RAFAEL G. PARRA

Abascal no quiere cometer el error de Iglesias: entrar en un gobierno de coalición

Rafael Gómez Parra | Martes 30 de diciembre de 2025
Alberto Núñez Feijóo parece convencido de que no va a poder llegar a La Moncloa sin el apoyo de Vox y mucho más después de mala experiencia de Extremadura donde María Guardiola adelantó las elecciones para tener la mayoría absoluta y no lo logró. Abascal, por su parte, se ha enrocado en no querer asumir responsabilidades en un gobierno de coalición para no cometer el mismo error que rompió a Podemos y le dejó de 72 diputados en sólo cuatro.

Entrar en un gobierno de coalición con el PP significaría hacerse responsable de todos los errores que se puedan cometer, que siempre son muchos, a cambio de unos ministerios que solo sirven para dar poder a otros dirigentes del partido que, al final como ha podido comprobar el líder de la organización morada, se pueden revolver contra ti, una enfermedad muy común en los partidos caudillistas y mucho más en Vox.

Los nuevos partidos siempre caen en la misma tentación de ganar poder entrando en la administración del Estado o de las Comunidades Autónomas, como las abejas a la miel, para acabar siendo tentados por el mismo sistema al que pretenden cambiar. Vox lo comprobó cuando entró en 2022 en el gobierno autónomo de Castilla y León con Juan García-Gallardo, su líder autonómico, como vicepresidente, y que acabó teniendo que marcharse del gobierno y de la política, dos años después con fuertes críticas a su jefe.

A partir de ese momento Abascal decidió que nada de entrar en los gobiernos del PP, ni de dar demasiado poder a sus cabezas en las autonomías, incluso ha acabado echando a su amigo y portavoz en el Ayuntamiento de Madrid, Javier Ortega Smith, y ha ido empujando para afuera a otros muchos antiguos colaboradores.

No lo tiene fácil Abascal porque desde fuera del gobierno queda muy bonito poner condiciones al PP, pero una vez en marcha el nuevo ejecutivo tiene todas las riendas en su poder y es muy difícil, por no decir imposible, lograr que las cumplan como a él le gustaría, algo que han podido ir comprobando los independentistas catalanes con Pedro Sánchez: de diez cosas que le piden, nueve se quedan para otro año y así sucesivamente….


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