OLGA HERAS

El Gobierno sólo tiene a los antidisturbios

Jueves 02 de octubre de 2014



Los recortes de Mariano Rajoy han topado de lleno con el colectivo funcionarial, ese amplio espectro de trabajadores y empleados públicos en el que se encuentran los propios garantes de la ley, jueces y fiscales, y esos cuerpos de seguridad siempre tan ensalzados por el poder de turno y hoy convertidos muchos de ellos, gracias a la varita mágica del Gobierno, o si se prefiere la UE, en manifestantes de a pie. Los únicos aliados con que cuenta en estos momentos el Ejecutivo son los antidisturbios, prestos a emplearse a fondo sea el que protesta bombero, policía o magistrado.

Un nuevo e inusual paisaje urbano que ha hecho que el PP en general y sus representantes en particular hayan visto las orejas al lobo y se tienten la ropa ante lo que puede avecinárseles en los próximos meses. Un otoño que promete ser más qeu caliente.

La tijera del Ejecutivo a salarios y pagas extras ha hecho el milagro de que los encargados hasta ahora de vigilar y castigar cualquier desmán o protesta que se desviara de los límites establecidos por la ley y la delegación del Gobierno de turno, en el caso de Madrid una Cristina Cifuentes fuera ya de sus zapatos de progresía que otrora calzó, hayan pasado de la noche a la mañana a formar parte de los agitadores que inundan estos días las calles madrileñas. Cosas que tiene tocarle el bolsillo a cualquier hijo de vecino vista éste el traje o la toga que vista.

El problema generado no es baladí para quienes tanto esfuerzo vienen dedicando a que nada desestabilice el actual statu quo, si siguen tensando la cuerda y el enfado funcionarial va a más, y policías y jueces se mimetizan con esos agitadores-manifestantes que con tanto celo hasta hace dos días como aquel que dice los primeros se encargaban de acogotar con tanto celo.

Ni en sus peores cálculos el poder político podía imaginar un escenario como el que ha comenzado a dibujarse, en el que ni siquiera pueda volver los ojos a una guardia civil, cuyos representantes, AUGC, han lanzado un grito de guerra para que el famoso cuerpo se sume a las protestas y deje de ser, “cabeza de turco de los desmanes económicos de otros”, sic.

Inusual realidad se mire como se mire la que han logrado trazar las lacerantes medidas del Gobierno, en la que los garantes del tan traído y llevado orden público amenazan sorprendentemente con pasarse al lado oscuro.

Las movilizaciones y protestas habidas hasta ahora son un mero ensayo de lo que puede avecinarse a la vuelta del verano, momento en que la ciudadanía, con los partidos de izquierda y los sindicatos enarbolando la bandera del descontento, se darán de bruces con la aplazada subida del IVA y por ende con el encarecimiento de su vida cotidiana, ya sin los paliativos estivales para ayudarles a sobrellevar el vía crucis.

No es de extrañar, por tanto, que un escalofrío recorra la cervical del partido en el Gobierno, así lo dejaba patente con sus palabras la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, en su agónico llamamiento a la oposición y a las fuerzas sociales para que echen un cable al Ejecutivo, en aras de evitar una intervención de la economía española por parte de Merkel y compañía. Aunque para más de uno resulta obvio, y sobradas razones hay para ello, que estamos ya bajo la vara disciplinaria de la canciller alemana y de Mario Draghi y el resto de prebostes del Banco Central Europeo.