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La derecha quiere elecciones y se escuda en Vox para que no se convoquen
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La derecha quiere elecciones y se escuda en Vox para que no se convoquen

jueves 18 de junio de 2026, 12:13h

Cada día, la petición de las varias derechas de este país es la misma: queremos que se celebren elecciones generales. Se lo dicen al único que puede convocarlas, que es quien no quiere. Y reciben la misma respuesta: se celebrarán en 2027, cuando haya terminado la actual legislatura.

Es un juego con varias trampas. En el Partido Popular se escudan en que no tienen los votos suficientes en el Congreso para ganar una moción de censura que llevaría a esas tan solicitadas elecciones. En Vox son los únicos que no tienen ese problema: sus votos apoyarían al candidato popular. Lo mismo cabe decir de UPN y de Coalición Canaria. A partir de esa realidad de 172 escaños, las mentiras siempre son las mismas por parte del PNV y de Junts: no podemos votar junto a Vox por miedo a nuestros electores en Euskadi y Cataluña.

La derecha global española, la que se siente española y la que no se siente, necesita a Santiago Abascal para pedir sin dar un paso; para hablar de necesidad nacional, pero sin arriesgar lo más mínimo; para insistir en la pésima situación de España sin dar un solo paso para cambiarla. Alberto Núñez Feijóo no quiere una derrota en el Congreso y busca en el Senado un camino que no lleva a ninguna parte: la meta, que es la renuncia de Sánchez o su “muerte” a manos de sus compañeros del PSOE más díscolos, no se va a producir. Se trata de desgastar al adversario para que sean las urnas las que le den el ansiado triunfo.

Sueñan y desean en el PP conseguir la mayoría absoluta, con el mismo miedo en el cuerpo que tienen en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía. Necesitan a Vox y no quieren depender de Vox. Critican a Vox y pasan a defender sus alianzas. En ese círculo de intereses a futuro y miedos al presente se mueven.

En el Partido Nacionalista Vasco, a quien temen es a Bildu; por eso no quieren aparecer al lado de Vox en ninguna votación. Piden elecciones pese a gobernar con la ayuda del socialismo en Euskadi. Hacen una pregunta y una petición sabiendo la respuesta a ese examen con trampas que le plantean a Pedro Sánchez. Y lo mismo cabe decir, pero peor, de los fieles al decadente Puigdemont. Trampas en el Congreso para votar junto al PP —y harán lo mismo en el Senado— y decir que son la mayoría de los parlamentarios los que piden elecciones generales, algo que no se contempla en la Ley Electoral. Más humo y más temor a las consecuencias en sus autonomías.