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En un adelanto electoral, Feijóo se la juega sin garantías de ganar
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En un adelanto electoral, Feijóo se la juega sin garantías de ganar

Por Rafael Gómez Parra
En un posible, pero todavía presunto, adelanto electoral, no está nada claro quiénes van a ser los partidos beneficiados y los perjudicados a pesar de que las encuestas dan un crecimiento importante a Vox que a la hora de la verdad puede ser la gran sorpresa, bien porque supere los escaños que le conceden las expectativas o por todo lo contrario y acabe imponiéndose el voto útil al PP de Feijóo. Pero, si el PP no lograra sumar 150 escaños, lo más seguro es que habría que repetir las elecciones o aguantar a tres ministros de Vox.

La derecha española, y especialmente Alberto Núñez Feijóo, se la juega por segunda vez, teniendo que mirar y que temer más a su partido de la ultraderecha que a sus enemigos naturales, la izquierda. En las elecciones de julio de 2023, cuando todo el mundo daba la victoria al PP, que subió 48 escaños, hasta situarse en los 137, Pedro Sánchez resistió el embate y hasta ganó un diputado, hasta los 121, mientras que los de Santiago Abascal se daba un buen porrazo, perdiendo nada menos que 19 escaños.

Si ahora Vox recuperase esos 19 escaños perdidos en 2023, para sumar los 52, Feijóo se encontraría con un verdadero problema porque no podría ganar la investidura, ni siquiera en segunda vuelta y por mayoría simple, sin un acuerdo con Abascal. Su única esperanza es que eso no ocurra y que el PP logre al menos acercarse a los 150 escaños y negociar a la baja con Vox y, si hiciera falta ,con las derechas nacionalistas, PNV y Junts.

En el lado opuesto, la llamada izquierda parlamentaria, si Sánchez se presentara a las nuevas elecciones generales, en concordancia con sus deseos de resistir hasta el final, parece que tendría que aunar el voto útil para al menos mantenerse en el entorno de los 120 escaños, aprovechando sobre todo el tirón de Salvador Illa en Cataluña, que no le valdrían ya para gobernar pero si al menos para “morir con la cabeza bien alta”. Si siguiera el ejemplo de Zapatero y dejase el partido en manos de algún testaferro/a, el desastre se antojaría total.

Todo parece indicar que el movimiento Sumar de Yolanda Díaz no conseguiría sumar los 31 diputados que obtuvo en 2023, que a lo largo de los dos años de legislatura se han quedado en 26 tras la marcha de los cuatro de Podemos y de la diputada de Compromis al grupo mixto. Solo Izquierda Unida parece dispuesta a apoyar a la vicepresidenta y ministra de Trabajo como cabeza de lista. En los comicios que se celebrarán en Extremadura el 21 de diciembre, Sumar ni siquiera se presenta, mientras que Unidas Podemos tratará de mantener sus cuatro diputados autonómicos.

De los otros socios parlamentarios de Sánchez, los nacionalistas, los únicos que podrían repetir sus escaños serían los vascos: HB-Bildu (6) y PoNV (5), mientras que en Cataluña, Illa podría arrancar algún escaño a ERC (siete en 2023), que sería el más perjudicado, mientras que Puigdemont es difícil que repita los 7 que obtuvo en 2023 y con la duda de si el partido ultraderechista de Silvia Orriols, Aliança Catalana, acaba presentando su propia candidatura. En todo caso, los nacionalistas perderían su papel de llave de la investidura.