Insisten en la declaración como Bien de Interés Patrimonial (BIP) de esta histórica finca madrileña, algo que el Gobierno regional anunció hace un año "sin que se haya producido ninguna novedad"
Representantes de la plataforma ciudadana 'Salvar Hortaleza' presentarán este jueves en la sede de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte de la Comunidad de Madrid más de 7.000 firmas recogidas en defensa de la centenaria Huerta de Mena, también conocida como la Finca de Los Almendros.
En un comunicado, la plataforma ha apuntado que también pedirá por registro una reunión con el consejero de Cultura, Mariano de Paco, para insistir en la declaración como Bien de Interés Patrimonial (BIP) de esta histórica finca madrileña, algo que el Gobierno regional anunció hace un año "sin que se haya producido ninguna novedad".
En concreto, la Consejería de Cultura confirmó en febrero del pasado año que trabaja en el expediente para la declaración como Bien de Interés Patrimonial (BIP) de este enclave por el valor inmaterial del conjunto residencial, ejemplo de casa, huerta y jardín de la burguesía entre los siglos XIX y XX que fue propiedad del célebre escritor Carlos Arniches (1866-1943).
Desde 'Salvar Hortaleza' se ha animado a los vecinos y ciudadanos a acudir a este acto y mostrar su apoyo a la protección de este enclave histórico, "cuyo valor cultural, arquitectónico y paisajístico está en peligro ante el avance de un proyecto urbanístico que pretende sustituir este espacio por oficinas".
Según ha explicado, el proyecto urbanístico, promovido por la inmobiliaria francesa Therus Invest y las Madres Adoratrices, prevé la construcción de 36.000 metros cuadrados de oficinas, "lo que supondría la desaparición irreversible de uno de los últimos vestigios del pasado agrícola de Madrid".
"A pesar de que un informe técnico de la Comunidad de Madrid avala la protección de Huerta de Mena, el Ayuntamiento de la capital ha decidido evitar su protección y permitir la urbanización del terreno, ignorando los informes técnicos previos encargados por la propia Dirección General de Patrimonio Cultural", ha lamentado la plataforma.
Para 'Salvar Hortaleza' , "la pérdida de Huerta de Mena no solo sería un atentado contra la memoria cultural de la ciudad, sino también un grave error urbanístico en un momento en el que Madrid necesita más espacios verdes y sostenibles".
En este marco, además, ha organizado el próximo domingo día 12 un nuevo paseo vecinal para visitar los alrededores de Huerta de Mena (que está cerrada desde hace más de una década) y conocer su historia.
Su nombre originario de Huerta de Mena se debe al caballero toledano Eugenio de Mena y Benavides, que poseía tierras en Hortaleza y otras antiguas villas, y se trataba de una finca de carácter agropecuario cuyo origen se remonta a mediados del siglo XVIII.
La finca fue adquirida en 1881 por Fernando Rodríguez Pridall, abogado, registrador de la propiedad, doctor en jurisprudencia, jefe honorario de administración civil y residente en Madrid, que será el constructor de la casa principal actual como residencia de recreo.
Por ella desfilaron alcaldes mayores, militares de alta graduación, políticos, periodistas, comediógrafos, científicos reconocidos y sus estancias las disfrutaron con ellos sus parientes y conocidos como José Ortega y Gasset, Ángeles Gasset, Carlos Arniches Montó, Rafael Alberti, Valeriano León, entre otros personajes de importancia histórica.
Entre sus propietarios se encuentra José Gasset Chinchilla, perteneciente a una familia de intelectuales y políticos, que adquirió la residencia en 1901 siendo un joven diputado y la disfrutó durante casi dos décadas. Su sobrino era el filósofo José Ortega y Gasset y su hija, Ángeles, una de las fundadoras del Colegio Estudio.
En 1922, la entonces propietaria vendió la finca a Carlos Arniches, quien la rebautizó como Los Almendros y pasó en ella varios veranos en compañía de su familia y amigos. De esta época hay testimonios de algunas veladas culturales a las que acudían otros escritores, actores, músicos y otros artistas. Arniches decidió vender la finca en 1928, ya que puso su mirada en la sierra y concretamente en San Lorenzo de El Escorial para construirse un pequeño hotel.
La finca estuvo estrechamente ligada a la vida y obra de Carlos Arniches y su hijo Carlos Arniches Moltó, arquitecto de gran prestigio.