RAUL HERAS

Madrid y Ayuso centran toda la gran guerra de la izquierda contra el PP

Raúl Heras | Miércoles 16 de septiembre de 2026

Ella quiso centrar su batalla política en Pedro Sánchez y no en ninguno de los portavoces del PSOE, Sumar y Podemos en la Asamblea de Madrid. Isabel Díaz Ayuso decidió, desde su llegada al poder en la Comunidad, que su rival era el presidente del Gobierno. Acertó. Dejó en un segundo nivel a quienes debían ser sus rivales políticos. Así se convirtió en referencia nacional e incluso internacional como el rostro de la nueva derecha española, por encima de Pablo Casado y de Alberto Núñez Feijóo. De forma consciente, se convirtió en el blanco de los ataques de toda la izquierda. La estrategia le ha funcionado hasta ahora.



Desde el otro lado de la red creyeron que esa batalla les serviría para fragmentar a la dirección del PP, por un lado, y para reforzar los mensajes más duros de Santiago Abascal y de Vox desde dentro del partido al que el adiós de Mariano Rajoy y la victoria de Sánchez en la moción de censura habían dejado en una postración política evidente. Ocho años después, esa relación continúa. Cualquier crisis se centra desde el Gobierno central, desde el PSOE e incluso desde sus apoyos parlamentarios, más en Díaz Ayuso que en Núñez Feijóo.

La gran batalla de las elecciones generales se centra en Madrid y así se mantendrá hasta que hablen las urnas. Da lo mismo que la munición proceda de la crisis del COVID y la asistencia en las residencias de la tercera edad, de los incendios de este verano, de la compraventa del ático en Chamberí o de los viajes de Ayuso al otro lado del Atlántico. La presidenta madrileña es la gran culpable para toda la izquierda. En respuesta, y de forma continuada, la líder del PP en Madrid utiliza todo el material que le proporciona el propio Partido Socialista con los escándalos de Koldo, Ábalos, Cerdán y el ámbito más personal de Pedro Sánchez, su mujer y su hermano. Si por el camino aparece la evidente agresión a Ceuta desde Marruecos y las dudas del resto de Europa sobre la inmigración, todo es bienvenido.

De la misma forma que dentro del PSOE quienes no están de acuerdo con la actuación del Gobierno saben que Pedro Sánchez es hoy la única opción posible para llegar a las elecciones y que tendrán que esperar al resultado final —al margen de las derrotas en autonomías y ayuntamientos—, en el PP y en Vox son conscientes de que el candidato a la presidencia del Gobierno español será Núñez Feijóo y que tan solo una derrota —no convertirse en el nuevo inquilino de La Moncloa— será el momento de que se planteen los cambios. Lo tiene asumido Ayuso y lo utiliza Abascal para seguir creciendo en votos y en poder, una vez se han roto las barreras para dejar a Vox fuera del poder. Si Feijóo se convierte en presidente, Abascal será su vicepresidente si hacemos caso a todas las encuestas.

La mayoría absoluta aparece cada vez más lejana tanto para la actual suma de partidos y formaciones que han permitido que Sánchez lleve ocho años en La Moncloa como para los populares. Todas las elecciones que se han sucedido desde Extremadura a Castilla y León así lo demuestran. En cada comunidad autónoma, sus referentes políticos pelearán por mantener el poder o por alcanzarlo. La gran diferencia con Madrid es que los resultados que salgan de los comicios autonómicos y municipales de mayo serán el prolegómeno de la gran cita y, en ella, Ayuso llegará como parte indispensable de la imagen del Partido Popular.

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