El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha elevado el tono contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tras la investigación al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en el caso Plus Ultra. El dirigente popular considera que España está “gobernada por corruptos” y asegura que hará todo lo posible para impulsar un cambio de Gobierno cuando llegue el momento oportuno.
“Voy a cumplir con mi deber y voy a hacer todo lo posible para que haya un cambio de Gobierno cuando crea que ha llegado el momento”, ha afirmado Feijóo en una conversación informal con periodistas en los pasillos del Congreso.
Poco antes, durante la sesión de control al Gobierno, el líder del PP había pedido la salida de Sánchez del Palacio de La Moncloa para que no siga “manchando” la Presidencia del Gobierno. Feijóo acusó al Ejecutivo de “robar a manos llenas” y prometió encargarse de “cambiar todo esto”.
Feijóo y otros cargos del Partido Popular han subrayado este miércoles en el Congreso que “nada de lo que se le imputa a Zapatero” podría haberse cometido “sin la colaboración” del Gobierno de Sánchez.
El secretario general del PP, Miguel Tellado, ha sido especialmente contundente al afirmar que “la organización criminal que se investiga es la de Zapatero, es la de Sánchez, es la del PSOE y es la del Gobierno de España”.
En las filas populares consideran que la investigación al expresidente del Gobierno por el rescate de Plus Ultra tiene una “gravedad extrema”, ya que convierte a Zapatero en el primer exjefe del Ejecutivo de la democracia investigado en una causa de presunta corrupción.
Fuentes del PP reconocen en privado que la imputación de Zapatero supone un salto cualitativo en la presión política sobre el Gobierno. “Este hito desborda el vaso”, señalan en la formación.
El caso Plus Ultra se ha convertido así en uno de los principales argumentos de los populares para exigir responsabilidades políticas al Ejecutivo de Pedro Sánchez.
El PP sostiene que la causa no puede desvincularse del Consejo de Ministros que aprobó el rescate de la aerolínea durante la pandemia, dotado con 53 millones de euros.
A pesar de la dureza del discurso, los populares descartan por ahora presentar una moción de censura, como volvió a reclamar este martes el presidente de Vox, Santiago Abascal.
La portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Ester Muñoz, ha explicado que una moción está actualmente “condenada al fracaso” porque el PP no dispone de los votos necesarios para que salga adelante.
“Nos faltan cuatro votos. Y, por tanto, son los socios los que tienen que decidir cuánta corrupción más están dispuestos a tragar”, afirmó Muñoz, poniendo el foco en los partidos que sostienen parlamentariamente al Gobierno.
Fuentes populares consultadas por Europa Press creen que más adelante podría producirse algún cambio en la posición de los socios del PSOE si se acumulan decisiones judiciales de calado.
Por ahora, el PP prefiere observar la evolución del procedimiento antes de adoptar una decisión sobre una eventual moción de censura.
En este contexto, los populares consideran clave la cita del próximo 2 de junio, cuando el juez José Luis Calama ha citado a declarar a Zapatero como investigado.
Si se producen nuevas decisiones judiciales relevantes, el PP de Feijóo tendrá que valorar si está dispuesto a explorar una moción de censura para intentar desbancar a Pedro Sánchez del Palacio de La Moncloa.
Por el momento, fuentes de Génova sostienen que quieren ver cómo evoluciona el caso que afecta a Zapatero antes de tomar cualquier decisión de ese alcance.
La estrategia popular combina así una presión política creciente contra el Gobierno con cautela parlamentaria, al no contar todavía con los apoyos suficientes para que una moción de censura pueda prosperar.
La investigación al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero ha reactivado la ofensiva del PP contra Pedro Sánchez y ha elevado la tensión política en el Congreso.
Feijóo quiere convertir el caso Plus Ultra en un elemento central de desgaste del Gobierno, mientras Vox presiona para que los populares den el paso de presentar una moción de censura.
El PP, sin embargo, opta por esperar. Su cálculo pasa por comprobar si la evolución judicial del caso puede alterar el equilibrio parlamentario y forzar a los socios de Sánchez a reconsiderar su apoyo al Ejecutivo.