Los multiarrendadores tienen una renta mediana cuatro veces superior a la de los inquilinos y su patrimonio es 450 veces mayor, evidenciando la creciente desigualdad en el mercado de vivienda.
Un reciente informe elaborado por el Ministerio de Derechos Sociales, en colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IFS-CSIC), revela que la renta de los multiarrendadores es cuatro veces superior a la de los inquilinos y que su patrimonio es 450 veces mayor. Este estudio se basa en datos obtenidos de la Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España.
Según el informe, los hogares inquilinos presentan una renta mediana anual de 21.335 €, mientras que aquellos que alquilan propiedades obtienen una renta mediana de 50.959 €. Para los multiarrendadores, esta cifra asciende a 80.375 €, lo que representa casi cuatro veces más que lo que perciben los inquilinos. Además, se observa que la riqueza patrimonial de estos grupos es alarmantemente dispar: los inquilinos tienen un patrimonio neto mediano de solo 2.217 €, en comparación con 996.826 € para los multiarrendadores.
El estudio destaca cómo la desigualdad económica se ha intensificado en las últimas décadas debido al aumento del valor del parque residencial y al encarecimiento del alquiler. En 2002, el 90% de los hogares acumulaba el 65,4% de la riqueza residencial; sin embargo, para 2022, esa cifra había caído al 58,1%. Por otro lado, el 10% más rico ha visto aumentar su participación del total desde el 34,5% hasta el 41,9% durante este mismo período.
A medida que los precios del alquiler continúan aumentando, se transfiere riqueza desde quienes menos tienen hacia aquellos con mayores recursos. Esta situación no solo afecta a los inquilinos actuales, sino que también impide a las nuevas generaciones acumular patrimonio y acceder a viviendas propias.
El informe concluye que las diferencias económicas están determinadas principalmente por la posición en el mercado residencial y no tanto por variables tradicionales como la edad o nivel de ingresos. La dificultad para acceder a una vivienda propia es un factor crucial detrás de la brecha patrimonial observada entre los jóvenes.
Sobre los autores:
Este análisis subraya la necesidad urgente de abordar las desigualdades inherentes al mercado inmobiliario español y sus efectos sobre diferentes grupos sociales, especialmente aquellos más vulnerables como los jóvenes inquilinos.