La falta de vivienda disponible en alquiler se consolida como uno de los grandes problemas del mercado residencial en España y tiene una especial lectura en territorios con fuerte presión de demanda, como Madrid. Según los datos de Fotocasa Research correspondientes al primer semestre de 2026, el 81% de los españoles considera que la oferta de vivienda en alquiler en su zona es escasa, tres puntos más que en el mismo periodo de 2025, cuando el porcentaje se situaba en el 78%.
La percepción de escasez confirma la tensión que atraviesa el mercado del arrendamiento, donde la oferta disponible sigue siendo insuficiente para responder a la demanda. En paralelo, el porcentaje de ciudadanos que considera adecuada la oferta de alquiler baja del 16% al 14%, mientras que la sensación de abundancia se mantiene en niveles residuales, en torno al 6%.
En una comunidad como Madrid, donde confluyen una elevada demanda residencial, movilidad laboral, crecimiento de hogares y presión sobre los precios, estos datos reflejan una preocupación creciente: cada vez más ciudadanos perciben que encontrar una vivienda en alquiler es más difícil y que las alternativas disponibles son limitadas.
La directora de Estudios y portavoz de Fotocasa, María Matos, advierte de que “la escasez de oferta es hoy el gran problema de la vivienda en España”. Según explica, durante años la demanda ha mantenido una gran fortaleza, impulsada por la creación de hogares, los cambios demográficos y la necesidad de mejorar la calidad de vida a través de la vivienda.
Sin embargo, la oferta no ha crecido al mismo ritmo. Esta brecha entre una demanda intensa y un parque disponible insuficiente es la que está tensionando los precios, reduciendo las oportunidades de acceso y generando una sensación creciente de frustración entre los ciudadanos.
Este diagnóstico encaja especialmente con la realidad de Madrid, donde el acceso a la vivienda se ha convertido en una de las principales preocupaciones sociales. La combinación de precios elevados, alta demanda, escasez de vivienda asequible y dificultades para ampliar el parque residencial disponible hace que el problema del alquiler tenga una incidencia directa sobre jóvenes, familias y trabajadores que buscan residencia en la región.
El problema no se limita al alquiler. El mercado de compraventa también muestra un deterioro en la percepción de disponibilidad. En el primer semestre de 2026, el 71% de los ciudadanos considera que la oferta de vivienda en venta es escasa, frente al 65% registrado un año antes.
Al mismo tiempo, la percepción de suficiencia desciende del 26% al 21%, mientras que la sensación de abundancia se mantiene por debajo del 9%. Estos datos confirman que la falta de vivienda disponible afecta de forma transversal tanto al alquiler como a la compra, aunque con mayor intensidad en el mercado del arrendamiento.
Para Madrid, esta tendencia resulta especialmente relevante porque la dificultad para acceder a la compra puede empujar a más ciudadanos hacia el alquiler, aumentando todavía más la presión sobre un mercado ya tensionado.
El análisis por franjas de edad revela que la percepción de escasez de vivienda en alquiler aumenta progresivamente con los años. En el primer semestre de 2026, el 66% de los jóvenes de entre 18 y 24 años considera que la oferta es escasa, porcentaje que se eleva hasta el 84% entre los ciudadanos de 55 a 75 años.
En el caso de la vivienda en compra, también se observa una tendencia al alza en todas las cohortes, aunque con una correlación menos marcada con la edad. La percepción de escasez oscila entre el 69% y el 72% en la mayoría de los grupos, lo que indica que el problema es ampliamente compartido.
En Madrid, esta percepción puede tener distintas lecturas según el perfil del ciudadano: los jóvenes encuentran dificultades para emanciparse, las familias ven reducidas sus opciones de cambio de vivienda y los mayores perciben un mercado cada vez más limitado y menos accesible.
Las expectativas de futuro tampoco son optimistas. En el mercado del alquiler, el 50% de los ciudadanos cree que la situación se mantendrá igual en los próximos años, mientras que el 27% considera que la escasez de viviendas aumentará. En conjunto, el 77% cree que la oferta de alquiler empeorará o seguirá igual.
Solo el 23% espera que aumente la oferta disponible, dos puntos menos que en 2025. Esta visión refleja la falta de confianza de buena parte de la ciudadanía en que el mercado pueda corregir por sí solo el desequilibrio actual entre oferta y demanda.
En el mercado de compraventa, la tendencia es similar, aunque con una mayor sensación de estabilidad. El 55% de los ciudadanos opina que la situación se mantendrá igual, el 26% considera que la oferta aumentará y el 19% prevé una reducción del número de viviendas disponibles para la compra.
Entre las principales causas que explican la falta de oferta de vivienda en venta, los ciudadanos señalan en primer lugar la ausencia de vivienda pública, mencionada por el 45% de los encuestados. Le siguen la falta de construcción de nuevas viviendas, con un 40%, y los elevados costes de construcción, con un 30%.
También aparecen otros factores como el envejecimiento del parque inmobiliario, señalado por el 25%; la escasez de suelo disponible, con un 24%; el aumento de la población en determinadas zonas, con un 21%; la compra por parte de extranjeros, con un 20%; y la ocupación ilegal, también con un 20%.
En una región como Madrid, donde la demanda residencial se concentra especialmente en la capital y en los municipios del área metropolitana, la creación de nueva oferta y el desarrollo de vivienda asequible se presentan como factores clave para aliviar la presión del mercado.
En el mercado del alquiler, la falta de vivienda pública vuelve a aparecer como el principal motivo de la escasez de oferta, con un 36%. A continuación se sitúa la inseguridad jurídica para los propietarios, señalada por el 35%, y el aumento de viviendas turísticas, mencionado por el 31%.
También destacan la falta de obra nueva, con un 28%, y los requisitos exigidos a los arrendadores, con un 27%, como barreras relevantes para incrementar la oferta. Otros factores señalados son la proliferación del alquiler temporal, con un 22%; la limitación de precios, con un 21%; y la existencia de viviendas vacías, con un 15%.
Estos datos muestran que el problema del alquiler no responde a una única causa, sino a una combinación de factores económicos, normativos, sociales y urbanísticos. En Madrid, donde la presión de la demanda es elevada, cualquier reducción de la oferta disponible tiene un impacto directo sobre los precios y sobre la capacidad de acceso a la vivienda.
La evolución de la percepción ciudadana confirma que la vivienda se ha convertido en una de las grandes preocupaciones sociales. Aunque los datos de Fotocasa Research tienen alcance nacional, su lectura resulta especialmente significativa para Madrid, una de las zonas donde el acceso a la vivienda genera mayor tensión entre demanda, precios y disponibilidad.
La falta de vivienda pública, la escasez de nueva construcción, la inseguridad jurídica y el crecimiento de la demanda dibujan un escenario complejo. Para los ciudadanos, el problema ya no se limita a los precios, sino también a la falta de alternativas reales tanto en alquiler como en compra.
En este contexto, el reto para Madrid pasa por ampliar la oferta residencial, reforzar la vivienda asequible y generar un marco que permita movilizar más inmuebles al mercado sin aumentar la incertidumbre de propietarios e inquilinos.