La exposición titulada ‘Gregorio Ordóñez. La vida posible’ se ha inaugurado en el Centro Cultural Eduardo Úrculo de Tetuán, con motivo del 30 aniversario del asesinato del político vasco a manos de ETA. En el evento, el delegado de Políticas Sociales, Familia e Igualdad, José Fernández, y la concejala del distrito, Paula Gómez-Angulo, estuvieron presentes junto a Ana Iríbar, viuda de Ordóñez y presidenta de la Fundación que lleva su nombre.
Claves de la noticia
1. Exposición conmemorativa
La muestra reúne objetos personales y documentos que narran la vida de Gregorio Ordóñez.
2. Homenaje a las víctimas del terrorismo
El recorrido busca recordar no solo su muerte, sino también su legado y contribución a la democracia.
3. Importancia educativa
Se enfatiza la necesidad de transmitir esta parte de la historia a las nuevas generaciones.
La exposición permanecerá abierta al público hasta el 11 de diciembre. A lo largo de su recorrido, los visitantes podrán observar una variedad de elementos que van desde fotografías familiares hasta cartas dirigidas a su esposa, así como recortes de prensa que reflejan su trayectoria política.
José Fernández destacó en su discurso que Ordóñez “decidió defender sus ideas cuando hacerlo suponía vivir bajo amenaza” y subrayó la importancia de recordar su lucha por la libertad y la democracia. Por su parte, Gómez-Angulo enfatizó que el objetivo es mostrar cómo vivió Ordóñez y no solo cómo murió. “Queremos que se conozca su valentía y compromiso”, afirmó.
Un homenaje lleno de significado
La exposición está dividida en tres secciones: el atentado, la ciudad posible y el regreso a los orígenes. Cada sección ofrece una experiencia inmersiva donde se combinan luces y sombras para evocar momentos significativos de la vida del político asesinado en 1995.
A través de proyecciones realizadas por el cineasta Iñaki Arteta, se presentan documentales que recuperan la voz y los principios de Ordóñez. Las obras La muerte temprana, Declaración de principios, y El tiempo y la ciudad, son parte fundamental del homenaje que busca rendir tributo no solo a él, sino a todas las víctimas del terrorismo.
Esta iniciativa no solo representa un homenaje personal hacia Gregorio Ordóñez; también es un llamado a reflexionar sobre el pasado reciente del país y sobre el deber moral que tienen las generaciones actuales para mantener viva la memoria histórica.