias del españolísimo y aplicado Andrés de provincias y la parisina e hija de exiliados, Ninette; en este 2017 las peripecias del que fue alcalde de Puerto Lumbreras y hoy presidente de la Región de Murcia le están haciendo pasar un mal trato al presidente del Gobierno y del Partido Popular.

Dicen desde Moncloa que el presidente Trump llamó al presidente español y que estuvieron hablando durante quince minutos, tiempo que aprovechó Mariano Rajoy para ofrecerse al mandatario USA como intermediario para las relaciones del Imperio con la Unión Europea, con el norte de Africa, con Oriente Medio y, por supuesto, con Iberomérica. Vamos, como para dejar en pañales las que creíamos envidiables relaciones entre José María Aznar y George Bush, y sin necesidad de ir a Las Azores, justificar las invisibles armas de destrucción masiva en Irak y poner acento de mariachi desde el rancho tejano del entonces inquilino de la Casa Blanca.

Dicen algunos de los asistentes a la cena del PP en la que Rajoy llamó a sus partido a preparar nuevas elecciones que el presidente estaba un poco " perjudicado", vamos que se había tomado una copita de más y que en la alegría pues...Otros Center que no, que lo que hizo el líder de la derecha española es señalar un mal posible e inmediato: si no hay Presupuestos, habrá elecciones.