Investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos y el Centro de Investigación Ecológica de Budapest proponen un nuevo método para evaluar la calidad ecológica de ríos temporales, mejorando la monitorización en contextos de sequía.
Un estudio reciente propone un enfoque innovador para la evaluación de la calidad ecológica en los ríos temporales, liderado por el Instituto de Investigación en Cambio Global de la Universidad Rey Juan Carlos y el Centro de Investigación Ecológica de Budapest. Esta investigación busca transformar la manera en que se mide la salud de estos ecosistemas, cada vez más comunes en Europa.
Los ríos temporales o intermitentes son aquellos cursos de agua cuyo caudal puede disminuir hasta llegar a secarse completamente o fragmentarse en pequeñas pozas durante ciertas épocas del año. Los métodos actuales utilizados para evaluar el estado biológico de estos ríos están diseñados principalmente para ecosistemas permanentes, lo que limita su eficacia al aplicarlos a entornos donde el flujo constante no está garantizado. Esto se traduce en una afectación directa a la conectividad y dispersión de organismos acuáticos, reduciendo así su diversidad por causas naturales y no necesariamente por actividades humanas.
El estudio, encabezado por Zeynep Ersoy del Instituto de Investigación en Cambio Global (IICG-URJC) y David Cunillera Montcusí del Centro de Investigación Ecológica de Budapest, propone una renovación significativa en los métodos utilizados para evaluar la calidad ecológica de los ríos temporales, cuya presencia es cada vez más notable en Europa. Publicado en el Journal of Applied Ecology, este trabajo examina cómo la pérdida de conectividad debido al secado afecta la funcionalidad de los índices biológicos usados en la gestión fluvial.
El equipo investigador ha llevado a cabo simulaciones sobre miles de metacomunidades —grupos interconectados— expuestas a diversas condiciones tanto de sequía como a impactos humanos. Este enfoque permite integrar procesos locales, como la pérdida del hábitat, junto con factores regionales relacionados con la conectividad y dispersión de macroinvertebrados, elementos cruciales en ríos con ciclos alternos entre periodos secos y húmedos.
La investigación se ha aplicado a seis cuencas europeas, mostrando que las sequías pueden reducir significativamente la capacidad de los índices biológicos para detectar efectos adversos. Según Núria Bonada, jefa del grupo FEHM-Lab y miembro del departamento de Biología Evolutiva, Ecología y Ciencias Ambientales de la Universidad de Barcelona (UB), “los resultados indican que una baja conectividad espacio-temporal provoca una disminución tanto en la riqueza como en los valores asociados a estos índices”. En concreto, si se seca aproximadamente la mitad de una red fluvial, se estima que su viabilidad cae un 60%.
Las investigadoras concluyen que este trabajo representa un primer paso hacia el desarrollo futuro de herramientas digitales que integren las variaciones temporales propias de las redes fluviales. Estas herramientas serán fundamentales para apoyar a los gestores ambientales en el biomonitoraje efectivo dentro del contexto actual marcado por el cambio global.
Dicha investigación forma parte del proyecto DRY-Guadalmed, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades mediante la Agencia Estatal de Investigación. Está liderada por Núria Cid (IRTA-La Ràpita) y Núria Bonada (UB-IRBio), con el objetivo principal de crear herramientas avanzadas que permitan evaluar adecuadamente el estado ecológico durante las fases secas en ríos mediterráneos temporales.