RAUL HERAS

Nuevo reto para Sánchez: dinero para mandar armas a Ucrania o para cambiar la España que se quema

Raúl Heras | Martes 28 de julio de 2026

Sin bulos, ni noticias falsas, ni declaraciones partidistas. Los fuegos que están arrasando España como nunca antes tienen un precio muy alto. Habrá que reconstruir pueblos, negocios y casas; habrá que devolver a miles de personas el futuro que tenían y que ha desaparecido. Serán miles de millones de euros los que deberán aprobar los Gobiernos y el Congreso.



Se podrá culpar al cambio climático, a esa mutación de las condiciones de vida que teníamos y que desaparece a mayor o menor velocidad dependiendo de la actividad humana. O se puede culpar a la dejación de las administraciones por lo que está ocurriendo con los bosques en particular y con el campo en general. La emergencia climática es el escudo que ya utiliza el Gobierno de Sánchez para pedir un pacto nacional y que, en realidad, sirve para lanzar la primera fase de las elecciones que vienen dentro de unos meses.

Es un pacto imposible de cumplir y una campaña difícil de mantener durante muchos meses. La derecha y la izquierda, de forma global y bajo la mirada de los nacionalismos, se están jugando el poder. A la corrupción política le va a acompañar el negacionismo como contrapeso partidista. Esa realidad, que va a pasar por los juzgados y los tribunales a base de nuevas y viejas querellas, es tan previsible en su evolución que irá aumentando en volumen y declaraciones en el transcurso de las próximas semanas y meses.

España, al igual que le va a pasar a Francia, no tiene dinero para cubrir las necesidades directas de los españoles y las indirectas de la OTAN y del presidente de Estados Unidos. Sánchez y Macron tienen que elegir, al igual que lo tendrán que hacer Feijóo y Marine Le Pen. El “España primero” que puso en su gorra Ferran Torres será uno de los ejes de las campañas electorales. Ya lo está siendo.

Si Sánchez, Feijóo y compañía de verdad quieren que España deje de arder cada verano y poner en marcha de forma inmediata un plan de reconstrucción y ayudas, deben aprobar un fondo de no menos de diez mil millones de euros y la creación de un organismo independiente que los administre y agilice las gestiones de miles de ciudadanos que se han quedado sin futuro.

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