El presidente de Castilla-La Mancha y secretario general del PSOE en esa comunidad no descansa ni un día en sus ataques a Pedro Sánchez, al Gobierno que dirige y a la cúpula del Partido Socialista. Mantiene su petición de elecciones generales anticipadas, que deberían ser la consecuencia de una moción de confianza que da por perdida.
Sentarse en un palacio construido a la sombra de la Inquisición, y en el que durante más de trescientos años se tejieron y destejieron todo tipo de conspiraciones que incluían el asesinato como arma de escalar hasta el poder y luego mantenerlo, es como sentarse en una butaca de cine para ver una película de Wes Craven, Darío Argento o Guillermo del Toro. El último en descubrirlo ha sido Juan Manuel Moreno Bonilla, el hombre sin atributos, el antihéroe, el político que parece sacado de la novela inacabada de Robert Musil y que habita entre las dos destemplanzas que definen a Sevilla y Andalucía.
Sin la Ley de Memoria Histórica de 2007, que impulsó el Gobierno de Rodríguez Zapatero y que Pedro Sánchez amplió y transformó en Ley de Memoria Democrática en 2022, los miedos de Feijóo y Abascal a no conseguir el poder en las próximas elecciones generales no existirían.
Enma López renuncia a su cargo en la Ejecutiva del PSOE para centrarse en su candidatura a las primarias por la alcaldía de Madrid en 2027. Competirá con Reyes Maroto, actual portavoz socialista. Su decisión busca dedicar atención a un proyecto que considera ilusionante y refleja la dinámica interna del partido.
El expresidente del Gobierno y el presidente de Castilla-La Mancha aprovechan cualquier escenario para pedir a su compañero Pedro Sánchez que convoque elecciones generales como respuesta a los casos de corrupción y a las condenas que se acumulan en los juzgados.
La secretaria general de Podemos, exministra de Derechos Sociales y psicóloga de profesión, ya ha decidido que será la candidata de su partido en las elecciones autonómicas de la Comunidad de Madrid el 27 de mayo del año próximo. Antes que ella hizo lo mismo la actual ministra de Sanidad y líder de Más Madrid, para competir ambas contra la clara favorita, Isabel Díaz Ayuso, que quiere repetir la mayoría absoluta que tiene el Partido Popular en la Asamblea, y contra el actual ministro de Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López.
El secretario general del PP, en la Fiesta del Afiliado en Bilbao, recuerda al PNV que su apoyo fue crucial para la investidura de Sánchez y critica su falta de responsabilidad política.
El pasado que se resiste a quedarse en los libros de historia y fuera de la memoria de las nuevas generaciones, y el futuro que desea mantenerse en el poder autonómico que detenta, a la espera de “obligar” al PSOE a elegirle como nuevo líder, se han unido otra vez en su única petición en estos tiempos de cólera política: Pedro Sánchez debe inmolarse y entregar el poder a la derecha.
Estaba condenada a bajar al infierno de la derrota al quedarse sin el suelo electoral que tuvo hace cuatro años su compañero Juan Espadas. Su misión era un imposible en la victoria y su máxima aspiración era impedir que Juanma Moreno consiguiera la mayoría absoluta. Si, de los resultados de este domingo, se quedan en los datos brutales de perder en todas las provincias y verse doblada en votos por su máximo adversario, ella y el PSOE tendrán que analizar su futuro político. El Senado y las listas de las próximas generales son dos salidas que estudiar.
La candidata del PSOE en los elecciones autonómicas de Andalucía sabe que de vicepresidenta todopoderosa en Madrid, dentro del Gobierno de Pedro Sánchez, va a pasar a lider de la oposición en el Parlamento andaluz, en el antiguo hospital de las Cinco Llagas de Sevilla. vencer al actual presidente del PP, Juanma Moreno es una misión imposible. Puede perder la mayoría absoluta que consiguió en 2022, pero los 58 escaños que obtuvieron los populares fueron casi el doble de los 30 del PSOE y 21 por encima de todo el conjunto de la izquierda. Pasar del premio del Ministerio de Hacienda y la Vicepresidencia primera, al castigo de estar cuatro años debatiendo los problemas de la Autonomía con el político que consiguió arrebatar el poder al socialismo.
En un mes Juanma Moreno se convertirá en el delfín más fuerte de Alberto Núñez Feijóo, por encima de Isabel Díaz Ayuso, que será su gran rival si el actual presidente del PP no consigue llegar al gran sillón de La Moncloa. Andalucía es más importante que Madrid, por los escaños que lleva al Congreso y Moreno tiene una imagen con menos aristas que Ayuso.
La brutalidad del poder se ha convertido en una de las señas de identidad de este siglo. Y ningún organismo internacional y ningún gobierno se estrena más allá de las palabras de condena. Ormuz es imperio de la fuerza; Gaza, Cisjordania son hechos consumados, han dejado de existir las imágenes de muertos y pueblos destrozados. Cada día ocurre lo mismo en Líbano, que es un ejemplo de lo que puede suceder si se dejan a un lado las normas internacionales y se admite y asume que la legalidad obedece a los misiles.
El Coordinador Federal de Izquierda Unida ha conseguido lo que parecía un imposible hasta hace hace unas semanas, que toda la izquierda que se declara marxista se una en una única candidatura para afrontar las elecciones autonómicas de Andalucía. Los resultados de las urnas en Extremadura, Aragón y Castilla la Mancha, más los malos pronósticos en los comicios del próximo 17 de mayo, son el mejor regalo que podía tener Antonio Maillo, el profesor de latín y miembro del Partido Comunista desde los años noventa del siglo pasado.
El presidente del Gobierno ya ha encontrado la mejor forma de atacar a Núñez Feijóo y levantar la moral de la izquierda, tanto la que está dentro del PSOE como la que se mueve en el Gobierno y que aún no tiene decidido quién sustituirá a Yolanda Díaz como cabeza de lista electoral para las elecciones generales. Se trata de imitar lo que lleva haciendo Isabel Díaz Ayuso desde que llegó al poder en la Comunidad de Madrid: dejar a un lado a sus adversarios más próximos, ya fuesen de Más Madrid o del PSOE y buscar la confrontación permanente con el lider nacional, en su caso, Pedro Sánchez. Le ha funcionado. Sus rivales han dio desapareciendo, desde Pablo Iglesias a Juan Lobato, y ella se ha convertido en referencia obligada de la derecha gracias a su mayoría absoluta.
El presidente de Castilla-La Mancha dice que está "muy acostumbrado a escuchar barbaridades" pero las palabras del ministro le suscitó "incluso un bloqueo"
El número dos de los populares madrileños defiende que "no está incumpliendo ninguna ley"
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, ex alcalde de Valladolid, Secretario General del PSOE de esa misma capital, ex portavoz de la Ejecutiva Federal del PSOE y diputado en el Congreso por la provincia en la que nació un 15 de noviembre de 1968, ha encontrado las dos vías más rápidas para su ocaso político. Era un candidato a suceder al presidente Sánchez si éste se retiraba o perdía las elecciones generales.
Mentidos en recordatorios y efemérides, en el adiós de Joaquín Sabina mi memoria hace de vieja moviola y me lleva al sótano que había ( y que aún existe bajo otro nombre ) en el número 42 de la madrileña Cava Baja. Allí, en 1986, el cantautor nacido en Úbeda, junto a Javier Krahe y Alberto Pérez, querían emular a dos de sus ídolos, George Moustaki y George Brassens, abanderados de la “gauche divine” cuando aún no habían sucumbido a la aristocracia ácrata de la burguesía francesa. En “La Mandrágora”, planta mágica donde las haya, se bebía, se fumaba y se ataca con versos rotos y cargados de ironía al Gobierno del socialista Felipe González. Recuperar la letra de “Cuervo ingenuo” permite que la crónica política de estos días, con el ex presidente atacando un día sí y el otro también a su compañero de partido y presidente de ejercicio con cualquier excusa (que haberlas, las hay y son muchas) se escriba con las palabras de Krahe.
Este año 2025 que se marcha envuelto en más escándalos de con los que entró, el más duro posiblemente en toda la moderna historia del PSOE, va a encontrar consuelo en el inminente 2026, que llega dispuesto a batir todos los récords en cuanto a enfrentamientos entre los partidos políticos, tanto dentro como fuera de los mismos, con varias elecciones autonómicas decisivas que van a incrementar la ya habitual lluvia de insultos y descalificaciones entre los dirigentes y con una sociedad a la que cada vez le molestan más las peleas de sus dirigentes y se desintegra por capas sociales y generacionales sin que los responsables de las descalificaciones sepan como fabricar el futuro.
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El político que creó el nuevo socialismo tras la muerte de Franco y lo gobernó durante veinte años, de los cuales catorce los pasó en la presidencia del Gobierno, ya ha decidido que en las próximas elecciones generales votará en blanco. Es una forma suave de señalar que no está de acuerdo con lo que dice el partido que dirige Pedro Sánchez, pero que no se atreve a defender al Partido Popular de Núñez Feijóo. Ese apoyo a la derecha española lo ha plasmado en Andalucía: mientras todos los que le acompañaron en aquella aventura política, desde Rafael Escuredo a Manuel Chaves, apoyan a María Jesús Montero, pese a saber que será la derrotada este próximo domingo, él se sentó con Juanma Moreno para homenajear a Cayetana de Alba.
Miguel Tellado, secretario general del PP, critica el Comité Federal del PSOE, comparándolo con un encuentro "norcoreano" y acusando a Pedro Sánchez de corrupción y falta de liderazgo.
Convertido el último Comité Federal del PSOE en el primer gran acto electoral del largo año que nos espera hasta los comicios municipales y autonómicos de 2027, los dirigentes socialistas, los que aplaudieron al líder con el miedo en el cuerpo ante las noticias que se sucedan en los tribunales sobre las corruptelas de quienes fueron sus compañeros desde la sede central de la madrileña calle Ferraz, van a vivir durante los próximos meses con la duda de si su secretario general y presidente del Gobierno hará que las elecciones generales coincidan el 23 de mayo con las que ya están fijadas por ley.
Los escándalos de corrupción que afectan al Gobierno y al PSOE se irán tramitando en los distintos juzgados y tardarán años en terminar con las condenas o absoluciones que dictaminen los jueces. Ese es el camino de la Justicia, que se encontrará con la autopista de la política y las elecciones, con cambios en los gobiernos que salgan de las urnas.
Cada día, la petición de las varias derechas de este país es la misma: queremos que se celebren elecciones generales. Se lo dicen al único que puede convocarlas, que es quien no quiere. Y reciben la misma respuesta: se celebrarán en 2027, cuando haya terminado la actual legislatura.
El secretario general del PSOE, con uniforme vaquero de campaña, les ha dicho a los futuros dirigentes del partido que todos aquellos que le piden, en su papel de presidente del Gobierno, que disuelva las Cortes y convoque elecciones generales antes de que se acabe el año son unos “marrulleros”.
Está tan descontado el fracaso electoral de María Jesús Montero en Andalucía que la única pregunta que se le puede hacer sobre ese tema al secretario general del PSOE es dónde piensa colocarla como responsable política en los próximos meses. Puede convencerla para que asuma el ingrato papel de líder de la oposición y se mantenga en él durante cuatro años para volver a intentar ganar en 2030. Puede mantenerse al frente del socialismo andaluz y esperar a las elecciones generales para encabezar la lista por Sevilla y regresar al Congreso. Puede volver de forma inmediata a Madrid, pero es difícil encajarla en un puesto tras haber sido vicepresidenta primera del Gobierno. Y puede volver a ejercer la medicina, la posibilidad menos probable.
Nadie dudaba de la cómoda victoria de Juan Manuel Moreno en las elecciones andaluzas y así ha sido. El actual presidente de la Junta lleva ocho años en el cargo y tendrá otros cuatro por delante. Incluso si se mantiene en su territorio y vuelve a presentarse en 2031, es muy probable que consiga superar los mandatos del socialista Manuel Chaves entre los años 1990 y 2009. El claro vencedor de las urnas gobernó por primera vez gracias a los apoyos de Ciudadanos y Vox y vuelve a encontrarse en la misma situación. No ha sido el primero en ganar al socialismo andaluz: ese mérito lo tiene Javier Arenas desde 2012, cuando venció a José Antonio Griñán, que no tuvo más remedio que pactar por su izquierda para mantenerse en el despacho del Palacio de San Telmo.
Pedro Sánchez cerró la campaña del PSOE-A en Sevilla, apoyando a María Jesús Montero como candidata a la presidencia de la Junta de Andalucía. Llamó a concentrar el voto progresista para frenar al PP y Vox, destacando la importancia de las elecciones como un referéndum sobre los servicios públicos y derechos sociales.
El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE conoce a la perfección los mecanismos de “ajuste” que existen en la política. Se pasa de la gloria a la condena con enorme rapidez. Tiene doce meses para escapar de sus actuales pesadillas o para acudir como protagonista a su entierro político y personal.
Juicio político
El secretario general del PP, tras una reunión en Cuenca, advierte sobre la inminente "procesión" judicial que enfrentará el Gobierno de España, con juicios a figuras como Ábalos y Begoña Gómez. Critica la falta de acción política del Ejecutivo y su incapacidad para presentar presupuestos, mientras denuncia corrupción y mala gestión en el PSOE. Asegura que los españoles están rechazando el socialismo y apoyando la alternativa del PP, destacando la necesidad de un cambio en las políticas actuales. La noticia resalta la creciente tensión política en el país a medida que se acercan elecciones regionales.
La balanza que decidirá el resultado final de las elecciones andaluzas tiene en sus dos platillos el peso de los temas que llevarán a Juanma Moreno a seguir gobernando con una mayoría absoluta o con un gobierno de coalición con Vox; o a una inesperada y muy poco probable derrota a manos de María Jesús Montero y el resto de la izquierda. En uno estarán los problemas de la Sanidad andaluza, con uno de los peores índice de España y los efectos de los cribados contra el cáncer; y en el otro los casos de corrupción a nivel nacional que llenan las páginas de los medios de comunicación y los informativos de las televisiones.
El presidente de Vox cuenta con el apoyo internacional de la derecha más dura e intransigente en temas como la emigración, la ecología o el feminismo, representado en líderes políticos tan distintos como el norteamericano Trump, el argentino Milei y el húngaro Orban, por no alargar demasiado la lista con el salvadoreño Bukele, el chileno Kasta, el británico Farage y el holandés Wilders. En España le respaldan más de tres millones de votos y 33 diputados, los obtenidos en las elecciones generales de 2023, a los que hay que añadir los que se han sumado en los últimos comicios autonómicos. Tuvo más poder en 2019, con sus 52 escaños y tres millones seiscientos mil sufragios. Cuatro años de bajón popular para en los últimos doce meses volver a subir tras la legada al poder de Donald Trump.
Si la otra izquierda que acompaña al PSOE desde 2023 se empeña en perder los 31 escaños que consiguió en las elecciones generales de 2023, que es muy posible que lo consiga, colocará a Pedro Sánchez ante dos caminos que sellarán su permanencia o su salida del palacio de La Moncloa: si ese andamiaje roto de Sumar, Más Madrid, Izquierda Unida y Podemos perdiera la mitad de la representación que ahora tiene en el Congreso (quince o dieciseis diputados), los socialistas tendrían que subir de 121 parlamentarios a no menos de 150, una cifra que hoy parace inalcanzable.
"A día de hoy, más allá de lo que hemos conocido por los medios de comunicación, no hay constatación de ninguna denuncia, nadie la tiene", afirma el número dos de los populares madrileños
El PSOE de Aragón no quiere ganar las elecciones autonómicas, sabe que no puede, que será el Partido Popular de Jorge Azcón el que se mantenga en el poder con la “negociada” ayuda de Vox en la persona de Alejandro Nolasco. Su zafarrancho de combate en estos últimos dias de campaña, con la presencia del presidente del Gobierno como máximo apoyo a su candidata y ex ministra, Pilar Alegría intenta que el socialismo se mantenga como segunda fuerza política y al frente de la oposición. Una posición defensiva ante el crecimiento de la derecha de forma global y de la caída de la izquierda, sobre todo la que representan las fracturadas Izquierda Unida, Podemos y Movimiento Sumar.
La candidata del PSOE para las elecciones autonómicas del domingo en Aragón recibió de Pedro Sánchez una misión imposible: ganar al Partido Popular y junto a los restos de la izquierda formar un nuevo Gobierno. Pilar Algría no podrá hacer honor a su apellido y la tristeza se volverá a adueñar del socialismo tras el desastre de Extremadura. Dos derrotas que pronostican en el inmediato futuro otras dos, las castellanas y las andaluzas. Las malas noticias se suman en el haber del Gobierno central, con la excepción de la marcha de la economía y el crecimiento de nuestro país si lo comparamos con el resto de Europa.
El documento llama "a quienes se sienten socialdemócratas dentro y fuera del PSOE" a sumarse a esta inciativa "cívica y política"
Uno de los problemas con los que se encuentra Sánchez si en algún momento decide tirar la toalla es el de su sucesor/a al frente del PSOE para dirigir la difícil misión de presentar un candidato que no deje al PSOE en 90 diputados como le ocurrió a Rubalcaba cuando Zapatero le dejó abandonado para irse tranquilamente a casa sin haber perdido ningunas elecciones. Tiene que ser una mujer, o un hombre, que cuente con el respeto de las grandes agrupaciones y que no le venda al mejor postor en cuanto salga de La Moncloa.
Sin el Movimiento Sumar de Yolanda Díaz, la unión de Podemos, Izquierda Unida y los Verdes han conseguido site escaños (tuvieron cuatro en 2023) y ocho mil votos más. Irene de Miguel ha sido la encargado de consumar la vengan de Ione Belarra y Pablo Iglesias contra su excompañera y actual vicepresidenta del Gobierno, Yolanda Díaz. Ha perdido y tiene aún menos fuerza de cara a sus exigencias hacia el presidente y mucha menos respecto al resto de los socios que mantienen a la coalición de izquierdas e independentistas en el poder. En Extremadura se ha celebrado el primero de los asaltos de cara al combate final que serán las elecciones generales. Habrá que ver cómo transcurren los otros tres asaltos que están previsto en Aragón, Castilla y León y Andalucía. Sumar no suma y parece que el “Unidas por…” tiene recorrido.
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