La secretaria general de Podemos, exministra de Derechos Sociales y psicóloga de profesión, ya ha decidido que será la candidata de su partido en las elecciones autonómicas de la Comunidad de Madrid el 27 de mayo del año próximo. Antes que ella hizo lo mismo la actual ministra de Sanidad y líder de Más Madrid, para competir ambas contra la clara favorita, Isabel Díaz Ayuso, que quiere repetir la mayoría absoluta que tiene el Partido Popular en la Asamblea, y contra el actual ministro de Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López.
Ione Belarra y Mónica García tienen una muy larga experiencia en la vida pública dentro de la izquierda situada a la izquierda del PSOE. Las dos le deben su posición y su carrera política a Pablo Iglesias y a Íñigo Errejón, respectivamente, los hermanos separados del Podemos que quiso convertir los sueños universitarios en plataforma de poder. Una y otra caminaron juntas hasta que Iglesias decidió que no quería compartir el liderazgo con Errejón. Así nació Más Madrid y así alcanzó la doctora García su importancia política en la Comunidad de Madrid, el paso previo y necesario para que, de la mano de Yolanda Díaz, se convirtiera en 2023 en titular del Ministerio de Sanidad.
Si se confirma la candidatura de Íñigo Henríquez de Luna para encabezar la lista de Vox a la Asamblea madrileña, serán dos hombres contra tres mujeres quienes se disputarán los votos, y con mayor probabilidad de que ambos tengan que contentarse con ser los escuderos de las damas. Si Mónica García ya ganó en 2023 al PSOE de Gabilondo, pero no pudo impedir la mayoría absoluta de la indiscutible líder del PP, es probable que esa situación se repita.
La derecha política cree que tiene asegurado el Gobierno en la Comunidad de Madrid, mientras que la izquierda global se ve incapaz de articular una estrategia común. Los 135 escaños, de los que 70 son actualmente del PP y once de Vox, deberían superar con tranquilidad los 27 de Más Madrid y los 27 del PSOE, sobre todo si Podemos consigue la representación que no consiguió en 2023. Y no parece que ni Mónica García ni Ione Belarra estén dispuestas a negociar ningún acuerdo.
Quedará reducida la batalla a la conquista de los sillones parlamentarios que aseguran cuatro años de vida pública. Cabe decir lo mismo de Óscar López y de Íñigo Henríquez de Luna, pero se hace más ostensible en el caso de las dos mujeres, por cuanto sus programas electorales serán tan idénticos como los rostros de dos gemelos. El desgaste del Gobierno de Pedro Sánchez y, por extensión, del socialismo, fruto de los casos acumulados de corrupción que se suman en los juzgados, está haciendo que ministros y dirigentes miren hacia su futuro, ya sea en la OIT, en el caso de Yolanda Díaz, o en la FAO, en el del ministro Luis Planas. No será la primera vez que sucede —la exvicepresidenta y candidata en las pasadas elecciones andaluzas, María Jesús Montero, ya tiene asegurado su sillón en el Senado— ni será la última; la política es una profesión de alto riesgo que hace que quienes se dedican a ella nunca quieran volver a sus orígenes profesionales.