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Zapatero se refugia en el no a todas las preguntas para no aclarar nada de nada
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Zapatero se refugia en el no a todas las preguntas para no aclarar nada de nada

jueves 23 de julio de 2026, 15:27h

El expresidente del Gobierno y el presentador de televisión se podían haber ahorrado la entrevista. Zapatero dijo no a todas y cada una de las preguntas, y Ruiz dejó que su invitado estrella se fuera tal y como había llegado.

El diálogo entre los dos sirvió para demostrar que el expresidente no sabe cómo afrontar las acusaciones, que no se atreve a desmentir a su amigo Julio, que no puede decir quién le dio las joyas ni por qué, y que en España no existe la presunción de inocencia. Un ataque a Feijóo, una alabanza al Tribunal de Estrasburgo y una queja continua sobre las filtraciones de su caso y el daño causado a su trabajo como consultor y a las personas con las que ha trabajado.

En lugar de una entrevista dura, directa, con todo el material publicado desde hace dos meses y los informes que obran en poder del magistrado Calama, el periodista pudo hacerle un favor a Zapatero y reivindicar su profesionalidad al mismo tiempo. No pasó lo que esperaban en el PSOE que pasase, y pasó lo que querían el PP y Vox que ocurriera: el expresidente tiene miedo a la verdad, tiene miedo a contar lo que ha pasado y, si es cierto que se le está tratando como nunca se ha tratado a un expresidente del Gobierno, la realidad y el tiempo en el que vivimos imponen sus reglas.

Reivindicar derechos jurídicos no basta. Una ocasión perdida que deja en mal lugar al Gobierno, a su presidente, al Partido Socialista, a la izquierda y a sus socios en general. Zapatero no supo defenderse, no supo defender a sus hijas y no supo desprenderse de la pesada carga que las declaraciones de Julio Martínez han puesto sobre su labor como consultor internacional.

Estuvieron mal los dos encargados de demostrar que el acusado Zapatero es inocente. La inversión de la carga de la prueba es un disparate, pero los informes policiales no lo son. Amenazar levemente con acciones judiciales estaba fuera de lugar.

Zapatero llegó, le preguntaron lo que sabía que le iban a preguntar y se marchó. Los ciudadanos nos quedamos como estábamos: sorprendidos y sin respuestas.