La sección sindical de la Policía reclama más efectivos para cubrir servicios como el de Lavapiés
Jueves 02 de octubre de 2014
La detención de un 'mantero' en el barrio madrileño de Lavapiés por parte agentes de la Policía Municipal de Madrid finalizó el domingo, 27 de mayo, con un enfrentamiento entre los policías y un grupo de vecinos del barrio, que increparon a los agentes y llegaron a agredirles.
Uno de los agentes, concretamente el que se llevaba esposado al detenido, sacó su arma reglamentaria y tras apuntar a un hombre que hostigaba a su compañero, realizó dos disparos al aire. La detención se debió a un delito de venta ilegal, según el Ayuntamiento.
Según han informado fuentes municipales, los dos agentes resultaron heridos con contusiones como consecuencia del enfrentamiento. Uno de ellos sufrió un golpe en el ojo por el que ha sido dado de baja.
El suceso tuvo lugar minutos antes de las 15 horas del domingo, cuando los policías, que vestían de paisano, realizaban tareas de vigilancia dentro del dispositivo que el Ayuntamiento establece todos los domingos en las calles del Centro con motivo de la organización del mercado del Rastro.
Según ha informado el Ayuntamiento, estos dos agentes observaron que una persona estaba apostado en la calle en un puesto de venta itinerante ilegal. Cuando se dirigieron a él para identificarle, el 'mantero' salió corriendo, iniciándose una persecución que culminaba con la captura y posterior arresto de este hombre en la calle Amparo.
Cuando uno de los agentes se encontraba sobre el detenido esposándole, varias personas comenzaron a increpar a los agentes. Uno de ellos llegó a enzarzarse en una pelea con uno de los policías, que sacó una porra extensible mientras el agresor blandía una zapatilla deportiva.
Asimismo, otras personas se acercaban a los agentes lanzando varios objetos contra ellos, obligando a los policías a retroceder y abandonar el lugar con el detenido. El agente que se llevaba esposado al arrestado sacó una pistola y tras apuntar al hombre que amenazaba con la zapatilla a su compañero, efectuó dos disparos al aire con la intención de ahuyentar al grupo de vecinos que les hostigaba.
Una vez efectuados los disparos, ambos policías se retiraron varios metros con el detenido, llegando una tercera persona que escudó a los dos agentes. Según fuentes municipales, en la actuación policial únicamente participaron dos agentes, que, eso sí, solicitaron refuerzos.
Según ha informado un portavoz de la Jefatura Superior de Policía de Madrid, varios agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) se desplazaron hasta el lugar con motivo de los avisos, aunque sin que se produjeran más incidentes.
Respecto a estos hechos, la sección sindical de Madrid del Colectivo Profesional de Policía Municipal (CPPM) ha reclamado un aumento de efectivos para cubrir servicios como el de Lavapiés.
"Desde hace bastante tiempo venimos reclamando de forma insistente el aumento de efectivos para cierto tipo de servicios como es el que se presta en el Rastro de Madrid, lugar donde han sucedido estos incidentes", han señalado a través de un comunicado.
Reprochan a las administraciones que "ante las continuas jubilaciones y ausencia de promociones nuevas", los efectivos destinados a este servicio fueron drásticamente reducidos "de unos cien a cerca de unos 36 componentes en cada uno de los diferentes días en que se celebra y finalmente se tuvo que incrementar en 14 más para alcanzar los 50 debido a la espectacular subida de todo tipo de delitos, faltas, e infracciones administrativas, en especial la venta ambulante".
Desde esta sección sindical aseguran que un grupo de hurtos que fue creado para intervenir en el Rastro fue desmantelado "para posteriormente tener que volver a crearse". Denuncian públicamente que dicho grupo "tiene que salir a prestar servicio sin equipo de transmisiones al no haber suficientes para todos los policías teniendo que utilizar en caso de cualquier necesidad o urgencia sus móviles particulares".
Añaden a eso que apoyan "completamente" la intervención realizada ayer por sus compañeros y lamentan que "se pretende confundir a la ciudadanía queriendo encuadrar estos hechos dentro una actuación racista y en contra de los intereses del 15M".
"Catalogar estos hechos como una mera trifulca es cuanto menos irrespetuoso hacia nuestro colectivo, toda vez que nos encontramos ante un delito muy claro, el de atentado a agentes de la autoridad", han subrayado.
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