RAFAEL G. PARRA

Cita bajo cero en Moncloa entre dos presidentes que buscan destruirse

Rafael Gómez Parra | Martes 20 de enero de 2026

Un leve respiro en los ataques personales y políticos entre los partidos y sus dirigentes. Apenas 48 horas, hasta el funeral y la visita de los Reyes, que han regresado de Atenas tras asistir al entierro de Irene de Grecia. Quedan cinco dias para las elecciones autonómicas en Aragón y las descalificaciones se vooverán más agresivas, con el ministro Óscar Puente como principal objetivo por parte tanto del PP como de Vox. El resultado de las urnas está asegurado, salvo enorme sorpresa. Ganará el PP y el presidente Azcón seguirá en el cargo, con el apoyo indispensable de Alejandro Nolasco, el candidato de Vox.



El partido de Abascal cuenta con un apoyo inesperado, tanto para los comicios de Aragón como para el cierre de las negociaciones de gobierno en Extremadura. La Chega poprtiuguesas se ha convertido en segunda fuerza electoral y competirá por la presidencia de la República con el socialista Antonio José Segura, que parte con una ventaja inicial de once puntos. El hundimiento del PSD, que es quien gobierna con Luís Montenegro como primer ministros, se hundió el domingo en las urnas, mientras que la izquierda más radical se ha hundido, de forma parecida a lo que puede pasar en España en Aragón y ya pasó en Extremadura.

El cambio es evidente y Santiago Abascal va a elevar sus exigencias con María Guardiola y Alberto Núñez Feijóo. Ya no se ve Vox como el partido “escudero” de los populares, se ve como opción clara de gobierno en varias autonomías y con serias aspiraciones en los futuros comicios generales. La derecha española, en su conjunto, ha desplazado tanto al PSOE como, sobre todo, a la coalición de Sumar, con una Yolanda Díaz a la que desde sus propias filas le hacen saber que esa marca ya no sirve para ir a las urnas. Tampoco Podemos. La fragmentación ha llevado a primer plano en la escena a Antonio Maillo, el lider de Izquierda Unida, que tiene una estructura heredada de los viejos tiempos del PCE pero sin imagen popular que arrastre votos.

Si malos fueron los resultados en Extremadura y malos van a ser en Aragón para los socialistas, las expectativas para Castilla y León y para Andalucía no son mejores. Pilar Alegría saldrá derrotada e igual suerte puede correr la vicepresidenta Montero. Cinco derrotas sucesivas que en el interior del PSOE darán fuerza a aquellos que piden la retirada de Pedro Sánchez, vía dimisión o a través de elecciones anticipadas. Juntar las generales con las andaluzas, como piden algunos, no tendría mucho sentido en estos momentos. Lo más probable sería una doble derrota y la llegada de Núñez Feijóo a La Moncloa de la mano de Abascal y Vox, persona y partido a los que ya no se les ponen vetos, ni en España ni en el resto de los países europeos.

La política desarrollada por Donald Trump en este primer año de mandato ha cambiado todos los esquemas y lo que hasta ayer era “escudo anti-ultra”, ahora se mira como necesario para intentar que la Europa conocida no se derrumbe por completo, tanto a nivel político como de seguridad. Ya no se trata de observar y posicionarte en el conflicto de Gaza o en la guerra de Ucrania, son dos situaciones pasadas. Groenlandia ocupa el primer plano y coloca a la OTAN ante la mayor contradicción de su historia: el país hegemónico en la Alianza enfrentado al resto, con movilizaciones militares y castigos comerciales. Se llegará a un acuerdo pero la historia de la mayor isla del mundo no será la misma, como no lo será la de Dinamarca y en general la de los países nórdicos. Tampoco lo es ya la de Palestina, con ese sorprendente Consejo mundial en el que Trump ha invitado a estar a Vladimir Putín; y desde luego la rica, estratégica y crucial Ucrania regresará a las fronteras que tenía hace cinco años. La historia se ha acelerado y los cambios son profundos e irreversbles.

En España seguirán los políticos con sus batallas internas, cada vez más alejados de las grandes corrientes globales en las que están el resto de países. De nuevo nuestro país se queda en la cola por culpa de la falta de unos mínimos acuerdos sobre el papel internacional que debíamos jugar gracias a nuestra situación estretégica entre tres Continentes.


Noticias relacionadas