El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, ha instado este miércoles al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a reaccionar ante las acusaciones que pesan contra el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en el caso Plus Ultra.
Durante la sesión de control al Gobierno en el Congreso, Rufián ha advertido de que el asunto requiere una respuesta política clara. “Si es verdad, es una mierda; si es mentira, es una mierda aún mayor”, ha afirmado desde su escaño.
El dirigente republicano ha planteado a Sánchez una pregunta de fondo sobre los límites entre la actividad de influencia y la corrupción: “¿Dónde acaba el lobismo y empieza el tráfico de influencias?”.
Rufián ha reconocido que la investigación a Zapatero le afecta personalmente y políticamente. “Yo estoy jodido, lo reconozco”, ha afirmado el portavoz de ERC.
El diputado ha explicado que no es “objetivo” porque siente “un enorme respeto y afecto” por el expresidente socialista.
En ese sentido, ha recordado que nueve dirigentes independentistas condenados por el procés están “en la calle y duermen en su casa” en gran parte por Zapatero, en alusión a su papel en la defensa de la amnistía.
El portavoz republicano ha centrado su intervención en una cuestión clave: los límites entre el lobismo, la mediación política y el presunto tráfico de influencias.
Rufián ha recordado que el juez José Luis Calama atribuye a Zapatero presuntos delitos de tráfico de influencias y organización criminal en un auto de 88 páginas.
El portavoz de ERC ha señalado que, aunque existe una cacería judicial contra determinadas figuras de la izquierda, eso no exime a los partidos progresistas de exigir explicaciones y respuestas cuando surgen acusaciones graves.
Pedro Sánchez ha respondido recordando que el Gobierno ya remitió al Congreso un proyecto de ley para regular las actividades de los grupos de influencia.
El presidente ha señalado que esa norma forma parte del plan de acción contra la corrupción impulsado por el Ejecutivo y ha pedido a los grupos parlamentarios que reactiven su tramitación.
Con esta respuesta, Sánchez ha tratado de situar el debate en el terreno de la regulación de los lobbies y de la transparencia institucional.
Sánchez ha insistido en que los socialistas colaborarán con la Justicia y ha mostrado su respeto a la presunción de inocencia.
El jefe del Ejecutivo ha reiterado además su apoyo a José Luis Rodríguez Zapatero, reivindicando el legado de sus gobiernos.
Según Sánchez, durante la etapa de Zapatero no hubo ningún caso de corrupción, a diferencia de lo ocurrido, ha sostenido, durante los gobiernos de José María Aznar o Mariano Rajoy.
Rufián ha advertido de que la investigación a Zapatero tiene un fuerte impacto entre muchos votantes progresistas.
“Hay mucha gente de izquierdas en este país a la que, más allá de sus banderas, esto les rompe el corazón”, ha señalado el portavoz de ERC.
El dirigente republicano ha insistido en que, si las acusaciones fueran ciertas, el caso sería muy grave, pero si fueran falsas, también exigiría una respuesta contundente por tratarse de una dinámica que, a su juicio, se ha visto demasiadas veces.
El presidente del Gobierno ha agradecido las palabras de Rufián sobre Zapatero y ha vuelto a defender algunas de las decisiones más relevantes de su etapa en La Moncloa.
Sánchez ha citado la salida de España de la guerra de Irak, la aprobación del matrimonio igualitario y el fin de ETA como parte del legado político del expresidente.
El caso Plus Ultra suma así un nuevo frente parlamentario para el Gobierno, esta vez no solo desde la oposición de derechas, sino también desde uno de sus socios habituales, que reclama claridad, regulación y una respuesta política ante las acusaciones.