OLGA HERAS

Las dentelladas del "tigre Gómez" a Aguirre y Rubalcaba

Jueves 02 de octubre de 2014
El tigre de Parla ruge y lanza feroces dentelladas hacia la yugular de Esperanza Aguirre y Alfredo Pérez Rubalcaba. El líder del PSM está decidido a ocupar el escenario político madrileño y colocar con sus rugidos contra las cuerdas a una Esperanza Aguirre perdida en debates nacionalistas y a la que en su partido parece mirar de reojo desde que aflorara el déficit de las cuentas madrileñas y de que Bankia se convirtiera en un agujero negro financiero.


Armamento pesado para un Tomás Gómez deseoso de entrar en batalla y erigirse en referente ideológico-político, si le dejan incluso en el mismísimo vigía de Occidente, de un amplio espectro de la izquierdas, si bien es cierto que las cuitas de la caja del oso además de servir de munición contra la lideresa del PP han proporcionado al jefe de filas del PSM un nuevo campo de batalla más donde confrontar abiertamente con Rubalcaba.

Gómez quiere, y no lo oculta, jugar en la liga nacional y no pierde ocasión de desmarcarse de la línea oficialista marcada por los prebostes del partido, a los que ha vuelto a desafiar proponiendo una comisión de investigación sobre Bankia en la Asamblea de Madrid, pese a que en la última reunión de la dirección Federal del PSOE se cuidaran muy mucho de adoptar una resolución al respecto. (Chacón también ha reclamado a Rubalcaba que apoye una “comisión de la verdad” sobre Bankia).

Las dentelladas del líder madrileño son de tal calibre que ha llegado a exigir a Rubalcaba que pida disculpas a su número dos, Maru Menéndez, por señalarla como la posible filtradora del rifirrafe que se produjo en la dirección Federal a cuenta de Bankia. Todo ello podría decirse coloquialmente que sin despeinarse y mientras sitúa en la diana judicial a Rodrigo Rato. “Si yo fuese consejero de Bankia o de Caja Madrid, presentaría una demanda a quien ha presidido y gestionado la entidad”.

Esta no es, sin embargo, la primera vez que Gómez enmienda la plana en los últimos meses a Ferraz, tan es así que ante el sí pero no de su partido ante un posible pacto de Estado con el PP, el madrileño rompía de nuevo la baraja rechazando de plano esa opción en base a que el PSOE no debe entenderse con la derecha, ya que “tiene que hacer políticas de izquierda para recuperar su credibilidad”.

Solo o haciendo tándem con Carme Chacón y Griñán, el tigre parleño lanza constantes dentelladas contra un Rubalcaba al que, según los mentideros, aspira a sustituir al frente del partido en un futuro no demasiado lejano, aunque por el momento Gómez se haya limitado a poner el nombre del presidente andaluz en el tablero de una todavía hipotética sucesión.

Un objetivo, en cualquier caso, a largo plazo y condicionado en gran medida en que el líder del PSM pase con éxito la revalida regional los próximos comicios autonómicos, algo que, pese al revés electoral de hace un año, cree tener al alcance de la mano.

Con el viento a favor verbigracia a la crisis y las cuitas económicas madrileñas, Gómez se ha calado los guantes para noquear a una Esperanza Aguirre, a la que los máximos dirigentes del PP no han secundado en ninguna de sus últimas controversias.

Polémicas, entre ellas la famosa del himno, que para Gómez no dejan de ser una cortina de humo para ocultar los verdaderos puntos débiles de su Gobierno: La gravedad del “déficit de Bankia” y de una cuentas autonómicas maltrechas (Aguirre llevaba a gala ser la presidenta del único Gobierno que cumplía la estabilidad presupuestaria), con las que el líder de los socialistas madrileños quiere reducir a escombros la imagen de buena gestora que tanto ha trabajado la mandataria madrileña.

Lo menos importante es que la propuesta de los socialistas, IU y UPyD de crear una comisión de investigación en la Asamblea de Madrid sobre esta entidad haya sido rechazada por la mayoría parlamentaria de que goza el PP, lo trascendente para el líder del principal partido de la oposición es que por fin tiene un banderín de enganche sólido no sólo para rivalizar con Aguirre si no también para conectar con una ciudadanía hastiada de las cuitas de los bancos y cajas mientras ven tambalearse su propia economía familiar.

El ex regidor parleño ha encontrado, por tanto, un sobrado campo de acción política a cuenta de Bankia y una nacionalización que, dicho sea de paso, él venía reclamando desde hacía tiempo, “hay que apostar por una banca pública fuerte”.

Rugidos y dentelladas a la yugular del capitalismo y los mercados, “ los verdaderos enemigos”, según su discurso, de los trabajadores y una clase media que estaría siendo, dice, castigada por Mariano Rajoy, en general, y Esperanza Aguirre, en particular. Pinceladas con las que Gómez quiere pergeñar un retrato de la lideresa madrileña, no sólo de mala gestora, si no también de símbolo inequívoco del desmantelamiento del Estado del Bienestar por los recortes en sanidad o educación.