La economía española enfrenta debilidades estructurales, según el último informe de Unidema Research. Aunque el PIB real creció un 2,72% interanual en el primer trimestre de 2026, la discrepancia con el PIB nominal y la baja productividad generan preocupaciones sobre la sostenibilidad del crecimiento. A pesar de alcanzar un récord de empleo con 23,6 millones de puestos, se observa una fragmentación en las horas trabajadas y una caída en sectores clave como Información y Comunicaciones. La inflación se sitúa en un 3,4%, impulsada por factores energéticos y una demanda interna persistente. El informe también destaca que el consumo familiar se mantiene gracias al endeudamiento, lo que plantea riesgos para la solvencia económica a largo plazo.
El crecimiento económico de España presenta señales de debilidad estructural, según el último informe de Unidema Research, dirigido por el economista Pablo Delgado. A pesar de que el crecimiento real del PIB ha superado ligeramente los niveles del cierre de 2025, la divergencia con el PIB nominal y la baja productividad generan incertidumbre sobre la sostenibilidad a largo plazo.
En su Informe de Coyuntura Económica correspondiente al primer trimestre de 2026, Unidema Research señala que la economía española inicia este año con un crecimiento real del PIB del 2,72% interanual. Esta cifra sitúa a España entre las economías más dinámicas de la eurozona. Sin embargo, se advierte que gran parte de este crecimiento es impulsado por un efecto inflacionario, dado que el PIB nominal alcanza el 6,01%. Este fenómeno indica que el aumento en la facturación empresarial está fuertemente influenciado por la inflación y no tanto por mejoras en la eficiencia productiva.
La demanda interna continúa siendo el principal motor del crecimiento, mientras que las exportaciones muestran un avance modesto del 0,97%, lo cual refleja una posible pérdida de competitividad en los mercados exteriores y una desaceleración en los principales socios comerciales de España.
El empleo en España ha alcanzado un nuevo hito con 23,6 millones de puestos de trabajo, lo que representa un incremento del 2,80%. Sin embargo, el informe destaca una divergencia en la calidad del empleo: mientras los contratos a tiempo completo crecen al 3,33%, las horas efectivas trabajadas solo aumentan un 2,10%. Esta fragmentación laboral se ve acentuada por una caída del empleo en sectores como Información y Comunicaciones (-3,41%) y contrasta con el crecimiento en sectores cíclicos como Construcción (+6,71%) y Finanzas (+8,30%). Las causas detrás de esta situación permanecen abiertas a interpretación.
Productividad estancada y concentración empresarial
A pesar del crecimiento en el empleo, la productividad por puesto retrocede debido a que este último aumenta más rápido que el PIB real. Este escenario se complica aún más con el incremento de los Costes Laborales Unitarios (CLU), lo que pone en riesgo la competitividad exterior. Unidema Research indica que esta situación favorece procesos de concentración empresarial; las grandes empresas parecen tener mayor capacidad financiera para absorber los costos crecientes, mientras que las pequeñas luchan por mantener sus márgenes.
La inflación cerró marzo en un 3,4%, rompiendo así una tendencia a la baja. El informe presenta un panorama mixto: por un lado, se observa una inflación impulsada por costos derivados del conflicto en Irán que afecta al sector Transporte (+5,3%). Por otro lado, se mantiene una fuerte demanda interna que permite trasladar los costos laborales y energéticos a los precios finales. Esto es especialmente notable en Hostelería (+4,7%), donde los efectos inflacionarios son más pronunciados.
A nivel familiar, el gasto creció nominalmente un 5,79%, aunque su avance real es limitado tras considerar factores como vivienda y suministros. Con un aumento del crédito al consumo del 9,6%