Madrid ha logrado reducir un 40% el número de pisos turísticos desde abril de 2024, superando la media nacional del 15%, gracias a nuevas políticas municipales para regular esta actividad.
Las políticas implementadas en Madrid desde abril de 2024 han logrado una notable reducción del número de viviendas turísticas, con una caída del 40% en la capital, en comparación con el 15% registrado a nivel nacional. Esta disminución se traduce en un descenso de los 22.435 pisos turísticos contabilizados en agosto de 2024 a solo 13.431 en mayo de este año.
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, destacó estos resultados durante el Debate sobre el Estado de la Ciudad, citando datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) que respaldan las acciones tomadas por su administración. Desde la implementación del plan de acción transitorio, se han tomado medidas concretas para frenar la proliferación descontrolada de estos alojamientos.
A partir del 25 de abril de 2024, el Ayuntamiento activó un conjunto de medidas que culminaron con la aprobación del Plan RESIDE en septiembre de 2025. Este plan tiene como objetivo principal proteger el uso residencial y reubicar los pisos turísticos fuera de edificios destinados a viviendas permanentes.
Según los datos del INE, entre agosto de 2024 y mayo de 2026, Madrid ha conseguido reducir su cifra total de pisos turísticos en un 40%, lo que representa una disminución neta de 9.004 unidades. Para poner esto en perspectiva, Barcelona solo ha visto una reducción del 15%, pasando de 18.690 a 15.905 pisos turísticos.
A nivel nacional, el número total de viviendas turísticas también ha disminuido: había 403.267 pisos turísticos en agosto de 2024 y esta cifra cayó a 341.001 en mayo del presente año, reflejando una tendencia general hacia una mayor regulación.
Sanciones más severas:
A través del convenio firmado con el Colegio de Administradores de Fincas, el Ayuntamiento busca asegurar que las comunidades conozcan sus derechos y obligaciones respecto a las viviendas turísticas. Este esfuerzo conjunto tiene como meta evitar que coexistan alojamientos ilegales junto a residencias permanentes, garantizando así un entorno más ordenado y seguro para todos los ciudadanos.
Dentro del marco del Plan RESIDE, se han establecido incentivos urbanísticos para fomentar la conversión legalizada de edificios no residenciales en espacios habitables. La colaboración entre administradores y autoridades es crucial para informar adecuadamente a los propietarios sobre las normativas vigentes y las posibles sanciones por incumplimiento.
A medida que Madrid continúa avanzando en esta dirección, queda claro que la ciudad está comprometida con crear un equilibrio entre el turismo y la vida residencial, asegurando un desarrollo urbano sostenible y regulado.