El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, ha advertido de que si se aplicara "estrictamente" el actual índice de revalorización de las pensiones, el llamado IRP, los pensionistas podrían llegar a perder hasta un 30% de poder adquisitivo.
Este índice, creado en la reforma de 2013 y que limita la subida de las pensiones a un 0,25% cuando el sistema está en déficit, va a desaparecer por acuerdo de la Comisión del Pacto de Toledo en sus últimas recomendaciones, pues el objetivo es que los pensionistas mantengan su poder de compra.
El ministro, en declaraciones a la televisión madrileña, recogidas por Europa Press, ha recordado en este sentido que las recomendaciones del Pacto de Toledo instan a introducir una fórmula de revalorización "predecible y simple, que despeje cualquier incertidumbre" y que garantice el poder adquisitivo de las pensiones "en cualquier momento".
La fórmula que ha propuesto su Departamento para conseguir este objetivo consiste en revalorizar las pensiones en función del IPC del año anterior y, para evitar reducciones en la prestación durante los años de inflación negativa, compensar las tasas de esos años a lo largo de los tres ejercicios siguientes.
Preguntado por su propuesta de conceder un cheque anual de hasta 12.000 euros (la cantidad depende de los años cotizados) a quien retrase su jubilación más allá de la edad legal, Escrivá ha subrayado que se trata de impulsar de manera voluntaria la jubilación demorada, ya que en España esta medida "se incentiva poco".
El ministro, que ha recordado que la jubilación "es un derecho, pero no una obligación", ha indicado que los incentivos actuales al retraso de la jubilación, consistentes en aplicar un porcentaje sobre la pensión por cada año de demora en el retiro, son "abrumadoramente desconocidos" por la población, de acuerdo a las encuestas que ha realizado la Seguridad Social.