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Lula da Silva será un “ pato cojo” en la presidencia ante una mayoría de derechas en Congreso y Senado
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Lula da Silva será un “ pato cojo” en la presidencia ante una mayoría de derechas en Congreso y Senado

lunes 26 de octubre de 2026, 18:03h

Conseguido el “milagro político” de ganar la presidencia de Brasil en la segunda vuelta electoral, a Lula da Silva le queda la parte más difícil de su mandato: gobernar con una mayoría de derechas en el Congreso y en el Senado, y en la mayoría de los gobiernos regionales. La familia Bolsonaro y sus seguidores se lo pondrán complicado, y queda por ver si el patriarca del clan seguirá en prisión.

El líder del Partido de los Trabajadores cumplirá ochenta y dos años durante su cuarto mandato. Será el más duro de su larga carrera política. Sus iniciativas serán controladas y muchas de ellas no se pondrán en marcha. La realidad que salió de la primera vuelta supera con mucho la “rentabilidad” de la presidencia lograda en la segunda. Como demostración inicial basta con mirar lo que ha ocurrido en las Bolsas, con fuertes caídas que afectan a empresas y bancos españoles como Telefónica y Santander.

Los números del Congreso y del Senado explican mejor que cualquier discurso la difícil gobernabilidad que le espera a Lula. En la Cámara de Diputados, el Partido Liberal de los Bolsonaro será la primera fuerza, con 121 de los 513 escaños, mientras que el Partido de los Trabajadores se quedará en 70. En el Senado la situación es todavía más complicada: el PL contará con 29 de los 81 senadores y el PT con apenas 10. Lula tendrá que negociar cada gran reforma, cada presupuesto y buena parte de sus iniciativas con un Parlamento claramente desplazado hacia la derecha.

El mapa territorial tampoco le acompaña. El PL gobernará seis estados y el PT solo cuatro. La derecha y el centroderecha controlarán además algunos de los territorios económica y demográficamente más importantes del país: São Paulo y Minas Gerais estarán en manos de Republicanos; Paraná, Santa Catarina, Rio Grande do Sul y Rio de Janeiro, en las del PL. El PT conservará su principal fortaleza en el Nordeste, con Bahia, Ceará, Piauí y Rio Grande do Norte. Solo PL, PP y Republicanos gobernarán 14 estados que concentran alrededor del 64% de la población brasileña.

Lula ha ganado la Presidencia, pero no ha ganado el poder. Tendrá cuatro años para gobernar un país cuya estructura parlamentaria y territorial se ha desplazado hacia la derecha. Ese será el verdadero alcance —y también el límite— de su “milagro político”.