Investigadoras de la UPM y UCA han demostrado que los residuos de cervecerías pueden transformarse en hidrógeno verde mediante fermentación oscura, combinando aguas residuales y lodos para una producción más eficiente.
La investigación realizada por un grupo de científicas de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y la Universidad de Cádiz (UCA) ha revelado una innovadora forma de convertir residuos industriales en hidrógeno verde, un combustible limpio y sostenible. El estudio se centra en la fermentación oscura, un proceso en el que microorganismos descomponen materia orgánica sin oxígeno, generando hidrógeno como subproducto. La novedad radica en la combinación de dos tipos de residuos: las aguas residuales procedentes de la industria cervecera y los lodos generados en plantas depuradoras urbanas.
En el contexto actual, donde la transición energética es crucial, este enfoque podría representar una solución viable para diversificar las fuentes de energía limpia. Las investigadoras llevaron a cabo experimentos utilizando diferentes proporciones de ambos sustratos bajo condiciones termofílicas, alcanzando temperaturas cercanas a los 55 °C. Aunque el mayor rendimiento en producción de hidrógeno se obtuvo con agua residual cervecera pura, la mezcla equitativa mostró una velocidad superior en la generación del gas.
Además, esta combinación al 50% resultó en concentraciones elevadas de ácidos grasos volátiles, compuestos valiosos para la fabricación de bioplásticos y otros productos químicos industriales. Un aspecto interesante del análisis fue el patrón temporal en la producción de hidrógeno, que no se produce continuamente sino en dos fases distintas, lo que sugiere rutas metabólicas activadas secuencialmente por los microorganismos involucrados.
Para modelar este comportamiento, las investigadoras implementaron un modelo matemático que replicó con precisión los resultados experimentales, lo que permitirá mejorar y predecir el proceso en futuras aplicaciones. Este avance tiene implicaciones prácticas significativas dado que la industria cervecera genera millones de metros cúbicos anuales de aguas residuales y las plantas depuradoras producen grandes cantidades de lodos, cuyo tratamiento resulta costoso.
Vanessa Ripoll, una de las investigadoras involucradas, enfatiza que integrar estos flujos residuales dentro de una estrategia conjunta para generar energía representa un paso hacia una economía circular efectiva. Este enfoque transforma un problema ambiental en una oportunidad para producir hidrógeno renovable.
El estudio ha sido respaldado financieramente por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades así como por la Comunidad de Madrid. Los hallazgos han sido publicados recientemente en Process Biochemistry.