Móstoles ilumina su fachada de morado en apoyo al Día Internacional del Síndrome de Dravet, una patología que afecta a 1 de cada 16.000 nacimientos y causa crisis epilépticas severas.
El Ayuntamiento de Móstoles se une a la campaña de concienciación sobre el Síndrome de Dravet, iluminando su fachada de morado en conmemoración del Día Internacional de esta patología, que se celebra cada 23 de junio.
Este gesto simboliza el apoyo del Consistorio a la Fundación Síndrome de Dravet, cuya misión es aumentar la visibilidad y comprensión de esta condición médica. El síndrome se caracteriza por episodios epilépticos severos y recurrentes, así como por un riesgo elevado de mortalidad prematura y dificultades en el desarrollo cognitivo, motor y del habla.
El Síndrome de Dravet, también conocido como Epilepsia Mioclónica Severa de la Infancia (SMEI), fue identificado por primera vez en 1978 por la doctora Charlotte Dravet. La enfermedad suele aparecer entre los 4 y 12 meses de edad, lo que puede complicar aún más la situación para las familias afectadas debido a las limitadas opciones terapéuticas disponibles actualmente.
La necesidad constante de atención médica para quienes padecen este síndrome no solo afecta al paciente, sino que también tiene un impacto considerable en sus seres queridos, haciendo esencial la sensibilización sobre esta enfermedad rara pero devastadora.
El síndrome de Dravet, también conocido como Epilepsia Mioclónica Severa de la Infancia (SMEI), es una patología que se caracteriza por crisis epilépticas graves y recurrentes, así como retrasos en el desarrollo cognitivo, motor y del habla. Afecta aproximadamente a 1 de cada 16.000 nacimientos.
El Día Internacional del Síndrome de Dravet se conmemora cada 23 de junio.
La iluminación de Móstoles de color morado es un gesto simbólico para apoyar la campaña de concienciación sobre el síndrome de Dravet, buscando visibilizar esta patología y su impacto en los afectados y sus familias.
Actualmente, las alternativas terapéuticas disponibles para tratar el síndrome de Dravet son limitadas, lo que implica que los pacientes requieren atención continua que afecta significativamente su calidad de vida y la de su entorno familiar.