OPINION

Grecia

Jueves 02 de octubre de 2014

11/02/2010.- A pesar de la expectación creada, a día de hoy no sabemos qué medidas concretas va a tomar Europa para salvar a Grecia de la quiebra. Ni sabemos qué es lo que el Gobierno griego ha pedido, aunque asegura que nada.



¿Nada? Entonces para qué la intensa actividad desarrollada estos días por Papandreu, incluida la visita a Nicolás Sarcozy, mientras su país se paralizaba por completo?

La frenética actividad de los países del euro también en estos días, se compadece mal con el resultado final. Se han reunido los ministros y los gobernadores de los bancos centrales por teleconferencia. No se si es que querían probar el artilugio o es que esos teleencuentros obedecían a la urgencia del caso. A renglón seguido, el Consejo también se reunió para tratar de manera monográfica los problemas de Grecia. Y, al final, la montaña parió un ratón.

Angela Merkel asegura que “no dejaremos caer a uno de los nuestros” La frase tiene un indudable efecto cara a la opinión pública europea (y la griega, claro) pero además es natural que Merkel muestre sus afectos hacia Grecia, al fin y al cabo –aunque esto no tiene nada que ver, por supuesto- desde hace años, Alemania es, junto con Italia, uno de los dos socios comerciales más importantes de Grecia. En 2007, las exportaciones alemanas de mercancías alcanzaron los 8.000 millones de euros. Adivinen quien es el tercer exportador a Grecia, tras Italia y Alemania: pues la Francia de Sarcozy, claro.

No digo yo que la decisión europea, la de los países del euro bendecida por el Consejo, sea un asunto baladí. En absoluto. Aunque sea sobre el papel, el compromiso es evidente. Y novedoso. Nunca había sucedido algo así. Y es un mensaje a los mercados: Europa es un buque insumergible y no necesitamos al Fondo Monetario Internacional para casi nada. Lástima que esos entes sin corazón, que son las bolsas de valores lo hayan entendido reaccionado a la baja ante declaraciones genéricas.

Grecia corre riesgo cierto de no poder atender la deuda externa. Hoy. Ya. Y casi el 60 por ciento de esa deuda es con países europeos (particularmente los bancos alemanes y franceses, como no podría ser de otro modo) Y desde las instituciones europeas se asegura que en el momento en que sea necesario, se actuará con medidas concretas. Pero ¿no lo es ya?

A observar en los próximos días (días, ni siquiera meses) las reacciones y actitudes de las locomotoras europeas; hagan lo que hagan tendrán el beneplácito del Consejo: no es una actitud de seguidismo; es que, nos guste o no, no hay otra.

¿Y la Presidencia de turno española qué? Pues una pena que nos haya tocado en las presentes circunstancias tan poco apropiadas para el lucimiento.