El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, ex alcalde de Valladolid, Secretario General del PSOE de esa misma capital, ex portavoz de la Ejecutiva Federal del PSOE y diputado en el Congreso por la provincia en la que nació un 15 de noviembre de 1968, ha encontrado las dos vías más rápidas para su ocaso político. Era un candidato a suceder al presidente Sánchez si éste se retiraba o perdía las elecciones generales.
Las negociaciones en Aragón reabren las disputas en el espacio mientras persiste riesgo de división en Andalucía y CyL
Cuando Pedro Sánchez comenzó a tener problemas con el Poder Judicial, uno de los abogados, que no es afiliado al PSOE, al que de vez en cuando se le pedía su opinión desde La Moncloa aconsejó que lo mejor que podía hacer el Gobierno era llegar a un acuerdo con los jueces para alcanzar un pacto que hubiera renovado el Consejo General del Poder Judicial a tiempo –estuvo más de cinco años prorrogado con el mandato caducado- y así hubiera suavizado unas malas relaciones que han marcado las dos legislaturas y que, sin duda, han tenido efectos en los procesamientos de personas cercanas al presidente.
Vox ha ganado casi 40,000 votos, pasando del 8.12 % al 16.9 % y seis escaños más, lo que le da pie a Santiago Abascal a subir la apuesta que le hará a Feijóo, obligando a María Guardiola a aceptar las mismas o parecidas condiciones que ya puso a Carlos Mazón en la Comunidad Valenciana tras las elecciones de mayo de 2023. El punto clave estará en darle a Vox la presidencia del Parlamento extremeño y los conocidos recortes en Memoria Histórica e inmigración.
Si se cumplen las previsiones de todos los sondeos electorales, incluido el del CIS, y las sensaciones internas que existen en el PSOE por parte de la mayoría de sus dirigentes, dentro de diez días los socialistas van a sufrir en Extremadura la primera de sus grandes derrotas electorales, al quedar la candidatura que encabeza el procesado Miguel Angel Gallardo por detrás de la popular María Guardiola y del portavoz de Vox, Óscar Fernández. Puede que la candidata de Unidas por Extremadura, la coalición en la que están Podemos, Izquierda Unida y Alianza Verde, Irene de Miguel se salve del derrumbe general de la izquierda pero quedará de forma testimonial ante una derecha que tendrá que unirse para formar gobierno.
Con veinte años, el Carles Puigdemont que consiguió convertirse en presidente de la Generalitat el 11 de enero de 2016 militaba en el partido que tenía como jefe a Jordi Pujol, y trabajaba como periodista en el diario “El Punt”. Quería lo mismo que desea ahora y defendía la independencia de Cataluña de la misma forma que lo hizo años más tarde su antecesor al frente del gobierno catalán, Artur Más, con los cuatro puntos que le darían a Cataluña la condición de Estado y fuera de la estructura territorial de España. El no ha cambiado, lo han hecho los otros, los socialistas que encabezan Pedro Sánchez y Salvador Illa, y los populares que tienen a Alberto Núñez Feijóo y a Alejandro Fernández como referencia de la “españolidad” que defendieron de forma tan equivocada Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría, la vicepresidente que puso despacho en Barcelona para intentar la misión imposible de convencer al independentismo de renunciar a sus exigencias.
A Santiago Abascal le ocurre lo mismo que le ocurrió a Pablo Iglesias con Podemos y a Albert Rivera con Ciudadanos: quieren ganar a su rival-hermano y hoy es prácticamente imposible. El presidente de Vox necesitaría un milagro para desplazar al Partido Popular dentro de la derecha. Están bien las declaraciones sobre los objetivos, relanzados en estos días por la crisis de los populares en la Comunidad Valenciana tras la dimisión de Carlos Mazón y la búsqueda de un sustituto que evite las elecciones anticipadas y mantenga los acuerdos que se alcanzaron en 2023.
Junts ha anunciando enmiendas a la totalidad de todas las leyes que presente el Ejecutivo y tumbará los Presupuestos. Nogueras recalca que ahora es Sánchez quien debe decidir "si quiere seguir en el poder sin poder gobernar o cumplir con Cataluña"
Dice que hay un Gobierno "centrado en la reconstrucción" y cree que es momento de "mantener la estabilidad"
El grupo parlamentario, que decide hoy su voto, apuraba para tratar de buscar una posición común que evitara el riesgo de ruptura
La semana pasada cuando también PP, Vox y Junts frenaron la tramitación de la ley para la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas impulsada por Yolanda Díaz
Resta importancia a la ausencia de Sánchez en el debate de ayer sobre la rebaja de jornada y asegura que no se sintió sola
Colocar a la Corona en situaciones de corte político es una de las características de los líderes de los partidos desde que comenzó la Democracia. Ocurrió con Juan Carlos y ha ocurrido varias veces con Felipe. Los responsables de gobernar se atrincheran detrás de la Monarquía, incluso aquellos que quieren que desaparezca. Fallan los políticos y esperan a que sea desde el palacio de la Zarzuela donde se resuelva lo que no han sabido hacer.
Tellado ha definido la quita de duda como "un ejercicio de irresponsabilidad política sin precedentes" que beneficia "a aquellos que peor han gestionado"
Es la cuarta vez en lo que va de legislatura que la Cámara Baja deroga un decreto ley del Ejecutivo de coalición
Tellado no ve novedosas las medidas anticorrupción del Gobierno y apela a los votantes de PSOE a que reflexionen tras "ser engañados"
Nada fué nuevo en el Hemiciclo del Congreso. Por la mañana de este miércoles, 9 de julio, se iba a hablar de corrupción y todos lo hicieron. El guión las palabras, los adjetivos más duros, todo ya estaba dicho y escrito en los medios de comunicación desde hace semanas. Más de lo mismo en boca de los mismos. No existen otros temas, ni otras ambiciones. Cuchillos corvos en cada frase con los que intentar matar al adversario.
El presidente del Gobierno y el presidente del Partido Popular saben que la gran batalla de las elecciones generales ( sea cuando se ala cita con las urnas) será la última que les enfrente. Si Pedro Sánchez logra lo que hoy parece un imposible, mantenerse al frente del futuro Gobierno, Alberto Núñez Feijóo tendrá que dejar su puesto de lider de la derecha a otra persona. Y si es él que logra al fín llegar a La Moncloa, el actual inquilino tendrá que dar por terminada su vida política. Ni el socialista, ni el popular tendrán nuevas oportunidades.
El 29 de enero de 1981 el presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, explicó durante diez minutos a los españoles su dimisión irrevocable como la mejor forma de servir a España para evitar que se volviera al pasado. Había ganado dos elecciones generales con comodidad pero las tensiones políticas, los ataques personales desde denrro y desde fuera de su partido, la UCD, y la posibilidad de un golpe de estado por parte de una minoría de militares le llevaron a aquel gesto de honestidad política, que nunca más se ha repetido en la historia de los últimos cincuenta años en nuestro país.
Ambos han pedido la dimisión del jefe del Ejecutivo y elecciones pero Vox lleva meses exigiendo al PP que registre una moción de censura
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El presidente del PP lleva mucho tiempo, demasiado, esperando que algunos de los socios de investidura de Sánchez se decida a a votar “si” en una hipotética moción de censura, pero no parece que eso le lleve a ninguna parte. También parece que puede esperar sentado a que el presidente del Gobierno convoque elecciones anticipadas. Pero si el PP se decide a presentar una moción de censura, aunque no la gane, pondría en jaque a varios de los socios de investidura de Pedro Sánchez, que tendrían que justificar su apoyo al líder socialista a pesar de la evidencia de los casos de corrupción.
Rechaza que vaya a caer la Legislatura por no tener Presupuestos o por los casos de corrupción: "de ninguna manera"
La jugada que deseaba hacer María Guardiola convocando elecciones anticipadas para lograr desembarazarse de Vox, como hizo Isabel Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid, no le ha salido como Feijóo deseaba y aunque se queda a cuatro escaños de la mayoría absoluta sus negociaciones con el líder extremeño del partido de Abascal, Óscar Fernández Calle, van a ser mucho más difíciles que antes.
El presidente Pedro Sánchez no cuenta ya con ningún apoyo político real y se halla cada vez más aislado en La Moncloa, pero todavía cree que él podrá con todos y se mantendrá hasta que algo o alguien decida provocar su marcha.
En un posible, pero todavía presunto, adelanto electoral, no está nada claro quiénes van a ser los partidos beneficiados y los perjudicados a pesar de que las encuestas dan un crecimiento importante a Vox que a la hora de la verdad puede ser la gran sorpresa, bien porque supere los escaños que le conceden las expectativas o por todo lo contrario y acabe imponiéndose el voto útil al PP de Feijóo. Pero, si el PP no lograra sumar 150 escaños, lo más seguro es que habría que repetir las elecciones o aguantar a tres ministros de Vox.
Entre las víctimas propiciatorias que provoca la batalla política entre el PP y el PSOE, hoy le ha tocado al fiscal general Alvaro García Ortiz, un peón de Pedro Sánchez, como hace unos días cayó el peón de Feijóo, Carlos Mazón. Son fichas que van cayendo en aras de sus respectivos líderes, máxime cuando la guerra se prolonga más allá de la primera legislatura. Por algo alguien debió pensar que con ocho años de mandato ya estaba bien. Ningún presidente de gobierno español ha sorteado los escándalos o la corrupción a partir de su segunda victoria electoral.
Todos los días, la oposición del PP y de Vox pide que se celebren elecciones generales y todos los días desde el Gobierno les responden lo mismo: las habrá a mediados de 2027. Todas las semanas, las encuestas que publican los medios de comunicación - salvo la del CIS de Felix Tezanos - dicen lo mismo: la victoria del PP de Núñez Feijóo está asegurada y la única duda es si necesitará o no los votos de Vox en el Congreso para tener la maoría absoluta en la investidura. Al partido de Abascal le dan una clara subida en votos, mientras que a la múltiple izquierda la conviertan en la gran perdedora, precisamente por su división.
Lo que parece evidente siempre merece explicación. Pedro Sánchez ha negociado la amnistía con Carles Puigdemont por la imperiosa necesidad de los siete votos que Junts tiene en el Congreso. Si no fuera así no estaría hablando nadie de la amnistía, ni siquiera ERC, el PNV, Bildu, el BNG o la Cup. El presidente del Gobierno miente por necesidad, al igual que lo hacen la inmensa mayoría de los líderes políticos a lo largo de su vida como tales. Es un hecho, no una crítica moral. Hacen de la necesidad, virtud. Es una de las servidumbres o cualidades que primero aprenden los que hacen de la política su vida. Tiene un precio, a veces muy alto. Los líderes están dispuestos a pagarlo.
O Isabel Díaz Ayuso sabe con precisión que su máximo enemigo en las urnas será Vox o no se entiende ese afán que le ha entrado por ponerse a la cabeza del apoyo a Israel o su salida de pata de banco de sugerir a las mujeres que necesiten o que quieran abortar que se vayan de Madrid para hacerlo. Da la sensación que desprecia a la oposición del PSOE y de Mas Madrid hasta el punto de que no le importa ponerse a la cabeza de la ultraderecha.
No son muchos sus votos, ni los escaños que consigue en el Congreso de los Diputados, apenas seis durante los últimos cuarenta años, pero el PNV de hoy, con Imanol Pradales y Aitor Esteban, al igual qu el de ayer con Xabier Arzalluz y Carlos Garaicoechea, es uno de los partidos indispensables para la estabilidad de España y para muchos de los gobiernos de la Democracia. Son capaces de moverse con enorme rapidez para poner y quitar a presidentes y siempre conseguir unos buenos réditos económicos. Más que cartas lo que utilizan son hojas de cálculo. Las últimas declaraciones/amenazas de Esteban vuelven a colocar en la balanza el precio de la Legislatura mientras Puigdemont intenta lo mismo desde Waterloo o Ginebra.
En un mes cumplirá 47 años y lleva siete convertida en la rival más dura e importante que tiene la izquierda en general y el partido socialista en particular. Con 40 años consiguió unir en torno a ella a un tambaleante Ciudadanos y a un duro Vox. El entonces presidente del PP, Pablo Casado, la eligió para que pudiera hacer una transisicón dentro de la estructura interna del partido, que ya había perdido a cinco presidentes de forma sucesiva y necesitaba “reparar” su maltrecha imagen tras la salida de Esperanza Aguirre, de Ignacio González, de Cristina Cifuentes y de Ángel Garrido y Pedro Roldán, a los que habría que añadir los otros ocho años de mandato de Alberto Ruíz Gallardón. Veintiséis años de mantener el poder en la Autonomía por parte de la derecha, camino de otros dos más, por lo menos.
Ambos líderes compartieron este viernes mitin en el arranque del curso político del PP de Madrid
Con una vicepresidenta candidata en Andalucía y otros tres ministros teniendo que enfrentarse a las urnas en territorios hostiles, en Moncloa se les ha ocurrido la operación casi imposible: convertir al presidente de Castilla la Mancha en vicepresidente primero del Gobierno, en una remodelación del Gabinete que parece obligada y hasta urgente. De la oposición interna al poder y a colocarse como posible sucesor. Un caramelo tan dulce como envenenado.
Las comunidades autónomas cerrarían el año 2028 con un total de 362.944 millones de euros de deuda pública
Con 360 votos en contra de su caída, 175 a favor y 18 abstenciones, la presidenta de la Comisión Europea logró pasar la moción de censura que presentó el ultraderechista rumano Gheorghe Piperea y respaldada inicialmente por casi 80 diputados de extrema derecha, pertenecientes a los grupos Patriotas por Europa y la Europa de Naciones Soberanas. Su táctica, estilo Sánchez en España, de pedir el voto a su favor para impedir el éxito de la extrema derecha no convenció, sin embargo, a una docena de eurodiputados de La Izquierda que votaron para echarla
Considera que este asunto no se puede comparar con los del entorno de Ayuso, que implican "mordidas" en contratos públicos
Insiste en el daño por las críticas de políticos a los jueces, avisa de que queda pendiente la reforma del CGPJ y evita valorar la amnistía
La Universidad Autónoma de Madrid (UAM) ha investido como doctores 'honoris causa' a Evangelina Nogales y Alejandro Tiana en un acto celebrado en el Campus de Cantoblanco. La ceremonia, presidida por la rectora Amaya Mendikoetxea, destacó las contribuciones de ambos académicos a la ciencia y la educación. Evangelina Nogales, reconocida biofísica, enfatizó la importancia del factor humano en la ciencia y abogó por una educación que fomente valores críticos y empáticos. Por su parte, Alejandro Tiana resaltó la necesidad de poner a las personas en el centro de las políticas educativas. Este reconocimiento es la máxima distinción académica de la UAM, otorgada a individuos con méritos excepcionales. Para más detalles, visita el enlace: https://biblioteca.cibeles.net/la-uam-inviste-como-doctora-y-doctor-honoris-causa-a-evangelina-nogales-y-alejandro-tiana/.
Utilizar a la OTAN para posicionarse electoralmente es un viejo truco de los líderes del PSOE. Lo utilizó Felipe Gonzalez ante el referendum que convocó Leopoldo Calvo Sotelo, con su estudiado y ambivalente: “de entrada, no”, para ganar las elecciones y mantener a nuestro país en la Organización. Pedro Sánchez ha hecho lo mismo: no al 5% del PIB para invertir en Defensa y en detrimento de otras áreas. Es un movimiento obligado ante el deterioro de la situación política en la que vive, una forma de posicionarse a favor de las tesis que defienden la mayoría de sus socios de investidura.
Todo lo que está pasando en la Unión Europea tras la legada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, desde la aplicación de aranceles a casi toda la industria, a las negociaciones con Vladimir Putin para alcanzar una paz en Ucrania, le vienen muy mal a España y en concreto al actual Gobierno. Pedro Sánchez se dispone a viajar a Pekin por tercera vez en menos de dos años, algo inédito en las relaciones internacionales de nuestro país, como inédito es que entre los presidentes de USA y España no exista una conversación política y las relaciones diplomáticas se mantengan en el nivel de subsecretarios. España no puede cumplir con la inversión del dos por ciento del PIB en seguridad y defensa, tal y como piden con reiteración desde la OTAN y desde Bruselas. Ni ahora, ni posiblemente en 2026, tal vez en 2027, que en principio es año electoral y cualquier pronunciamiento sobre inversiones militares, en contra de otras inversiones sociales dejará una puerta abierta a las formaciones a la izquierda del PSOE, desde Sumar a Podemos, y a su derecha, desde Junts a ERC.
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