Jueves 02 de octubre de 2014
La Asamblea de Madrid puso en marcha una comisión de investigación para intentar esclarecer de qué va eso del espionaje ilícito a políticos. Costó que socialistas, populares e IU se pusieran de acuerdo en cómo funcionará, aunque al final todo parece igual de confuso que al principio. El popular Benjamín Martín Vasco se quedó con la Presidencia de la comisión investigadora -porque el PP tiene más votos que el resto de grupos-, la Vicepresidencia recayó en la socialista Encarnación Moya y Gador Ongil fue elegida secretaria. Sin nadie de IU en la Mesa de la comisión que investigará esta supuesta red de chivatos clandestinos que, seguro, recibirán dinero de alguien porque es difícil creer que estos chicos obsesionados con el seguimiento a personas para obtener datos que se convierten en negocio si se mueven con sumo cuidado. Es lógico que así sea. La portavoz parlamentaria de la coalición, Inés Sabanés, lo explicó con claridad y dijo que, si sólo tienen un miembro entre los nueve comisionados y lo colocan en la parte alta de la sala José Prat del Legislativo autonómico, IU se queda como mera figura decorativa. No se sabe cuándo empezará el desfile de comparecientes, porque todavía no se ha desvelado qué personas citadas por la oposición son del agrado del PP, que aclaró que sólo apoyará la presencia de ciudadanos que aporten información para esclarecer los hechos denunciados. Eso siempre es subjetivo. Tampoco está claro si los que se sienten en la comisión, citados por cualquiera de los grupos parlamentarios, tienen la obligación de responder a todo lo que se les pregunte y, si no es así, que se les pueda repreguntar. Los populares David Pérez, Juan Soler Espiauba y Pablo Casado y los socialistas Maru Menéndez y Adolfo Navarro completan la lista de comisionados. Los debates estériles sobre si la Presidencia debería haber recaído en un diputado de un grupo distinto al mayoritario sólo sirven para agradar a los propios. Lo que el PSM pide en Madrid lo niega en comunidades gobernadas por el PSOE. El PP y su presidenta regional, Esperanza Aguirre, insisten en recordar que los socialistas, en otras épocas, también espiaron. Mal de muchos, consuelo de imbéciles. No sé si se descubrirá quién espió a Ignacio González, Manuel Cobo, Alfredo Prada y a otros muchos cuyos nombres se desconocen a fecha de hoy, pero parece claro que algo se debería conocer a lo largo de las próximas semanas. Si no es así, los nueve quedarán tocados y se les podía preguntar aquello de para qué repreguntar si sus preguntas no tienen respuesta. Asimismo, se conocía que dos miembros del PSM en cargos directivos de Caja Madrid, Antonio Romero y Francisco Pérez, habían pillado créditos a interés distinto al resto de impositores. Lo que no acompaña estas denuncias es la siguiente aclaración: todos los consejeros de la cuarta entidad crediticia de España tienen prebendas y privilegios que los partidos conocen.