La historia pone condiciones y obliga a estudiar lo ocurrido enre 1955 y 1975 en esa parte de Asia a la que ha viajado el presidente español,
Pedro Sánchez, con la intención de lograr un imposible: que China y Vietnam se conviertan en aliados indispensables de Europa para combatir comercialmente a Estados Unidos. La guerra de los aranceles, al final de la misma y justificada por la inasumible deuda nortemaricana y los diferenciales entre importaciones y exportaciones, le dará la razón a
Donald Trump. Verle como un loco aventurero desprovisto de inteligencia y sin respaldo interior por parte de sus ciudadanos es un error, tan sólo justificado por la ignorancia de lo que significa la globalización o por un partidismo europeista que no es real. Conviene mirar con detalle lo ocurrido hace medio siglo y las consecuencias posteriores.