Investigadores de las universidades Complutense de Madrid y Rey Juan Carlos identifican nuevos biomarcadores para diagnosticar y seguir la COVID persistente, afectando a cerca de 2 millones en España.
Investigadores de las universidades Complutense de Madrid (UCM) y Rey Juan Carlos (URJC) han hecho un avance significativo en la comprensión de los mecanismos inmunológicos relacionados con la COVID persistente, una condición que afecta a cerca de 2 millones de personas en España. Este estudio ha identificado dos biomarcadores que podrían ser clave para el diagnóstico y seguimiento de esta enfermedad.
Los investigadores encontraron que los niveles elevados de anticuerpos IgA contra la nucleocápside del SARS-CoV-2, una proteína no incluida en las vacunas administradas en España, indican que el sistema inmunológico sigue reaccionando como si el virus estuviese presente. Esta respuesta puede ser indicativa de una desregulación a nivel mucoso.
Además, se observó una disminución significativa del componente C3 del sistema del complemento, un conjunto esencial de proteínas que se activan para combatir infecciones virales. Esta reducción podría estar vinculada a una activación excesiva del complemento frente al SARS-CoV-2 y otros antígenos, lo cual provoca inflamación crónica al atraer células inmunitarias.
El estudio, publicado en Frontiers in Immunology, es pionero en correlacionar estos hallazgos: la presencia elevada de anticuerpos IgG contra la nucleocápside y el consumo del complemento C3 detectado mediante el ensayo CH50. Esto sugiere que los anticuerpos IgG anti-nucleocápside podrían activar el complemento, intensificando así la respuesta inmunitaria dañina.
Narcisa Martínez Quiles, catedrática de Inmunología en UCM, destacó que “la combinación de ambos parámetros, IgA anti-nucleocápside y C3, podría formar un panel útil para el diagnóstico y seguimiento clínico”. Para realizar esta investigación, se analizaron muestras de 34 individuos sanos y 104 pacientes con síntomas post-COVID, gracias a la colaboración con la Asociación de COVID Persistente de la Comunidad de Madrid (AMACOP).
Aproximadamente 2 millones de personas en España sufren las secuelas prolongadas del COVID-19, conocido científicamente como síndrome post-viral o síndrome post-COVID. Tras infectarse con el SARS-CoV-2, algunos individuos experimentan síntomas que pueden durar años y afectar diversos sistemas orgánicos, incluyendo el vascular, inmunitario y nervioso.
Las manifestaciones clínicas son variadas e incluyen desde síntomas leves hasta condiciones incapacitantes; se han documentado alrededor de 200 síntomas diferentes. Estos abarcan pérdida del olfato y gusto, fatiga extrema, dolor muscular y articular, así como trastornos cognitivos conocidos como “niebla mental”. Las estimaciones recientes sugieren que entre el 10% de las infecciones en adultos y entre el 1% al 4% en niños pueden resultar en estas secuelas.
Aunque aún no se comprenden completamente las causas detrás del desarrollo del síndrome post-COVID, se han identificado factores como la gravedad durante la infección aguda y ciertas condiciones preexistentes como potencialmente influyentes. La desregulación inmunitaria también está siendo considerada cada vez más como un mecanismo subyacente relevante.
Este trabajo fue desarrollado por equipos multidisciplinarios dentro de los departamentos pertinentes tanto en UCM como en URJC. Patricia Marín, investigadora en URJC, comentó sobre la colaboración efectiva entre ambas instituciones para abordar esta problemática emergente tras identificar la necesidad a través de AMACOP y conversaciones con pacientes afectados.
El estudio recibió financiación principal a través del proyecto ANTICIPA-CM REACT-UCM y P2022/BMD-7278.