Jueves 02 de octubre de 2014
El presidente del PP, Mariano Rajoy, salió fortalecido, aseguran, de ‘su’ convención en Barcelona, a mediados de noviembre. Pero no todo fueron mieles, ni lo van a ser los meses próximos de aquí a las elecciones. Gallardón es el mayor peligro.Otra noticia relativamente mala para Maria-no Rajoy en la jornada de clausura de ‘su’ convención en Barcelona, el pasado día 15: el diario ‘Público’, consi-derado cercano a La Moncloa, publicaba una encuesta señalando que solamente el alcalde de Madrid, el polé-mico Alberto Ruiz Gallardón, ganaría sobradamente (44,9 frente a 26.0 por ciento) a Zapatero en unas próximas elecciones generales. También el futuro presidente de Caja Madrid y ex vicepresidente con Aznar, Rodrigo Rato, ganaría a Zapatero (38.5 frente a 29.4) si las elec-ciones se celebrasen ahora, e incluso Rajoy lo haría (41.7 frente a 30.2), aunque una mayoría (37.1 frente a 33.9) preferiría una victoria del socialista.Los sondeados piensan que Zapatero ganaría a Espe-ranza Aguirre, considerada ahora la cabeza de la disi-dencia frente a Rajoy (35.3 frente a 34.2). (vea la encues-ta de ‘Público’).Esta es la cuarta encuesta que aparece en diversos medios en escasos días pretendiendo demostrar que Gallardón ganaría con relativa facilidad a Zapatero y que es el único de los líderes actuales del Partido Popular que suscita un cierto entusiasmo en el electorado. Antes, el propio ‘Público’, El Mundo y El País publicaron sondeos en parecidos términos, lo que no deja de ser considerado “sintomático”, por diversas razones, en la sede nacional del PP, donde advierten, en con-versaciones privadas, que “conocen perfectamente” los intereses que se mue-ven tras estos trabajos. La buena nueva para Rajoy es que, al menos, el PP parece seguir en alza en las encuestas frente a los socialistas, aunque el entusiasmo de los electo-res, ante los escándalos de corrupción que salpican a los partidos, parece per-fectamente descriptible. En todo caso, fuentes muy cer-canas al presidente ejecuti-vo del PP señalan que Rajoy sabe perfectamente que hay “intereses” en apoyar una candidatura de Gallardón de cara a las elecciones de 2012. Una abrumadora victoria del alcalde de Madrid en las eleccio-nes municipales de 2011 podría poner en marcha una ‘operación Chirac a la española’, lanzando a Gallardón a la cabeza del partido en un eventual congreso, ordinario o extraordinario, y colocándolo acaso en la secretaría general, que él ambiciona, desplazando a María Dolores de Cospedal a la candidatura de Castilla-La Mancha.Esta ‘tesis conspiratoria’ es apoyada desde los subterrá-neos por José María Aznar, que se negó a ir a la conven-ción de Barcelona por entender que no se le había dado el suficiente papel que habría de otorgarse al presidente de honor del partido. Sí asistieron todos los demás líderes, que han mostrado su ‘hartazgo’ ante las peleas intestinas en Madrid entre Gallardón y Aguirre -que no asistió a la clausura de la convención, con el importante discurso que se esperaba de Rajoy, que se limitó a pedir unidad y a ofrecer consenso frente a la corrupción. Tampoco estaba el valenciano Francisco Camps-.Paradójicamente, el alcalde de la capital es mucho menos popular en la periferia de su partido que entre los electores, incluyendo los socialistas, que ven en él “una característica que es precisamente la contraria”, según un enemigo interno: que está situado más al centro que Rajoy y, desde luego, que Aguirre. Quienes conocen a Gallardón desde los tiempos en los que el PP era Alianza Popular, piensan que sus creencias en el fondo son fuer-temente derechistas, a la historia del partido se remiten.
Por otro lado, la encuesta de ‘Público’ mostraba que los sondeados creen que el candidato del PP más probable frente a Zapatero (suponiendo que este último decidiese presentarse a la reelección) es Rajoy (46.6 por ciento), seguido de Rato (8.0) y Gallar-dón iría solamente en tercer lugar (7.5), seguido de Agui-rre (6.5).En todo caso, Gallardón es hoy una figura polémica, incluyendo el rechazo ciudadano ante la unilateral subi-da de las tasas de basuras, que ha provocado ya más de una manifestación por el centro de Madrid , y su “inmo-derada” ansia por hacer obras que muchos madrileños consideran completamente innecesarias y excesivamente molestas.
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