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Mil voluntarios, estudiantes, presos y vecinos, preparan el centro sociocultural de la Cañada

Mil voluntarios, estudiantes, presos y vecinos, preparan el centro sociocultural de la Cañada

viernes 15 de marzo de 2019, 10:41h
No es un centro sociocomunitario al uso y no sólo por el espacio en el que se levanta, en plena Cañada Real, sino también por su concepción, ya que parte de la dotación se construye de manera colaborativa en colegios, institutos, universidades y centros penitenciarios para posteriormente ser trasladados a su destino final

Mil voluntarios --entre los 650 estudiantes de entre 8 y 18 años de los colegios Mario Benedetti y Núñez de Arenas y del instituto Segovia, mujeres de la Fundación Secretariado Gitano, vecinas marroquíes, voluntarios de la Asociación Barró o Accem, presos en los centros penitenciarios Valdemoro y Soto del Real, voluntarios de la Universidad de Alcalá, de la escuela de Arte 4, de Cáritas, Accem o Cruz Roja-- ultiman en estas dos próximas semanas el que será el centro sociocomunitario del sector 5 de la Cañada Real.

No es un centro sociocomunitario al uso y no sólo por el espacio en el que se levanta, en plena Cañada Real, un punto de la ciudad que ha estado olvidado y lejos de las miras de las administraciones durante décadas, sino también por su concepción: parte de la dotación se construye de manera colaborativa en colegios, institutos, universidades y centros penitenciarios para posteriormente ser trasladados a su destino final.

La parcela de 463 metros cuadrados sobre la que se levanta fue cedida por la Comunidad. El Ayuntamiento financia la construcción. Será un punto de encuentro para los vecinos de la Cañada y entidades sociales que trabajan en el ámbito para facilitar el desarrollo de las medidas contempladas en el Pacto Regional. Nace con la idea de acercar servicios y recursos públicos a la ciudadanía y ofertar espacios para actividades culturales y sociales.

EDIFICACIÓN DESMONTABLE Y TRANSPORTABLE

Es una edificación modular (no se puede construir nada permanente ante el desmantelamiento de la Cañada) y participada, con una dotación que se ha levantado en cuatro meses y medio de manera colaborativa. Cada persona acude por una razón, ya sea para trabajar o para jugar, mientras se levanta el centro sociocomunitario y se tejen lazos entre los que allí viven.

Por las particulares características de Cañada, sujeta a un futuro urbanístico que se está definiendo en el marco del Pacto Regional, debe ser una edificación desmontable y transportable, en la medida de lo posible, pensando en una futura ubicación en otro contexto.

Dos veces quedó desierta la licitación planteada por el Ayuntamiento de Madrid para la construcción del centro sociocomunitario hasta que llegó Santiago Cirugeda y su equipo, un "referente" en la arquitectura social efímera. "En el Ayuntamiento acabaron pensando en nosotros, los que hacemos cosas raras", bromea en una entrevista con Europa Press.

"Involucrar a 650 chavales de entre 8 y 18 años y a sus familias, que se enteren así de lo que pasa en la Cañada, contar con la participación de vecinos que están en centros penitenciarios y emplearlo como herramienta de inclusión, con una red latinoamericana de mujeres víctimas de violencia de género, mujeres marroquíes, gitanas... Permite que distintos colectivos se reconozcan y formen parte. Es una pasada", argumenta Cirugeda.

La labor de cohesión social es clave y está funcionando. "Oyes cosas como 'mi padre está currando para el centro sociocomunitario en la cárcel' o 'mi colega está privado de libertad, fundamentalmente por hambre, y está colaborando en el barrio'", destaca el arquitecto. Sabe que no es un proyecto al uso. "Cuando llegamos a los centros penitenciarios y les dijimos que íbamos a trabajar con reclusos metiendo herramientas como sierras o tornillos no se lo creían, pensaban que era un locura", explica Santiago Cirugeda.

Y los voluntarios no paran de crecer: este fin de semana llegarán a la Cañada para echar una mano 42 personas procedentes del País Vasco interesadas en esta arquitectura que pone "en el centro lo social y la participación".

Quedan dos semanas para que el centro sociocomunitario esté listo y Cirugeda no oculta que siente cierta melancolía. "Está quedando hasta bonito", asegura. Y es que su trabajo recibe muchas veces el calificativo de 'funcional, participado pero feo'. "¿Y quien no tiene un amigo feo?", pregunta él, que hace bandera de la arquitectura barata, funcional y participativa.

'PERMITIDO EL PASO A TODA PERSONA AJENA A LA OBRA'

Lo que está sucediendo en la Cañada desde octubre "es mágico". Ahí se están fraguando amistades entre vecinos marroquíes y gitanos, ellas trabajan en las obras, se puede ver a una madre con su bebé de cinco días acompañando a los que están en la parcela, con música y friendo algo de comida para compartir. "Me decía un técnico municipal que no había visto nada igual en su vida", comenta. Y es que puede ser la única actuación urbana donde los técnicos, tanto municipales como de la Comunidad, hayan visto un cartel que diga 'Permitido el paso a toda persona ajena a la obra'.

A dos semanas de concluir el centro sociocomunitario --el 27 de marzo es la fecha de fin de obra, que se celebrará a golpe de paella--, Santiago Cirugeda lanza una petición a las administraciones, "pliegos técnicos más coherentes". Y es que ante un proyecto como éste "no se puede licitar con una empresa que no trabaje a nivel social". Su equipo no sólo cuenta con profesionales propios de la construcción sino también con una trabajadora social, por ejemplo. "Es parte del proyecto de construcción social", explica.

LA IDEA PARTIÓ DE LOS VECINOS

La idea del centro sociocomunitario partió de los vecinos. Lo explica a Europa Press el delegado de Coordinación Territorial y Cooperación Público-Social, Nacho Murgui. "Al poco tiempo de empezar nuestro mandato nos reunimos con los vecinos de la Cañada, con asociaciones y entidades sociales que trabajan allí, y una de las cosas que pidieron es que se hiciera un centro sociocomunitario", ha recordado.

Murgui, consciente de que las administraciones han tenido con la Cañada "una relación que dejaba mucho que desear durante años", recogió el guante y, junto con su equipo y el comisionado municipal, Pedro Navarrete, formalizó el centro sociocomunitario. El futuro para la Cañada no pasa por consolidarse --el Pacto firmado con todas las administraciones trabaja para su desmantelamiento y el realojo de los vecinos-- pero tiene claro que "mientras sigan viviendo allí tienen que estar en las mejores condiciones posibles".

Nacho Murgui destaca del centro sociocomunitario su construcción participada. "Es un espacio que se está haciendo desde la participación. Están interviniendo los colectivos y los vecinos en el diseño y construcción de un espacio que lo van a gestionar ellos, junto con el Ayuntamiento y la Comunidad, que participan en el proyecto llevando determinados servicios y con presencia en la zona", ha indicado.

El edificio será autosuficiente desde el punto de vista de las instalaciones (eléctricas, agua y saneamiento) y tanto el diseño como los materiales empleados se ajustarán a criterios de menor impacto medioambiental. Constará de tres salas polivalentes y tres despachos, así como un salón de actos y espacios estanciales donde recibir a las familias de Cañada. Todo ello dispuesto en 250 metros cuadrados. El presupuesto de adjudicación, con cargo a las arcas municipales, es de 195.780 euros financiado por el Fondo de Reequilibrio Territorial.

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