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Obama y Medvedev acuerdan reducir un tercio su arsenal nuclear

07/07/2009.-Para restaurar las deterioradas relaciones entre las dos potencias, aunque dejaron temas sin resolver, como el del escudo antimisiles.

Jueves 02 de octubre de 2014
El presidente de Estados Unidos Barack Obama y el de Rusia Dimitri Medvedev acordaron este lunes reducir un tercio sus arsenales nucleares estratégicos para restaurar las deterioradas relaciones entre las dos potencias, aunque dejaron temas sin resolver, como el del escudo antimisiles.

Los dos jefes de Estado firmaron un principio de acuerdo que cifra los objetivos del tratado que relevará al histórico START, de 1991, sobre la reducción de los arsenales nucleares. Este nuevo START "estará concluido este año", aseguró Obama durante la rueda de prensa con Medvedev.

Estados Unidos y Rusia acordaron reducir a entre 1.500 y 1.675 el número de ojivas nucleares (contra 2.200 como máximo que fijaba el START) y a entre 500 y 1.100 la cantidad de vectores nucleares (misiles intercontinentales, submarinos y de bombarderos estratégicos) de cada uno de los dos países.

Estas reducciones deberían producirse "en los siete años siguientes a la entrada en vigor del acuerdo", aclararon el Kremlin y la Casa Blanca en una declaración conjunta.

Cada uno de los dos países tiene en la actualidad entre 2.000 y 3.000 ojivas desplegadas, o sea listas para una utilización inmediata. Los acuerdos actuales limitan a 1.600 el número de vectores.

Partiendo de este "entendimiento", los negociadores rusos y estadounidenses seguirán con sus conversaciones para ponerse de acuerdo sobre los detalles de un nuevo START, el tratado de 1991 que expira el 5 de diciembre.

Estados Unidos y Rusia poseen aún más del 90% del total de las bombas atómicas del mundo.

Por otro lado, Rusia autorizó el uso de su espacio aéreo para el tránsito de soldados y de material militar estadounidense destinados a Afganistán, un acuerdo importante para Obama, que ha convertido la guerra en el país asiático en una de sus prioridades internacionales.

Otra señal de distensión llegó con el acuerdo alcanzado por Moscú y Washington para reanudar las actividades militares conjuntas que fueron suspendidas en agosto de 2008 debido a la guerra ruso-georgiana.

De todos modos las negociaciones sobre un nuevo START han acaparado toda la atención desde la llegada de Obama este lunes a Moscú para una estancia de 48 horas destinada a dejar atrás las fricciones del final de la presidencia de George W. Bush y, según palabras de la administración Obama, impulsar las relaciones bilaterales. "El presidente (Medvedev) y yo hemos coincidido en que la relación entre Rusia y Estados Unidos había sufrido de una cierta impresión de deriva. Hemos decidido reactivar las relaciones estadounidense-rusas", dijo Obama. "Es exactamente lo que hemos hecho" hoy, declaró.

Sin embargo persisten las discrepancias, empezando por el polémico proyecto de escudo antimisiles estadounidense en Europa. "En unas horas no podíamos hacer desaparecer el peso de todos los problemas", admitió Medvedev.

Los rusos insistían en la necesidad de vincular este proyecto a las negociaciones para un nuevo START y los estadounidenses se oponían a ello.

Tras el encuentro entre Obama y Medvedev, cada una de las partes hacía una lectura diferente: los rusos proclamaban que los estadounidenses habían aceptado ligar una cosa con la otra, pero los estadounidenses respondían que Obama sólo había admitido un vínculo "teórico".

La cumbre también puso de relieve sus diferentes puntos de vista sobre Irán. Obama citó la amenaza balística iraní para justificar un proyecto antimisiles en Europa. Irán ha sido "central" en la conversación con Medvedev, aseguró el asesor de la Casa Blanca Denis McDonough. Pero el presidente ruso se cuidó de pronunciar la palabra Irán durante la conferencia de prensa conjunta.

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