Luis Ayala, nuevo presidente de Cáritas España y catedrático de Economía en la UNED, destaca la necesidad de políticas públicas más efectivas para combatir la pobreza y desigualdad en un contexto de crecimiento económico.
En un contexto donde España experimenta un crecimiento económico superior a la media europea, la pobreza se mantiene como un problema persistente. Luis Ayala, catedrático de Economía Aplicada en la UNED y recientemente nombrado presidente de Cáritas España, expone los principales retos sociales que enfrenta el país y subraya la necesidad de que el conocimiento académico se combine con acciones sociales efectivas.
La pobreza crónica, el acceso limitado a la vivienda y la polarización en el debate sobre migraciones son algunos de los desafíos más apremiantes que enfrenta España hoy en día. Ayala enfatiza que es crucial implementar políticas públicas más amplias para combatir unas desigualdades que se están volviendo cada vez más profundas.
El experto destaca que entre los problemas más alarmantes está la cronificación de la pobreza, especialmente en los hogares con niños. Aunque reconoce que ha habido avances en ciertas políticas sociales durante los últimos años, sostiene que “el carácter estructural de estos problemas requiere intervenciones mucho más significativas”.
Ayala también advierte sobre la contradicción entre los datos macroeconómicos positivos y la existencia continua de bolsas significativas de vulnerabilidad. Según él, el crecimiento económico no beneficia a todos por igual, lo cual impacta desproporcionadamente a grupos sociales ya frágiles como desempleados, trabajadores poco cualificados y jóvenes en precariedad laboral.
Además, menciona que el aumento del coste de vida y la evolución salarial por debajo de la inflación agravan aún más las dificultades para muchas familias. Para avanzar hacia una sociedad más inclusiva, Ayala propone mejorar la calidad del empleo y reforzar políticas redistributivas.
En cuanto al tema migratorio, Ayala defiende una perspectiva centrada en la dignidad humana frente al creciente rechazo hacia los migrantes. En su opinión, “en una economía en expansión donde el empleo es fundamental, negar el papel positivo de las personas migrantes es ignorar una realidad evidente”. La organización Cáritas ha promovido procesos de regularización extraordinaria y defiende un enfoque integrador basado en acogida y apoyo jurídico para quienes llegan a España buscando nuevas oportunidades.
Ayala sostiene que Cáritas goza de alta credibilidad social debido a su presencia en contextos vulnerables donde ni el mercado ni las administraciones públicas logran llegar plenamente. Considera esencial que la Iglesia mantenga un rol activo denunciando desigualdades y defendiendo derechos humanos.
A pesar de que corregir grandes desigualdades recae principalmente sobre los poderes públicos, Ayala insiste en que toda la sociedad tiene responsabilidad en construir una convivencia más justa.
Ayala concluye reflexionando sobre cómo su experiencia académica complementa su nuevo rol institucional. El contacto directo con personas en situación vulnerable le ha permitido comprender mejor las raíces de la pobreza y cómo cada gesto solidario cuenta para construir una sociedad cohesionada. Su objetivo es utilizar este conocimiento para proponer mejoras significativas en las políticas sociales tanto a nivel local como europeo.